Con todas las medidas de seguridad —toma de temperatura, distancia, mascarilla— celebramos el pasado miércoles la primera asamblea posconfinamiento. En ella, tras reflexionar sobre las consecuencias de la pandemia en la atención a las personas mayores y sobre la definición de nuestro proyecto como una comunidad de convivencia, se pasó a realizar un análisis de las fortalezas y debilidades de la asociación.

De tal análisis se dedujo la necesidad de reforzar la participación en las comisiones de trabajo y la conveniencia de contratar ayuda externa de profesionales cualificados en temas de urbanismo y arquitectura, jurídicos, financieros y de acompañamiento de grupos.

En resumen, una asamblea provechosa con la que se quiso simbolizar el inicio de una nueva etapa de mayor participación y compromiso. Las terribles circunstancias que estamos viviendo no deben desanimarnos sino, al contrario, reafirmarnos en la validez de nuestro proyecto.

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