Se sospecha que días atrás en el Centro Vacacional de CC.OO. de Morillo de Tou ha habido una secta de danzantes que en cuanto podían se ponían a danzar como posesas. Al principio eran solamente mujeres que, al modo de las bacantes griegas, construían sus movimientos en el espacio introduciendo el ritmo, el tiempo y la expresión corporal pero luego fueron incitando a participar de sus desafueros a algunos hombres y estos cayeron en sus redes participando también en estas danzas continuas. Está costando descubrir el origen de esta secta danzante, se ha consultado con insignes universidades como la Saint Petersburg University o la Universidad de Yale y nos han puesto tras la pista para deducir de dónde puede provenir esta secta y su influjo.      

La SPBU (Universidad de San Petersburgo) cree, con los datos que les hemos suministrado, que puede derivar de la secta Negacionistas de la quietud o tal vez de Los Seguidores de San Vito ambas sectas se caracterizan por su adoración a Terpsícore, la que deleita con la danza, una de las siete musas de la civilización griega. Efectivamente en su estancia en Morillo e incluso en sus excursiones aprovechaban cualquier momento para dedicarse con verdadera fruición y sin límite horario a danzar compulsivamente sin importarles nada más, quedando en una situación semicatatónica después de haber cantado su himno:

 Solo en tu honra bailamos
otro interés no nos ata
porque somos partidarias
de mover siempre la pata.

No obstante en la Universidad de Yale piensan que el origen puede estar en la secta Rezadores con los pies de la Virgen de Guadalupe en México, de hecho parece que una de las integrantes de la secta tiene pasaporte mexicano. Si fuese así sería una secta zapatista* extremadamente peligrosa.      

La Universidad de Huesca piensa sin embargo que tendría origen en una derivación de los Derviches Giróvagos turcos, como sabemos de ascendencia sufí una especie de misticismo islámico, y que habría llegado aquí a través de peligrosas conexiones murcianas.      

No obstante algunos de los integrantes más sesudos del grupo de Viviendas Colaborativas Las Crisálidas piensan que no se trata de una secta sino de una enfermedad del baile, fenómeno sanitario y social que ya se dio entre los siglos XIV y XVII entre algunos pueblos eslavos en los que la multitud bailaba y bailaba hasta el agotamiento, esta enfermedad llamada vulgarmente coreomanía, y cuyo nombre científico es chorus saltatios, agota física y mentalmente a los individuos que la contraen que caen extenuados después de horas y horas danzando, tiene difícil cura puesto que en cuanto mejoran, aunque sea levemente, vuelven a las andadas o por mejor decir a las danzadas.

El gran pintor Matisse ya estudió la danza de los coreómanos y buscó terapias contemplativas que hiciesen calmar los ánimos de aquellos contumaces danzantes. En los últimos años se ha recurrido a tratar a los enfermos de coreomanía con terapia musical derivada de la música dodecafónica e hipnótica como, por ejemplo, la de Porya Hatami con desiguales resultados. Esperemos que los centros de salud y hospitales aragoneses estén al tanto de las nuevas terapias para poder aplicarlas a estas compañeras.  

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reporta en Somontano
Tito Liviano

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* No seguidora de Emiliano Zapata sino de los zapateados propios de la chacona y otros bailes como la zarabanda llevados por los gachupines a México después de la conquista.

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