Los ancianos de Ligüerre
 se han vuelto de armas tomar
 para beberse una Fanta
 asaltaron el lugar 

Nuestro corresponsal en la zona, —El Boletín va tomando cuerpo y especialistas— nos envía una crónica de un hecho sorprendente. Parece que en el Resort Bodas de Ligüerre ocurrió un incidente insólito el pasado domingo sobre las ocho de la tarde. Pasamos a reproducir su relato pergeñado después de haber entrevistado a algunos de sus protagonistas.


Ayer domingo día 20 de junio de 2021, ya al final de la tarde, unos ancianos, según algunos ocho y cotejadas otras fuentes nueve, después de haber caminado admirando la belleza del pueblo y de las vistas del pantano, con el pretexto de que tenían sed obtuvieron por sus propios medios el remedio, ejerciendo lo que en antiguos términos revolucionarios se llamaba la acción directa, se apropiaron primero de un par de Fantas y alguna botella de agua mineral.      

Esta primera acción fue encabezada por una belicosa anciana apodada La avispa roya. En una subsiguiente acción la avispa roya consiguió el apoyo inmediato de otro anciano apodado Pasos tartajeantes, quien fue sorprendido e interpelado por el encargado del local cuando llevaba en sus manos el botín consistente en cuatro botellas de agua mineral con gas marca Lunares.      

En un primer momento, el encargado del Resort Bodas, con un delicado acento argentino emprendió un fuerte alegato en favor de la propiedad privada y acusando a los dos ancianos de allanamiento de morada y de haber accedido empleando la fuerza o entrando por la ventana. No sabía el pobre con quienes se la estaba jugando, los ancianos comenzaron a argumentar que en su ánimo estaba haber dejado el dinero para cubrir el gasto de sus consumiciones y que habían entrado a pie enjuto por la puerta automática que les había invitado a entrar en cuanto que se aproximaron.      

Después de argumentaciones en pro y en contra, parece que al pobre encargado lo que más le pesaba es que lo habían despertado de una larga y placentera siesta, no solo llegaron a un acuerdo sino que el argentino encargado fue a por unos vasos con hielo y un abridor, los ancianos pretendían abrir las botellas a mordiscos, no sabemos si con los dientes o con sendos cuchillos de punta con que se habían pertrechado. Pagaron los ancianos la consumición, aunque quedaron con la duda de si el dinero habría ido a la caja del establecimiento o a los bolsillos privados del encargado argentino.      

Entre risas y chanzas La avispa roya y Pasos tartajeantes aún tuvieron fuerzas y humor para recordar lemas como “la propiedad es el robo” o “ni Dios ni amo” y es que algunos ancianos son tercos y contumaces.  

El corresponsal de El Boletín en la zona, Tito Liviano.

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