¿Solar, edificación, capital social, alquiler, socio inversor…? Son palabras con su significado correspondiente que, en el proyecto colectivo de Las Crisálidas, como en cualquiera de similares características, se repiten desde el principio o van surgiendo nuevas durante su gestación hasta la concreción final en forma de alojamientos de vida comunitaria y colaborativa. Se supone que ahora estamos en una fase intermedia en la que hemos invertido ya varios años y, tal vez, debemos pensar ya en cómo pasar a los siguientes capítulos del relato.

   Según vamos llenando páginas sobre este proceso, tan nuevo para mucha de la gente que hasta aquí hemos llegado, parece evidente que estamos avanzando hacia el punto común que haga realidad nuestro proyecto. El modelo teórico ya tiene una forma bastante reconocible, pero en lo material, en lo práctico, en lo tangible y visible al exterior ¿dónde estamos?

Tal vez nos hemos centrado mucho en el “cómo” y el “con quién”; incluso vamos trabajando con relación a “qué modelo arquitectónico” o “por cuánto dinero saldrá y cómo repartir el coste”, etc. ¿Será ahora el momento crítico de enfrentarnos seriamente al “dónde”? ¿En qué lugar establecemos la base sobre la cual ir definiendo todos los demás interrogantes? 

En las últimas reuniones de la Comisión de Solares y Edificación y de la Coordinadora de Comisiones, se ha expresado que desde varios meses atrás hay una sensación de ralentización del trabajo de la Comisión como grupo activo. Falta una opción clara y concreta sobre la ubicación que plantear a la Asamblea, aunque siguen existiendo varias sobre la mesa.

El solar definitivo en el que se ubique la primera cooperativa de Las Crisálidas tendrá unas peculiaridades que podrán parecer positivas o negativas según quien las valore, y en algunos aspectos habrá una mayoría de consenso, pero en cualquier caso habrá que hacer concesiones para llegar, como mínimo, al consentimiento entre el grupo que se decida a decir “aquí”. A ese grupo lo podemos llamar grupo motor.

Por todo lo anterior, sirva este escrito para reiterar la propuesta de realizar una asambleílla de información, debate, sondeo de voluntades y expresión de la posición personal de cada cooperativista sobre si apostar por un solar determinado y decidir de qué forma hacerlo: compra, cesión de derecho de superficie, u otras fórmulas que últimamente se van comentando en reuniones informales con relación a posibles inversores internos y externos.

Todo ello debería ocurrir en un plazo razonable.   Llegados a este punto, solo queda hacer lo posible para que en Las Crisálidas podamos tener una primavera de decisiones acertadas, y, consecuentemente, un verano de abundante y buena cosecha.

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