Nací y me crié en el Barrio de la Estación de Sariñena (Huesca). Mi familia tenía una pequeña empresa de fabricación de gaseosas, sifones , hielo y distribución de bebidas, así que en nuestros juegos infantiles casi siempre había cajas, botellas, chapas, vagones del tren que dejaban apartados, bicicletas, tabas, palos, cuerdas, barro… cualquier objeto o pequeño espacio se podía convertir en un divertido entretenimiento. Investigar todos los rincones de la estación de tren y sus alrededores con la imaginación de aquellos años, fue uno de los juegos más emocionantes. Todo eso, la escuela, la pandilla del barrio y nuestras excursiones de domingo al río con mis padres y mis dos hermanos, o a la playa ―íbamos y volvíamos en el día a Salou, rojos como tomates―, hacen que recuerde mi infancia con una sonrisa y mucho cariño.

   En el barrio tuvimos la suerte de tener un maestro que quiso prepararnos para hacer el bachiller y examinarnos libres en un instituto de Huesca capital. Así hice hasta cuarto. Para el siguiente curso si queríamos seguir debíamos salir del pueblo, y me llevaron interna al colegio de Santa Rosa de Zaragoza y COU en el IES Ramón y Cajal de Huesca donde después estudiaría en la Escuela de Magisterio para poder trabajar en lo que toda la vida ha sido mi vocación.

   Mi historia profesional es muy larga, han sido cuarenta años, en la actualidad estoy jubilada. Solamente quiero comentar que después de pasar por distintos destinos, ocho años en Cataluña, otro en Peñarroya de Tastavins en Teruel, por fin llegué a mi comarca, Monegros, y diez años después al CEIP la Laguna de Sariñena que era mi meta. En este último participé en distintos proyectos educativos lo que me llevó a dar charlas y cursos de formación sobre convivencia, mediación escolar, creatividad, etc. en colegios públicos y privados, centros de profesorado y congresos.

   Creo que ser maestra es uno de los trabajos más bonitos y gratificantes. Haber

compartido la vida con los niños y niñas, con sus familias, con todos los compañeros, trabajar en equipo, aprender cada día de todos los que me han rodeado, ha sido una de las mejores experiencias de mi vida ahora que echo la vista atrás.

   Tuve dos hijos que ya han creado sus familias y me han dado dos nietos, todos ellos junto a mi pareja Jose, en estos momentos, son mi mayor tesoro.

   Una vez jubilada me dedico con más tiempo a aprender y practicar mi segunda vocación: escribir. Acudo cada jueves a clase de escritura y ya he publicado cuatro libros: “Crisálida” Ed. Círculo Rojo (2019) mi primera novela de ciencia ficción, “Pequerrimas” (2021) Ed. Interludio (Zaragoza) es un libro de poesía infantil cuyos derechos de autor son para ASPANOA (Asociación de Padres de Niños Oncológicos de Aragón), “Clarión” (2023) un libro con una selección de relatos, algunos premiados, poemas y reflexiones editado en Amazon y “Creatividad de andar por clase” de la editorial Pregunta (Zaragoza).

   También participo en el grupo de Teatro La Escalera de Cuarte de Huerva y me encanta.

Soy una persona muy activa, a veces creo que demasiado, curiosa por naturaleza, familiar y bastante positiva. Salir al campo a disfrutar de la naturaleza me renueva y juntarme con mis amigos y familia es algo que necesito. Me duelen las guerras, las injusticias, la falta de tolerancia y respeto que vemos a diario, el poco cuidado que tenemos por nuestro planeta que es tan poquita cosa y tan limitado, y bueno la falta de tiempo para hacer muchas más cosas, por ejemplo poder asistir con frecuencia a las reuniones de este grupo en el que se respira ilusión, generosidad y gran vocación por este proyecto de Las Crisálidas, que espero tenga un futuro próximo.

   Gracias y un abrazo a todos y todas.

Compartir en