¿Qué hacemos con el manual de instrucciones de la lavadora?

Y digo de la lavadora porque, actualmente es el único que conservo, creo… Recuerdo haber cambiado la rueda del coche y abrir el capó y mirarle el nivel del aceite y del agua del radiador, cargar el sistema de mi primer Macintosh cada vez que lo encendía… ¡Ya no!

Los aparatos cada vez son más complejos, tecnológicamente, y sin embargo más intuitivos en su manejo. Eso está bien, es más cómodo, pero yo siempre he sido lectora asidua de los manuales. Es raro, sí, ya lo sé.

Por eso, después de la Asamblea del 29 de septiembre pasado —elección de la nueva Junta Coordinadora— no os lo creeréis, pero lo primero que hice fue cogerme los Estatutos y leérmelos con lápiz y papel.

Luego, ya más relajada, pensé que, felizmente, ni las personas, ni mucho menos los grupos sociales, vamos con Manual de instrucciones. Que lo importante no lo tenemos escrito, lo vamos aprendiendo conforme respondemos a las situaciones que se nos presentan y así cambiamos, avanzando por un camino nuevo siempre.

Sin embargo, y asumiendo cierta contradicción, los manuales de instrucciones, nuestros Estatutos, siguen teniendo su función, su consulta nos pone de nuevo en el camino en caso de duda.

En esa lectura primera me sorprendió el montón de artículos que tres, casi cuatro, años atrás nos habíamos puesto como marcas para facilitar nuestro camino, y que ahora, con un trecho ya recorrido, veía innecesarios (esos programas de lavado que nunca usamos).

Comentando estas impresiones en la nueva Junta Coordinadora, y con algunos compañeros de la anterior, decidimos tomarnos como tarea de esta etapa una revisión nuestros Estatutos. ¡Ya sabes: el Manual de Instrucciones cuanto más sencillo, mejor!

Después de una lectura y trabajo individual, varias sesiones de puesta en común y debate en las reuniones de la Junta, pasamos nuestras propuestas a la Comisión de Estatutos que en su día los redactó, y así hemos llegado a una propuesta conjunta, y concreta, que someteremos a debate, y votación, en una próxima Asamblea Extraordinaria.

Necesitamos, pues, de vuestra atención y trabajo: una Asociación que defiende la autogestión implica unos socios activos y críticos que toman en sus manos, responsablemente, las decisiones, mirando no solo el interés o preferencia personal, sino lo mejor para el colectivo. En este caso para renovar nuestros Estatutos, ¡sabemos lo que queremos!

Os vamos a pedir a todos los socios que os leáis nuestra propuesta, que aportéis las enmiendas que sean necesarias, y que acudáis a esa Asamblea en la que vuestra opinión, y voto, será imprescindible.

Así cuando nuestra “lavadora” haga ese ruidito sospechoso que nos alarma, podamos consultar su Manual, sin marearnos, y seguir adelante otro trecho.

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