Crónica de un fin de semana especial

El fin de semana del viernes 17 al domingo 19 de mayo fue uno de esos que en Las Crisálidas dedicamos fundamentalmente a nuestro lado lúdico y a fomentar y facilitar la convivencia entre nosotras.

Nuestra compañera Clara, de la Comisión de actividades, nos había propuesto una estancia en Vinuesa, lugar que conoce muy bien, visitando algunos lugares cercanos.

Aunque algunos salieron el jueves 16 y otros se añadieron el sábado 18, la mayor parte comenzamos el viernes por la mañana. Nuestra primera parada fue en Calatañazor, donde teníamos una primera excursión a la Fuentona de Muriel, una laguna cercana que alberga uno de los acuíferos más profundos de la península. De él nace el rio Abión, como una surgencia de aguas subterráneas. Aunque la meteo no era muy propicia para todo el fin de semana, solo fueron unas gotas y el paseo fue muy agradable, siguiendo un rio de aguas cristalinas hasta la laguna de color turquesa.

La caminata nos abrió el apetito, y después de una buena comida en uno de los restaurantes de Calatañazor tuvimos una visita guiada muy interesante por el pueblo, la iglesia y el castillo. El guía, de Soria, al que calificamos casi todas como “peculiar”, cumplió muy dignamente su papel.

A continuación nos desplazamos a Vinuesa para instalarnos en el Hostal Visontium, en el que Clara nos había reservado las habitaciones y donde estuvimos estupendamente alojados y tratados. Contamos con una amplia sala en la que, después de unas cervezas y unas estupendas raciones en un bar cercano, donde brillaron las croquetas y no faltaron los archifamosos torreznos de la provincia, nuestro compañero Michel nos maravilló con una sesión de magia potagia y humor que nos dejó a todas con la boca abierta.

El día siguiente tenía la agenda cargadita de actividades. Después de un completo desayuno y de las incorporaciones de las personas que venían el sábado, salimos para visitar la Laguna Negra, uno de los lugares top de la zona. La Laguna Negra está en un paraje espectacular, donde además del atractivo paisajístico, quien quiso pudo realizar una bonita caminata bajando el cauce del rio en medio de un frondoso bosque de pinos y hayas.

Seguidamente nos trasladamos a Montenegro de Cameros, en la que la familia Belmonte-Torcal nos había preparado una comida en su casa familiar, donde no faltaba de nada: aperitivos caseros, ensalada, paella, embutidos, quesos. No tengo palabras para agradecer la acogida y lo bien que nos sentimos todas allí ese día. Gracias familia!

Tras la abundante colación, pasamos una larga y entretenida sobremesa con el consabido Rummikub y divertidos juegos.

Completamos el día con un recorrido por el bonito pueblo de nuestras amigas, tras lo cual nos recogimos al hostal, en el que de nuevo disfrutamos de otra sesión de magia de nuestro compañero Michel.

Para terminar el fin de semana, y aunque el domingo apuntaba la peor meteo del mismo, decidimos hacer ruta de pueblos. Estuvimos en Villoslada de Cameros y terminamos con otra visita a Viniegra de Abajo, interesante pueblo que cuenta con unos cuantos edificios de indianos que hicieron fortuna en las américas, la mayor parte en la tienda San Miguel, de Elías Romero en Buenos Aires, y que posteriormente construyeron villas de recreo en su pueblo natal.

Como broche final, otra comida en la Venta Goyo, un restaurante cercano, tras lo cual cada mochuelo volvió a su nido, eso sí, con unas cuantas imágenes y vivencias llenando nuestra memoria.

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