Los perennials no reblan

  Plantamos un árbol joven, emocionalmente positivas a su desarrollo, esperanzadas, alegres, optimistas; en fin, creímos que todo saldría bien hasta que vemos que no avanza según lo previsto. Entonces aparece la desmotivación; nos sentimos apáticos, dejamos de confiar en el proyecto y poco a poco vamos descuidando las tareas que debían llevar adelante el sueño. Sin embargo, entre los mayores de nuestro grupo —los perennials— encontramos una gran determinación a seguir. 

   El árbol conserva, pese al invierno, las hojas verdes. Se sigue contando con un proyecto bien definido, un grupo bien afianzado, y hay confianza en aquellos que tiran de nosotras, e incluso, nos contagia el ímpetu de la gente más joven que entra en el equipo.

  Vamos a creer lo que nos dicen, que quizás estas dificultades se convierten en oportunidades que nos acercan a nuestro objetivo, a un futuro que llegará. 

   Es imprescindible esa actitud perseverante de quiénes antes necesitan llegar. Debemos ser constantes con los objetivos, pero también en nuestras emociones y comportamientos solidarios, honestos y confiados. 

   ¡El árbol va a dar sus frutos! 

   Es necesario que todos nos automotivemos a lo largo del proyecto, hallemos nuevos intereses que nos mantengan satisfechos con la labor que estamos realizando, de lo contrario la tarea será una pesada carga a arrastrar, más que un sueño hermoso a cumplir. 

   Cierto que el proyecto puede ser redefinido, buscar otras salidas a las inicialmente programadas, las condiciones a nuestro alrededor pueden variar. 

   Pero no tenemos miedo a equivocarnos, está en el plan de nuestra vida, nos merecemos aquello por lo que luchamos. 

   Estos pioneros del proyecto nos quieren decir que detrás de cada gran éxito generalmente se esconden varios años de perseverancia asertiva. Son muy pocas las personas que consiguen sus objetivos a la primera, tan pocas que realmente son la excepción de la regla. 

  Fuerza para seguir adelante, luchando por nuestros sueños, ¡que llegarán!

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¡Ubuntu!

Expresión africana que indica que uno no es feliz si los demás están tristes.
“Yo soy porque nosotros somos”

    Aprendamos a Convivir en una Comunidad, la que elijamos.

   Todas no somos personas afines, somos diversas, diferentes, cada una tenemos un tipo de conducta reflejo de nuestra sociedad.

   Llegamos a la comunidad por un sueño, por una aventura social, buscando una mejora individual, algunas sin expectativas, sin bagaje comunitario.

   Cuando iniciamos esta experiencia aportamos habilidades, gustos, valores, preferencias, e incluso, conflictos propios.

   A partir de ahí debemos experimentar, aprendizajes compartidos de habilidades sociales y humanistas; retos para hacer trabajo personal y grupal; diálogos para conocernos y encontrar necesidades particulares y comunes; normas como el reglamento interno; procesos interactivos y de relación; compromiso mantenido; potencialidades propias que nos llevan a liderazgos y a aventuras creativas; y la pertenencia a algo grande, de interés social, con futuro.

Y nuestras metas:

  • Funcionar bajo un sistema pactado de valores como el respeto, el reconocimiento y tolerancia, la empatía, la confianza, la humildad, la autoestima, la gratitud y el optimismo.
  • Continuar nuestro desarrollo y crecimiento como personas, construyendo nuestra identidad.
  • Nutrir nuestros sentimientos y emociones continuamente, ser felices, estar bien emocionalmente.
  • Asumir comunalmente nuestro mutuo cuidado.
  • Optar a desafíos grandes porque no estamos solos.
  • Compartir un espacio geográfico y cultural, saludable y sostenible.
  • Integrarnos en la responsabilidad y participación cívico-social y política.

   Somos una semilla en la Sociedad que protege los derechos de cada persona, fortalece la democracia y mejora el medio en el que hoy vivimos.

   Todos los grupos no son iguales, cada uno tiene sus propias dinámicas, pero hemos elegido el que mejor funciona para nuestra felicidad, para que se siga desarrollando nuestro proyecto de vida.

   ¡Imposible ser felices solos!

   ¡Convivamos juntas y compartamos el premio!

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La estrella azul

Un árbol, una experiencia vital, un proyecto, crecen en cualquier lugar donde hay sustrato nutritivo.

   En este boletín, este espacio estaba destinado a una reseña sobre la película “La Sociedad de la nieve” por sus galardones y por su enseñanza para nuestra asociación, pero el reciente estreno de la película “La estrella azul” nos anima a presentarla.

   Muchas hemos conocido la banda pionera de rockabilly zaragozana Mas Birras, de los años 90, y a su líder Mauricio Aznar, que quizá cayó muy pronto en el olvido.

   Inspirado en su figura, el joven y novel director, también zaragozano, Javier Macipe, ficciona una parte de su vida artística, Mauricio ya hablaba de sí mismo en sus canciones. La película no es una biografía musical, es mucho más, una fábula universal sobre artistas anónimos que encontraron en su camino inspiración, amor y autenticidad.

   Se inicia la historia con retazos de una vida de artista donde se mezcla un liderazgo cultural, responsabilidad, miedo, ruido, negocios musicales, depresión, crisis dolor y huida de Zaragoza en búsqueda de “algo”.

   Siguiendo el rastro de Atahualpa Yupanqui, el artista de ideales universales que, con su guitarra e inspiración, aspiró a

transformar al hombre en un ser verdaderamente humano, viaja a Argentina, dónde el camino le lleva hasta la familia extensa y acogedora de un maestro de música popular, la chacarera, donde aprende a vivir la vida en coherencia con el ritmo de la naturaleza, el paisaje, el silencio, y con ternura. Inmerso en un ambiente donde la música tiene otro valor, un carácter sanador. Estas escenas están interpretadas por las mismas personas que vivieron la experiencia con Mauricio, como un documental, pero igualmente emotivo, por ejemplo, con la interpretación magistral del baile de la chacarera.

   Transformado, habiendo encontrado su estrella que le iba a marcar su norte vital, vuelve a Zaragoza, con proyectos, ilusión, pero de nuevo su contexto habitual (dramatismo familiar, industria musical, programadores…) lo devuelven a sus demonios internos.

   Esta película es un homenaje a artistas que a lo largo de su viaje vital rompen el muro entre el arte y la vida, quedando en equilibrio, que algunas frustraciones consiguen desestabilizar, o no.

   Se confunde la ficción con la realidad al ver los entresijos de la realización, cómo una versión buñueliana. Un trabajo para cinéfilos, estudiosos, pero también para personas que se emocionan. Personalmente me he quedado con la felicidad en que vive esa experiencia vital que fue a buscar. Experiencias que te sorprenden, te hacen sentir viva y te emocionan.

   También es de aplaudir trabajos colaborativos cómo esta coproducción de España y Argentina.

   Una película en la que, tanto el director Javier Macipe, el genial intérprete Pepe Lorente, los escenarios y la historia contada, son de Zaragoza para la Historia del Cine.

   ¡Os gustará!

Encuentro de inicio de año

[14 de enero de 2024]

Iniciamos el encuentro con una competida partida de petanca.

   Pepe hizo de enlace con la cafetería de las pistas de fútbol de la Federación Aragonesa y ha resultado un vermú “chapeau”. ¡Gracias! en nombre de todas.

Ahí ya se propició el encuentro, pero a continuación pasamos a una reunión más formal en círculo de conversación, dónde tocó presentarse y expresar cada una con qué ánimos y expectativas iniciamos este año. “Nos sentimos agobiados por tanta reunión y trabajo”. “Queremos un incentivo tangible para mantener la ilusión”. “Lo que hacemos nos sirve de aprendizaje”. “No perdamos el objetivo y el entusiasmo”. “Ya quisiéramos saber qué proyecto podría materializarse para ver dónde nos situamos”. “Que pase rápido este proceso de tanta burocracia”. “Busquemos caminos concretos para no andar constantemente en bucle”. “Todavía no tengo la necesidad del proyecto, pero apoyo lo que se hace, y me importa mucho el grupo”. “Quiero ver el objetivo haciéndose realidad”. “Vayamos a procesos más relajados para no llegar a la frustración”. “Que nuestro proyecto tenga unos mínimos que sean con los que todos nos identifiquemos”. “Objetivo en este momento, conocernos y formarnos”.

   Nos acompañaron dos amigos de Pilar: Toni y Álvaro, de Valencia, y nos presentaron un proyecto de red vecinal para el apoyo mutuo. Nos explicaron cómo han iniciado un cuestionario de necesidades presentes y que algunos no descartan compartir alojamiento y servicios en una cooperativa de viviendas colaborativas. Por ahora esa red de cuidados entre sí ya les sirve. Nos recomiendan que empecemos por cuidarnos personalmente, con lo que mejorará la relación grupal. La adquisición de un terreno y la forma de pagarlo irá surgiendo, es menos prioritario. En su red tienen dos exigencias obligatorias para que funciones bien: que cada persona que llegue a formar parte vaya avalada por otra y que han de participar activamente. Se ofrecen a darnos un taller de cómo poner en marcha la red y los cuidados.

   Más tarde se pasó a una reflexión sobre la temática económica, la posibilidad de recortar tiempos y procesos accediendo a un fondo inversor, pero con numerosas dudas que habrá que resolver para que se ofrezca como un sistema alternativo.

   “Habrá un día que el Proyecto estará más maduro y veremos las posibilidades que nos ofrece”

   Nos alegra volver a encontrarnos y empezar un nuevo periodo de trabajo por nuestro objetivo de convivencia comunitaria.

El arte de perder, de Alice Zeniter

Tres generaciones, prisioneras de un pasado tenaz.

   La historia de una familia que es parte de la Historia de Argelia; el antes y el después de su independencia de los franceses. Una familia cuyo patriarca, Ali, se las tiene que ver con tres poderes a los que están sometidos los cabileños, sin que se sepa cuál de ellos representa el mal menor: por un lado, el FLN, un movimiento guerrillero que ofrece resistencia armada al colonialismo francés, por otro lado los invasores franceses, y el mismo gobierno, el Caíd, a quien nadie respeta.

   En 1930, Ali es un adolescente en Cabilia, de etnia bereber, donde también ha llegado la colonización francesa. Se funciona por jerarquías familiares. Se vive del cultivo de olivos y su familia consigue destacar en su procesado y tiene un estatus social superior.

   Ali participa con el ejército francés en la II Guerra Mundial. Monte Cassino. Cuando vuelve no cuenta nada.

   Cuando se crea el FLN no toma partido, pero estará con el ganador, con quien le pasa una pensión. Cada vez se acerca más al gobierno francés, mantiene la confianza de su pueblo a quien le libra de algún conflicto, en la guerra entre Francia y el Frente de Liberación Nacional. Ali piensa que los franceses no van a irse.

   Los acuerdos de Evian, propiciados por De Gaulle, en los que les dicen que los van a proteger, no lo hacen. El miedo a la revolución lleva a Ali, en 1962, a irse a Francia. Allí son acogidos en un Campo de Refugiados, sin nada propio y con muy poco que el gobierno francés aporta. Son harqueños, argelinos del lado francés, y quedan protegidos de la violencia del FLN. Pasará a ser un obrero en una fábrica, a llevar a sus hijos al colegio, tiene estabilidad, pero Francia no les integra.

   Ha perdido su país y pierde el sueño de Francia.

   Pierde su estatus jerárquico, está en lo más bajo de la escala social. Se olvida de su vida anterior, de sí mismo, para sufrir menos. Pierde su capacidad de pensar en el futuro, no comprende la nueva lengua. Pierden sus prácticas religiosas, están contaminados por otra cultura. Hasta pierden el ritmo de la naturaleza, engullidos por una gran ciudad y los barrios obreros.

   En Francia pasan a ser personas sin historia. Ali no incorpora al relato de su vida los acontecimientos históricos que él vive.

Hamid, el hijo de Ali, ha vivido su infancia en Argelia. En Francia le persiguen las pesadillas del miedo pasado en su país de origen.

   Sus amigos, sus estudios le separan de su familia. Se avergüenza de sus padres ante sus amigos, no saben francés y no pueden integrarse. El idioma separa al hijo de su padre, aumenta la distancia entre ambos. Se avergüenza del trabajo de su padre en la cadena montaje, ha perdido su fuerza y estatus, no celebra el Ramadán. Su padre no representa una fuerza contra la que rebelarse.

   Procede de un país, pero no pertenece a él, también lo ha perdido.

   Pierde la lengua árabe, lo que aumenta su incomunicación con los suyos. Pierde el reconocimiento de pertenencia a una familia.

Mantiene los miedos de su padre a un país perdido, a escribir el relato familiar Hamid se reinventa, “el pasado está muerto”

Para Naïma, Argelia, el país del que procede su familia, ha sido durante mucho tiempo solamente un telón de fondo sin mucho interés. Sin embargo, en una sociedad francesa agitada por hechos terroristas violentos y un intenso debate identitario, todo parece querer devolverla a sus orígenes. “No lo conseguiré”. Se le abren heridas, le persiguen fantasmas. “He olvidado de dónde vengo”.

   Naïma quiere rescatar y no perder la historia familiar, tanto la francesa, ante el silencio, como la magrebí que permanece en Argelia, porque desconoce lo que allí ha pasado y pasa. Necesita hacer un viaje para saber. Es consciente que ha perdido la historia familiar. Pero ¿qué relación puede tener ella con una historia familiar que nunca le han contado? Ha perdido un país ¿Cómo hacer resurgir del silencio un país? Ha perdido su sentido de pertenencia, su hogar, porque no le han transmitido.

   Le surgen muchos miedos a un país perdido, a un relato familiar perdido.

Los temas en que incide la novela:

   Una lección de la historia del colonialismo contemporáneo. La colonización francesa se llevó a cabo por vías múltiples y oscuras. Se hacen con el 90% de las tierras productivas dónde implantan una agricultura exportadora. Mantienen el colonialismo económico actual sobre recursos energéticos y geopolíticos. No se han respetado las culturas indígenas, como la bereber, no han tenido un verdadero reconocimiento político.

   Francia sigue devorando Argelia, a su territorio y a sus jóvenes que allí llegan y son explotados.

   Hay una clara toma de posición frente al colonialismo.

La emigración. Personas que llegan con miedos, con muchas pérdidas, con gran dificultad de comunicación al perder su lengua. Son recibidos con muchos estereotipos, de violencia y radicalismo, sobre el mundo árabe. El Estado les olvida, sienten el miedo y odio de los franceses, algunos se radicalizan y encuentran en el islam una identidad y sentimiento de pertenencia. La adaptación requiere mucho talento, son verdaderos héroes.

La identidad. Un inmigrante argelino en Francia, ¿es francés o es argelino? Ni lo uno ni lo otro. En la historia de Francia-Argelia son harqueños. Se sienten divididos, por su derecho de sangre son argelinos, por su derecho de suelo son franceses. Hay que entrenarse en el arte de perder para integrarse en una sociedad distinta.
   El título de esta laudable obra proviene del primer verso de un poema de Elizabeth Bishop: «No es difícil dominar el arte de perder/tantas cosas se empeñan en perderse, que su pérdida no es ningún desastre». El poema no sólo le da sentido al título de la novela de Zeniter, sino que a lo largo de sus cinco tercetos enseña que la tan trillada identidad puede ser algo muy trivial.

   La Editorial Salamandra explica que ésta es una gran novela sobre la libertad de ser uno mismo, por encima de las herencias y los imperativos íntimos y sociales.

   Coinciden la libertad de ser uno mismo con el arte de perder.

   Un libro de cura colectiva

Asun nos comparte la experiencia de Axuntase

¡Sentimos envidia, sana! Axuntase es un proyecto asturiano que hoy, después de nueve años, van a visitar, cada jueves, las obras de su futuro “hogar”.

   Han superado muchos obstáculos y han contado con ayudas, como la de la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar, que aprobó el Criterio Interpretativo que valora los alojamientos de viviendas colaborativas como equipamientos sociales. De ahí que reciban una buena subvención por Unidad Convivencial.

  Compraron un terreno de 9000 m2 en Lugo de Llanera, muy próximo a grandes ciudades.

   Un terreno donde van a poder vivir con un horizonte abierto y en contacto con la naturaleza.

   No limitan las edades más jóvenes, y ya se han iniciado en su interacción con el entorno, poniendo en marcha una comunidad energética.

   Han dispuesto una financiación flexible según las posibilidades de cada socia y garantizan el futuro de la Cooperativa contribuyendo, desde el principio, en un fondo de reserva.

   Se han rodeado de especialistas como un periodista, un abogado, etc. que creen en este tipo de proyectos.

   Les ha sido beneficiosa la realización de jornadas, foros y presentaciones, para que todas conozcan esta alternativa comunitaria de vida.

  Nos cuenta que al grupo le ha servido mucho hacer los duelos en los momentos de crisis y las celebraciones de los logros progresivos; poner atención en muchos aprendizajes, entre ellos los desapegos a lo individual, el “pasar de lo mío a lo nuestro”, y el tener una socia con la función de mediadora.

   Un deporte de riesgo que “los mantiene muy vivos”.

   ¡Gracias a Somos Cuidados Comunes que ha organizado este encuentro!

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Comunidades de Cuidados

[12 de diciembre de 2023]

  Este 12 de diciembre, Nélida y yo, de Las Crisálidas, asistimos a la presentación de la investigación del trabajo de innovación social sobre Co-cuidados que el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 ha confiado a Jubilares y siete cooperativas de Viviendas Colaborativas, con fondos Next Generation del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

   Consideramos que, sobre todo, ha sido una jornada de visibilización del valor de los cuidados para la sostenibilidad de la vida.

   Desde la Comisión de Cuidados de Las Crisálidas hemos trabajado los conceptos que en la jornada, las siete cooperativas participantes, han reforzado:

  • Un Sistema de Cuidados es el pilar del Estado del Bienestar Social.
  • Desde una perspectiva transversal e integral está el Derecho a ser cuidado y el Derecho a cuidar en condiciones dignas y de igualdad, tanto en su forma remunerada como no.
  • La atención centrada en la persona y en su plan de vida. Modelo ACP.
  • Se trata de cuidados para la autonomía personal, de larga duración, para toda la vida.
  • Un modelo residencial en el marco de convivencia de su entorno comunitario. Sólo en comunidades se pueden recibir cuidados.

   La vivienda es un derecho individual con una finalidad social.

   Se aprovechó la jornada para implicar a la Administración, a la Universidad y a FECOVI. Allí expusieron la necesidad de normativizar el modelo y de trabajar desde lo público comunitario.   La investigación del grupo ha estado acompañada por profesionales de la Asociación Jubilares, que acompañan en hacer diagnósticos, formar y en el seguimiento de procesos en diferentes proyectos: Ciudades Amigables (también Zaragoza), Observatorio para la Soledad no Deseada, Las Comunidades de Cuidados, etc.   En los próximos años 2024-2030 la Estrategia Estatal de Desinstitucionalización pretende transformar el modelo de cuidados asistenciales en instituciones, a un modelo basado en la atención comunitaria. Sería un deseo el que se nos considerase a los proyectos de Aragón elementos para evidenciar unos planes de cuidados que llevasen a esa transformación de modelo.

La Salud de Las Crisálidas

   A principios de octubre un grupo de socias pudimos hacer una pequeña escapada para estar juntas. Otra ocasión para testear la salud del grupo. Ya nos apuntamos con la confianza de que era una nueva oportunidad de dar y recibir.

   Cada una hemos colaborado participando en pequeñas cosas, pero hemos recibido mucho del grupo. Esas pequeñas cosas son grandes actitudes que tienen gran valor. Voy a destacar aquello que me ha llenado de ilusión. La capacidad auto-organizativa para el mismo viaje y para las actividades con las que llenábamos el día. El gran respeto que se ha tenido por cada cosa realizada y por cada una de las socias. El cuidado mutuo, etc.

   Cómo se agradece la atención con que se siguió una charla sobre un tema árido como es la geología y el relieve del terreno donde estábamos.

   Todas hemos participado en la invitación a bailar, seamos más o menos graciosas para ello. Algunas se han molestado en traer material (ordenador, altavoces, laminerías bien regadas, etc.)

   Hemos aprovechado de la experiencia viajera y tecnológica, qué confianza hemos puesto en una aplicación para manejar la contabilidad del viaje.

   Enseguida nos hemos puesto de acuerdo ante cualquier propuesta. No ha surgido ningún conflicto porque los riesgos y las equivocaciones las hacemos del grupo, nadie se siente avergonzada sí “mete la pata”. Con qué cariño nos hemos preocupado las unas de las otras, teniendo presente los gustos, las preocupaciones, el malestar, y con qué respeto hemos cuidado de no contagiarlo a otras.

   Un recuerdo al respeto a los animales en su medio cuando fuimos a observarlos en esos momentos tan espectaculares para nosotras y especiales para ellos, ni una palabra, ni un ruido de un grupo tan bullicioso como el nuestro.   También hemos valorado a gentes de esa tierra que nos han enseñado y mostrado las riquezas de su naturaleza y de su historia, se lo agradecemos a Salvador, del Centro de Interpretación del Ciervo, y al señor Carlos, de Ródenas.

   Percibo un mayor sentido comunitario. Un horizonte motivador.

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«Las dos caras de la justicia»

Para quienes creen en el maravilloso poder de la PALABRA y nunca ponen freno al DIÁLOGO

   En el Sistema Legal Penitenciario, la Justicia Restaurativa es una práctica que funciona en varios países, especialmente en Francia desde 2014. Se basa en la escucha sin juicio, en no hablar en lugar de otro, en guardar silencio y, sobre todo, en dejar espacio para el pensamiento propio y ajeno. 

   Como cualquier cuestión social, la que se trata en esta película se relaciona mucho con un proyecto de convivencia comunitaria como el nuestro. El renacimiento a una nueva vida.

Es una obra coral, en círculo de diálogo. Las voces, las caras, los diálogos, son la materia prima de la película. La acción principal es la comunicación que lleva a un viaje emocional, sanador.

Dirección: Jeanne Herry Reparto: Adèle Exarchopoulos, Gilles Lellouche, Élodie Bouchez, Miou-Miou, Leïla Bekhti.

País: Francia Año: 2023 Fecha de estreno: 8–9-2023

Género: Drama

Guion: Emily Atef, Lars Hubrich

Duración: 118 min.

Todos y todas a una

Otros y otras asumieron un papel en los órganos coordinadores de la asociación, ahora toca, a otras y otros, involucrarnos en el proceso de la gestión de nuestra comunidad de sueños, deseos e intenciones.

   Es una responsabilidad personal el comprometernos con un proyecto, que es el propio, dónde se generan decisiones que afectan a nuestras vidas, y, porque es nuestra aportación más básica a la comunidad que queremos ser.

   Las Crisálidas es una asociación comunitaria y social que promueve un modelo alternativo y transformador de acceso a la vivienda, más justo, sin especulación, y sostenible. Sus tareas son de crear identidad, de acoger a personas que se acercan a ella, de reproducción del modelo, de distribución de recursos humanos, económicos y profesionales, y de fomento de la participación activa.

   La Asociación está en un proceso ya muy avanzado, es un marco dónde ya se han generado otros proyectos más concretos, ya hay una manera de hacer.

   No son necesarios conocimientos, ni habilidades comunicativas, ni tener ideas brillantes, que surgirán del común y la Junta y Asamblea propondrán. Todas y todos te necesitamos, para descansar y volver a cargar unos, y para conocerte, confiar en tu voluntad, las demás.

  El modelo recomienda la participación activa ya que es un proceso de desarrollo individual y grupal: Una manera de conocer a fondo los problemas que nuestro proceso ofrece, de aportar ideas particulares en un ambiente de igualdad, de dar confianza a los demás socios y socias, de valorar emocionalmente que nos empoderamos dentro de la organización, tanto por la información a la que llegamos como por la capacidad relacional que adquirimos. Generamos tejido comunitario en la colectividad.

   Que nuestro voluntarismo colaborador haga menos necesaria la entrada de trabajo externo, profesional, pero no involucrado en la esencia de “nuestro proyecto de grupo”.

   Confío en que vais a poner vuestra disponibilidad cuando se nos pida, sin necesidad de que esa colaboración tenga calificativos, en general no somos expertos en temas específicos, sólo es necesario el sentido común para que vaya creciendo algo que será de interés general.

   En este mes de septiembre toca renovar la Junta Coordinadora de la Asociación…

   ¡Que nuestra participación a formar parte sea la dinámica con la que vayamos todas!

   Ya se verá cómo distribuir papeles.

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