Interludio musical

Si Las Crisálidas nos pensáramos como grupo musical ¿qué seríamos? ¿Un angelical coro de voces blancas? ¿una banda melancólica de blues? ¿un grupo de heavy cañero? ¿o una orquesta sinfónica? Probablemente una mezcla de todos ellos. Voces, instrumentos y estilos con los que tenemos que componer y ejecutar la música de nuestro proyecto.

   Traigo a colación la metáfora musical porque encuentro —y es una opinión compartida— que la Filarmónica Las Crisálidas está un poco desafinada. Hay solistas entusiastas y secciones de la orquesta que funcionan a todo ritmo, pero el conjunto no acaba de resultar armónico.

El proyecto Las Crisálidas se compone de dos estructuras formalmente separadas pero unidas en la práctica: la asociación y la cooperativa. Aunque hay decisiones que competen exclusivamente a una u otra de las entidades, estaremos de acuerdo en que muchos de los temas a debate son comunes a ambas.

   Se produce, pues, algún tipo de duplicidad de foros de discusión y acuerdo. Por otra parte, las comisiones sectoriales están dotadas de autonomía de funcionamiento pero resulta necesaria una coordinación entre ellas y con los respectivos órganos de gobierno de la cooperativa y la asociación. Por todo ello no resulta extraño que exista cierta disarmonía.

   Aunque en absoluto estamos parados, tenemos la sensación de que no avanzamos, de que hay demasiadas reuniones que no terminan de concretar nada. Y es una pena porque en esta espera activa, en este interludio, tendríamos que aprovechar para desarrollar aspectos que nos sirvan para mejorar la convivencia y ser más participativos.

   Volviendo a la metáfora de la orquesta, necesitamos una partitura, al menos una definición conjunta de objetivos a corto y medio plazo. Bien es cierto que algunas metas tienen su parte azarosa, como el hallazgo de solares adecuados, pero hay otras como la difusión del proyecto, el incremento de personas socias, el acompañamiento de profesionales o la propia continuidad de este boletín que afectan a Las Crisálidas como globalidad.

   Por supuesto que la partitura no puede estar cerrada. Estamos abiertos a un proceso creativo e incluso a la improvisación jazzística, pero necesitamos un plan de trabajo que reúna las tareas y su temporalización.

Con independencia de los temas que corresponden a Junta o Consejo según sus propios estatutos, la mayoría de los temas de debate los están trabajando las distintas comisiones sectoriales y grupos específicos de trabajo. Mi propuesta, por tanto, sería poner en funcionamiento un órgano coordinador que podría ser la misma Coordinadora de comisiones ya existente en la asociación pero ampliada a la participación de la cooperativa. Un grupo reducido y operativo con un método de trabajo eficaz, que reúna las iniciativas de las comisiones y de Junta y Consejo, las integre en un cronograma y revise su cumplimiento.

   Si suponemos que las comisiones se reúnen cada dos semanas, una persona que esté en dos comisiones tendrá cuatro reuniones al mes. La Coordinadora de comisiones se podría reunir una vez al mes, o antes si la situación lo requiere. Así las personas más implicadas no deberían tener más de cinco o seis reuniones mensuales. En mi caso personal —y no soy el único— en los tres meses de este año he tenido una media de once reuniones al mes. A las cuales hay que añadir el trabajo preparatorio y el que se deriva de las mismas.

   Mientras tanto, un 40% de las personas de la asociación no están en ninguna comisión. Es como si en la orquesta casi la mitad de sus músicos no tocaran ningún instrumento.

   No estamos esperando a Godot. No vendrá nadie divino ni humano a traernos nuestro proyecto en bandeja. Esto es un trabajo de pico y pala. O, en términos musicales, de ritmo y armonía.

   Todas tenemos capacidades, a veces desconocidas para nosotras mismas. Este es un proyecto colaborativo en el que los saberes se transmiten y las responsabilidades se relevan. Todos los músicos ejecutantes son imprescindibles, desde el primer violín hasta el modesto triangulista.

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De jardines y despachos

   En el Encuentro de inicio de año que reseñábamos el mes pasado nos visitaron unos amigos de Valencia, Álvaro y Toni. Aparte de contarnos su interesante proyecto, recuerdo la reflexión de Toni acerca de que debemos de seguir perseverando pero sin obsesionarnos con los resultados inmediatos.

   Esto me recordó el concepto wu wei de la filosofía taoísta, al que probablemente se refería Toni sin nombrarlo. Wu wei suele traducirse como no acción, pero eso no implica no hacer nada. El jardinero no hace crecer la flor. El jardinero la cuida para que la flor crezca por sí misma.

   En Las Crisálidas trabajamos en un proyecto en el que creemos. Sabemos que la idea de los alojamientos colaborativos es imparable porque resuelve problemas de acceso a la vivienda y de facilitación de un envejecimiento activo y en compañía. El cohousing es una flor que está creciendo. Hay muchas manos cuidándola, las nuestras entre ellas.

   En estos días estamos teniendo reuniones con responsables políticos y en todos los casos, sin excepción, los proyectos como el nuestro son ensalzados y nos prometen apoyos. Sabemos que la Administración Pública no es un vergel que favorezca la exhuberancia de proyectos sociales. A veces falta abono (financiación, voluntad política) y abundan las malas hierbas (corrupción, burocracia), pero pienso que hay políticos y funcionarios que trabajan para mejorar la vida de los ciudadanos. Creo, por tanto, que la Administración y la política en general son jardines en los que nos tenemos que meter.

   En la línea del wu wei, eso implica hacerlo per se, porque es lo que toca, sin esperar milagros pero celebrando los resultados que se vayan cosechando. Si no los recogemos nosotros, lo harán los proyectos que nos sucedan.

   Esto no implica que estemos al albur de lo que se cueza en las cocinas políticas, pero debemos vigilar el guiso por si hay oportunidad de meter la cuchara. Mientras tanto, exploremos otras opciones con determinación y serenidad, sin angustiarnos por la falta de resultados inmediatos. Asumamos que el camino es largo, pero seamos conscientes de que somos ya muchos proyectos en marcha y el clamor de nuestras reivindicaciones está empezando a escucharse en los despachos.

   Con frecuencia caemos en el desánimo y nos autoboicoteamos. Ser pesimistas nos hace parecer más sagaces, el optimismo se confunde con la ingenuidad. Pero pesimismo y optimismo tienen el mismo origen: la ansiedad por los resultados. Personalmente no soy pesimista y sólo moderadamente optimista. No creo en la Ley de la atracción, las cosas no suceden porque las deseemos con intensidad. Hay que trabajar en ellas con la confianza de que, si el propósito es correcto, los resultados llegarán.

   Nacerán mil flores, pero es una labor de jardineros pacientes.

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Mañanas de niebla

La niebla oculta, difumina, desenfoca. A veces, la niebla no es un fenómeno atmosférico: es un estado mental.

Me preocupa que el proyecto de Las Crisálidas empiece a estar cubierto por una boina de niebla y que nos perdamos en el camino. Se percibe cierto desánimo, se hace patente la impaciencia en obtener resultados y eso nos lleva a dispersar esfuerzos en varias direcciones, perdiendo el foco de la que debería ser una visión compartida.

Expresiones como “tenemos que tener un solar en tres (o seis, o doce) meses” son comprensibles ya que el nuestro es un proyecto para un envejecimiento activo, o sea para ya, para mientras estamos aún bien. Sin embargo, estas prisas no se focalizan en un objetivo más o menos definido, sino que, en esa especie de desesperanza (que no desesperación), vamos dando palos de ciego.

   Porque a unas personas les urge vivir ya en comunidad, pero otras prefieren esperar unos años y aprovechar los primeros años de jubilación para viajar o tienen responsabilidades familiares que atender. Porque priorizamos unas u otras zonas donde ubicarnos, no sólo rurales frente a urbanitas sino este barrio frente a aquel. Porque discrepamos acerca de la orientación de las unidades habitacionales, de la proporción de espacios comunes frente a los privativos, de cómo repartir los costes. Porque, frente al modelo llamémosle “puro” de cooperativa en cesión de uso, nos planteamos ahora el de promoción por inversionistas y alquiler a la cooperativa.

   Y, como consecuencia de esta dispersión, de este desánimo, se reduce la participación y las personas que están tirando del carro dan muestras de cansancio y piden el relevo.

Falta participación, falta visión compartida, faltan debates sosegados, falta saber compaginar el asambleísmo y el liderazgo de los órganos de gestión.

   Pero no, no estamos perdidos en la niebla. No todavía. La niebla natural acaba dispersándose por sí misma pero levantar la niebla mental que nos envuelve requiere un esfuerzo.

Lo lograremos, porque sabemos que “mañanas de niebla, tardes de paseo”.

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Hablemos de la pasta

10. f. coloq. dinero

                                                                         Sinónimos: dinero, moneda, efectivo, numerario, cuartos,
                                                                                guita, moni, tela, lana, parné, billete, morlacos, feria,  reales, pisto, bolas, mango, guano, maracandacas.

(Diccionario RAE)

Seamos claros: somos mayores, nos ha costado mucho esfuerzo reunir unos ahorros y… nos preocupa la pasta. Los proyectos de cohousing no son baratos, sobre todo si tenemos que cargar con su coste sin ninguna ayuda institucional. Una primera cuestión es seguir reivindicando nuestra condición de equipamiento social, de forma que nos permita acceder a suelo dotacional y a subvenciones, avales, exenciones de impuestos, etc. Tenemos que creernos la realidad de que aportamos un modelo de convivencia que representa múltiples ventajas, tanto para jóvenes que buscan una alternativa viable de acceso a la vivienda como, en nuestro caso, espacio de convivencia y cuidados para lo que nos gusta llamar la segunda mitad de nuestra vida. Espacio que representa una alternativa entre la atención individual en domicilio y las residencias geriátricas y que, por tanto, acabará por imponerse como una tercera vía entre ambas. Realidad ésta que debemos plantear con firmeza y determinación a responsables políticos y técnicos de la Administración, puesto que nos amparan derechos constitucionales y venimos a colaborar en la resolución de problemas sociales como la soledad y la atención en los procesos de envejecimiento.

   Pero mientras ese cambio de mentalidad se produce, nosotros vamos envejeciendo y nos urge ya levantar nuestro proyecto. Por ello, nos afanamos en buscar un solar adecuado en el que ubicarnos y, ante la perspectiva de una posible opción de compra, nos entra el desasosiego. ¿Cómo lo pagaremos?

   Lo primero que tendríamos que pensar, a mi juicio, es que no vamos a comprarnos un apartamento. Vamos a ser socios de una cooperativa de consumidores y usuarios que construye un centro de convivencia en el que las personas socias que así lo decidan tendrán derecho de uso de una unidad habitacional y de los espacios y servicios comunes. El matiz es importante porque, aunque se manejen estimaciones de lo que costaría a cada unidad habitacional (individual o compartida), no es necesariamente un importe a desembolsar de antemano, sino que existen alternativas que combinan una aportación al capital social y un préstamo bancario a la cooperativa que se pagará mediante cuotas mensuales. Así que no debería importarnos tanto el coste sino la forma en que resolvemos el reto de encontrar unas cifras de aportaciones al capital y cuotas mensuales que permitan ser atendidas de acuerdo con la situación económica de cada cual.

Otro tema es cómo se reparten los costes entre lo que son espacios privativos (las unidades habitacionales), los espacios compartidos como comedor, salas polivalentes, biblioteca, etc. y la infraestructura de acceso a ambos como escaleras, ascensores, pasillos, etc. Y aquí las opciones son variadas y los criterios en los que se basan son dignos de ser escuchados. La reciente

visita de la presidenta de la cooperativa Axuntase, de Asturias, nos ha aportado elementos de reflexión a tener en cuenta. Otras experiencias como Trabensol, Brisa del Cantábrico, Sostre Cívic y el grupo REAS Vivienda nos pueden servir de guía en nuestras reflexiones para llegar a decisiones por consenso en las que todas podamos sentirnos cómodas.    La pasta tiene muchas variantes y recetas. Sentémonos a la mesa con buena disposición a probarlas y elegir la que más nos guste a todas.

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Qué comunicamos

   Cómo nos vemos, cómo nos mostramos y cómo nos ven desde fuera son preguntas sobre las que debemos meditar en esta encrucijada de la vida de Las Crisálidas. Estamos en una situación en la que en cualquier momento podríamos tener a nuestro alcance un solar adecuado para nuestro proyecto. Tenemos una base amplia de personas afiliadas a la asociación y contamos con un número importante pero aún no suficiente de personas involucradas en la cooperativa.

   Es lógico suponer que muchas de las personas de la asociación que todavía no son cooperativistas se irán incorporando conforme el proyecto esté más definido. También podemos esperar que la divulgación de nuestro proyecto pueda atraer a nuevas personas interesadas.

    En cualquier caso, hay que resaltar que más de la mitad (el 55%) estamos en el tramo de mayores de 65 años, lo que puede suponer un problema conforme nuestra edad avance y los casos de dependencia se multipliquen.

   Nos interesa, por tanto, atraer a personas más jóvenes para equilibrar los tramos de edad. El reto está en cómo nos mostramos para convencerles de que les estamos ofreciendo una alternativa que se puede disfrutar desde una primera madurez, el punto en el que los hijos, de haberlos, ya se han independizado y la vida laboral se desliza con suavidad hacia la jubilación. Ofrecemos un entorno en el que vivir acompañados, compartir actividades, aficiones… En esa primera madurez todavía no se piensa en el deterioro, en la necesidad que tendremos de ser cuidados y atendidos, pero también ese es un motivo para decidir la alternativa comunitaria.

   Y este es un reto que debe abordar la Comisión de Comunicación, apoyada por profesionales externos si es necesario.

   Como es sabido, Las Crisálidas surgió de un grupo muy restringido que se fue ampliando por contactos personales pero también a través de medios como Facebook o WhatsApp y luego nuestra página web, Twitter, Instagram y el Boletín. Todo ello se ha puesto en pie a base del voluntarismo de algunas personas, pero quizá ha llegado el momento de cuestionar si ello es suficiente, dado el reto de ampliar y rejuvenecer nuestra base asociativa.

   Por ello ya se contrató la ayuda de personas externas para remodelar la página web, labor en la que se está trabajando. Sin embargo, el contenido que difundimos, bien a través de la web o de nuestro Boletín, tiene que partir de nosotras, las personas socias.

   Hemos hecho muchas llamadas a la participación y, afortunadamente, algunas personas responden siempre con entusiasmo y buen hacer. Otras se escudan en una supuesta incapacidad para plasmar sus ideas en un texto publicable.

   Y es ahí donde la Comisión de Comunicación y el Consejo de Redacción del Boletín tenemos una labor que podemos realizar: escuchar las ideas y plasmarlas en artículos o en iniciativas. Ninguna opinión o idea debe quedar silenciada por temor a no saber expresarla correctamente. No todos hemos tenido las mismas oportunidades de aprender a expresarnos por escrito, así que no debemos retraernos de exponer nuestra opinión “en bruto” y dejar que alguien con más experiencia le dé forma y nos la devuelva trabajada para aprobarla o rechazarla.

   Debemos también considerar quiénes son nuestros objetivos de comunicación. Pensemos en que nos dirigimos a posibles convivientes y que debemos mostrarnos como un grupo de amigos que viven juntos, se divierten y se cuidan mutuamente. Tengamos en cuenta también que nuestro proyecto tiene muchos condicionantes que dependen de administraciones públicas, por lo que debemos presentar nuestro proyecto como una alternativa público-cooperativa de convivencia y de cuidados. Y, por último, recordemos que la cooperativa es una empresa y, como tal, debe dejar patente su solidez, responsabilidad y transparencia.

   Por ello, no basta con que los artículos del boletín o la web expresen la opinión de su autor, sino que también debemos tener en cuenta la proyección externa y sus posibles consecuencias.

Estas reflexiones no agotan el tema, pero pueden dar inicio al trabajo de la Comisión de Comunicación en el curso que empezamos. La realización de un Plan de Comunicación que incluya la comunicación interna y externa, los diferentes públicos objetivo, los medios (web, redes sociales, boletín… pero también actos presenciales). Disponer de un libro o manual de estilo, asegurar la presencia periódica en redes sociales y otras muchas iniciativas sobre las que podemos empezar a trabajar en esta etapa.

   Se abre el debate.

Alfredo Pérez Sánchez (Comisión de Comunicación)

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Sobre voluntarismo y profesionalización

Quizá tenemos que empezar a reconocer nuestros límites. Hemos llegado hasta aquí gracias a un enorme esfuerzo y tesón de buena parte de las personas que componemos Las Crisálidas. No de todas, justo es decirlo, pero no siempre es un reproche porque hay circunstancias personales y familiares que con frecuencia impiden la participación deseada.

   Sin embargo… renqueamos. Las Crisálidas debería ser un hervidero de actividad, de propuestas y debates, pero la realidad es que cuesta mucho poner en pie cualquier evento. Todo el mundo estamos muy preocupados por encontrar un solar adecuado y por cuadrar unos costes, como si todo lo demás fuera accesorio o postergable. Como si estuviéramos a la espera de la solución milagrosa, obviamos la convivencia y la participación imprescindibles en un proyecto como el nuestro.

   La encuesta de habilidades nos reveló un buen nivel de aptitudes prácticas y relacionales, pero lo cierto es que no nos ha permitido vislumbrar la posibilidad de un equipo de voluntarios con los conocimientos y el nivel de implicación necesarios para hacerse cargo de una gestión que se prevé complicada.

Afortunadamente, como señalaba la presidenta de la cooperativa en el boletín anterior, contamos con la posibilidad de asesoramiento profesional por parte de La Replazeta, Nabata Asesoría y dos estudios de arquitectura. Considero que deberíamos aceptar nuestras limitaciones y dejarnos acompañar con una mayor dedicación, al coste razonable que acordemos. No debemos temer que por ello estemos perdiendo autonomía, puesto que está claro —también por su parte— que las decisiones importantes han de ser resultado de debate interno y decisión asamblearia.

La Replazeta y Nabata están vinculadas al grupo La Veloz, miembro a su vez de la Red de Economía Alternativa y Solidaria que tiene ámbito nacional (REAS Red de Redes) y autonómico (REAS Aragón) y cuenta con grupos específicos como el de Vivienda Cooperativa de Aragón y el Grupo estatal de Vivienda Senior. Las Crisálidas es socia colaboradora de REAS desde hace un año y participa activamente en estos colectivos a través de nuestro Grupo de Trabajo de Relaciones Externas. Es claro, desde mi punto de vista, que nuestro sitio está en REAS y que necesitamos reforzar nuestra colaboración con Nabata y La Replazeta que vienen a ser, en Aragón, el equivalente a lo que en otras comunidades representan Sostre Civic, La Dinamo, Jubilares, etc.

   Tendríamos que plantearnos, pues, que frente al voluntarismo actual habría que incrementar la participación de profesionales remunerados en los ámbitos en los que sea necesario, asumiendo que esa perspectiva nos hace ser más eficaces y reduce el desgaste de las personas más implicadas en las comisiones y órganos de gobierno.

   En este sentido, la Comisión de Comunicación también está estudiando la posibilidad de proponer una colaboración profesional en la mejora y actualización de la página web, gestión de redes sociales, material audiovisual, etc. Esto debe permitir el acceso a segmentos de población más jóvenes que nos permita tener un escalonamiento de edades que facilite una gestión sostenible de los cuidados en el futuro.

   Por todo lo expuesto, os invito a considerar la conveniencia de incrementar la participación de los profesionales que, en cada momento, nos sean necesarios. Por supuesto, no se trata de desanimar a quienes están participando con entusiasmo en las comisiones y a quienes han ingresado recientemente en la asociación y se disponen a unirse a ellas sino, por el contrario, es una propuesta que debe servir para dinamizar la actividad de las mismas y hacerlas más eficaces.

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Capital humano

En el pasado mes de marzo hemos realizado una encuesta para tener lo que hemos denominado un “inventario de habilidades”. Hemos recibido 37 respuestas, un 67% sobre el total de personas socias, lo que podría considerarse un razonable nivel de participación.

   Los resultados, que iremos analizando en artículos aparte, revelan una gran riqueza de nuestro capital humano. No sólo en aspectos profesionales y académicos, que también son muy relevantes, sino en inquietudes, aficiones y pequeños saberes que nos hacen la vida agradable.

   La cosecha de datos es, por tanto, satisfactoria y sin embargo nos hace reflexionar acerca de si el capital humano que revela se corresponde con la participación en los órganos de Las Crisálidas. Así, vemos que un 31% de las personas de la asociación no está adscrito a ninguna comisión sectorial ni órgano de gobierno. Un 56% está en uno o dos de estos órganos y un 13% está en tres o más de ellos, contando Junta Coordinadora, comisiones sectoriales, grupo de relaciones externas y consejo de redacción del boletín.

Mayor participación se constata en la cooperativa, donde sólo un 15% no pertenece a ningún órgano y otro 15% está en tres de ellos, quedando una participación del 70% en uno o dos órganos.

   También hay que destacar que, al existir dos entidades de Las Crisálidas (asociación y cooperativa), hay algunas personas que acumulan hasta cinco órganos de pertenencia, lo que resulta abrumador para ellas y poco eficaz para ambas organizaciones.   

    En cuanto al porcentaje de personas que no participan en la asociación, hay que hacer notar también que la mitad de ellas se han asociado desde finales del año pasado, por lo que debemos concederles un margen de adaptación. Es conveniente que participen en las comisiones sectoriales de acuerdo a sus capacidades e intereses como paso previo a una próxima incorporación a la cooperativa, si así lo desean, una vez que ésta concrete los requisitos de acceso en su reglamento de régimen interno. Para facilitar esta integración se está preparando una sesión informativa especialmente dirigida a ellas en la que expondremos el trabajo realizado hasta ahora y trataremos de responder a las dudas que nos planteen.

   Otro tema relacionado con la participación es el de conjugar el espíritu asambleario que rige Las Crisálidas, incluso en sus estatutos, con la actividad de gestión de sus órganos representativos, como son la Junta Coordinadora de la asociación y el Consejo Rector de la cooperativa.

   Está claro que las decisiones se toman en las asambleas generales de cada entidad y se ejecutan por sus órganos de gobierno correspondientes. Es normal, sin embargo, que exista cierta tensión entre la transparencia y participación que requieren las decisiones importantes y la rapidez y eficacia necesaria en algunos momentos, por lo que se requiere la confianza en que las personas que ocupan los órganos electos persiguen los objetivos comunes con el mayor interés en su consecución.

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Sobre participación, liderazgo e inteligencia colectiva

    ¿Es Las Crisálidas una organización inteligente? Es obvia la inteligencia natural de todos sus componentes, pero ¿existe entre nosotros eso que llaman «inteligencia colectiva»? Citando al autor de un curso que se reseña en este mismo número, podemos decir que «Hay más inteligencia colectiva de la que parece pero menos del tipo que necesitamos (…) Tenemos que apostar por una más efectiva y afectiva».

Esta reflexión viene al caso del eterno problema de la participación. Deberíamos plantearnos si nuestro grupo alcanza los niveles de participación deseados, tanto cuantitativamente (cuántas personas están en comisiones y órganos de gobierno) como, aún más importante si cabe, cualitativamente (si el nivel de implicación es el adecuado).

En principio la adscripción a las comisiones es voluntario y en función de las preferencias personales y está bien que así sea. Pero no basta con que a una persona le interese un tema, tiene que estar dispuesta a trabajar en él.

   Esto implica también la disposición a tomar responsabilidades y ejercer los roles necesarios en el funcionamiento orgánico. Roles que pueden ser temporales y rotativos pero que, en cualquier caso, deben implicar una responsabilidad en su ejercicio y también, por qué no, un liderazgo. Hablamos de tipos de liderazgo incluyentes y motivadores, por supuesto, pero en cada grupo tiene que haber personas que «tiren del carro».

   En las últimas semanas, algunos de nosotros hemos asistido a cursos y talleres sobre Herramientas de convivencia (Amediar), sobre Tecnologías para el cambio y el impacto social y sobre Co-diseño de arquitecturas participativas. De todos ellos hemos aprendido técnicas y, sobre todo, nos hemos dado cuenta de lo que nos queda por aprender.

   Por ello, desde la Comisión de Comunicación se ha propuesto hacer una encuesta a las personas socias con la que obtener un «Inventario de habilidades» donde cada uno mostremos nuestras capacidades y, sobre todo, la posibilidad de aportarlas al grupo. De esta iniciativa se deriva la propuesta de la Comisión de Cuidados de tener, en su momento, un Banco de Tiempo.

   La experiencia de las dos asambleas de información y debate celebradas hasta ahora ha sido muy positiva y debemos perseverar en ellas mejorando procedimientos conforme los vamos asimilando. La organización de estos debates debe implicar a todas, pero especialmente a las comisiones, que deben proponer temas, elaborar documentación y presentaciones, elegir lugares de celebración, etc. Esto supone trabajo, organización y una pizca de liderazgo.

   Finalmente, quiero hacer una llamada a las personas que se han incorporado últimamente para pedirles su paulatina incorporación a las comisiones y actividades. Si es necesario volver a repasar lo avanzado hasta aquí para que se pongan al día, lo haremos con gusto pero es deseable que integren lo actuado para poder ejercer su análisis crítico.

   Llevamos ya más de tres años de trabajo. Hemos consolidado un grupo, hemos creado nuestra primera cooperativa, peleamos con las administraciones públicas, buscamos terrenos donde ubicarnos… Todo este trabajo no puede quedar en nada. Rendirse no es una opción. Avanzamos.

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Balance de situación

  El cierre de ejercicio es una oportunidad para repasar y valorar el trabajo realizado por todo el grupo que conformamos Las Crisálidas. Si juzgamos por los resultados, podríamos pensar que no nos hemos esforzado lo suficiente, pero si repasamos todo lo realizado vemos que las actuaciones han sido muchas y muy variadas y que persiste el impulso y el entusiasmo inicial.

 En el año finalizado hemos tenido varias oportunidades de conocer el estado de proyectos como el nuestro. Desde las visitas a centros en funcionamiento a conferencias o jornadas en línea y presenciales, hemos comprobado que todos los grupos atraviesan dificultades parecidas a las nuestras, tales como problemas en la cohesión, trabas legales, escasa receptividad de las administraciones

públicas, etc. Se constata que el tiempo para consolidar uno de estos proyectos es dilatado, algunos hablan de ocho o diez años aunque estamos seguros de que el plazo se irá reduciendo conforme el modelo sea conocido y se consolide.

   Así que no estamos tan mal, pero esto no debe dejarnos satisfechos. Conseguir nuestro objetivo es una carrera de fondo, una media maratón como mínimo. Pero también es una carrera de relevos y en este sentido es estimulante la presencia de nuevas personas que se han incorporado a la gestión de la cooperativa Las Crisálidas Aragón, S.Coop., nacida este año del seno de la asociación y de la cual estamos muy orgullosos.

   Abordamos, pues, un año 2023 en el que la cooperativa, surgida pero no desgajada de la asociación, llevará su propio camino pero también caminará junto a la asociación por medio de varias Comisiones Sectoriales compartidas.

   El 2022 ha sido un año convulso en algún momento y de esas desavenencias debemos extraer enseñanzas que nos ayuden a evitarlas. Quizá todo consiste en poner por delante lo más valioso que tenemos: un grupo humano en el que los afectos se entrecruzan en una tupida red de apoyo mutuo.

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Noviembre alegre

Cada vez que me sorprendo poniendo una boca triste; cada vez que en mi alma hay un nuevo noviembre húmedo y lluvioso; […] entonces, entiendo que es más que hora de hacerme a la mar tan pronto como pueda.

Herman Melville. Moby Dick

Noviembre tiene fama de mes triste. Superada la fiesta de Halloween, que los mayores asumimos por influencia de hijos y nietos, llega la visita al cementerio y el recuerdo de los que ya no están, el comienzo del frío y la lluvia.

   En Las Crisálidas nos hemos resistido a la melancolía y nos hemos hecho a la mar en nuestra flamante nave cooperativa que estrenamos en la asamblea del 28 de octubre. En los días 3 y 14 de noviembre se reunió el Consejo Rector de la cooperativa para las primeras decisiones organizativas y perfilar el proceso de constitución legal.

   Este proceso culminó con la firma ante notario de la escritura de constitución de la cooperativa por parte de la presidenta y la secretaria de la misma, acompañadas por la eficacísima Marta, de La Replazeta. Un grupo de crisálidas espontáneas estuvimos arropando desde fuera el acto protocolario que, según informan las protagonistas, estuvo acogido con gran simpatía por parte del notario.

El recibimiento
Firmando con las
«herramientas crisálidas»
Y ahora, en serio

  El día 22 tuvimos asamblea de la asociación con el objetivo de debatir y clarificar en lo posible las relaciones de la asociación con la cooperativa. Importaba especialmente conocer las opiniones y sentimientos de las personas que habían decidido no incorporarse todavía a la cooperativa. Afortunadamente, tanto ellas como las que sí nos hemos hecho cooperativistas, estuvimos mayoritariamente de acuerdo en mantener viva la asociación integrando tanto a unas como otras y sirviendo de espacio de acogida para las personas que se incorporen al modelo de cohousing que promovemos.

   Se entró en el debate de algunos temas económicos sobre los que habrá que tomar acuerdos en una Asamblea General Ordinaria, a principios de año. También se trató que ciertas comisiones sectoriales, como Acogida y Comunicación sean comunes para ambas entidades, mientras que algunas como Economía, Régimen Interno y otras serán exclusivas de la cooperativa.

   Terminamos el mes con la asistencia de once crisálidas al Fórum de la vivienda cooperativa en cesión de uso en la que hemos participado más de 400 personas de toda España en tres jornadas intensas y llenas de interesantes debates y contactos personales. La experiencia de las asistentes ha sido muy impactante y dará lugar a muchos debates y publicaciones internas que nos harán avanzar en nuestro proyecto. Solo cabe lamentar que, frente a otras administraciones públicas que se han mostrado colaboradoras con las iniciativas de alojamientos colaborativos, las de Aragón no han enviado ni una sola representación. Algunas de las responsables convocadas se excusaron y aceptamos sus razones, pero esperamos que en sucesivas ocasiones la participación de las administraciones aragonesas sea nutrida y con mayor implicación.

En la manifestación
En grupo amplio
En el grupo de Aragón

Si algo ha demostrado este Fórum es que los alojamientos colaborativos en cesión de uso son una alternativa que reclamamos sectores cada vez más importantes, tanto entre la juventud que demanda vivienda asequible como entre los llamados seniors que deseamos gestionar nuestra vida acogiéndonos a los derechos que nos reconoce la Constitución y el estado social que con nuestro trabajo hemos contribuido a crear.

   Los proyectos de cohousing han tenido hasta ahora un desarrollo lento, pero se ha evidenciado que se va a producir una implosión que puede acelerar los procesos. Estaremos preparados.

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