Buscando la primavera

[7 de marzo de 2022]

Este mes de marzo hemos hecho un par de salidas para movernos un poco. La primera fue el lunes 7, final del puente de la Cincomarzada.      

Quedamos en la entrada al Parque Grande, siguiendo por el paseo de los plátanos para continuar por otro paseo arbolado paralelo al canal hasta llegar a la Fuente de la Junquera. Un hermoso parque solitario y con los árboles en flor fue nuestro destino.      

El día salió algo lluvioso, así que solo nos animamos cuatro Crisálidas, perfecto para caminar y charlar. Nos acompañó Conchi, una nueva socia que aprovechó el puente para venir desde Bilbao y compartir algún momento con el grupo. Resultó una mañana perfecta para conocernos mejor y para ver cómo la primavera asomaba tiñendo con sus colores el parque.

[20 de marzo de 2022]

La última salida fue el domingo 20. En esta ocasión nos juntamos en la Pasarela del Voluntariado. Ese día sí, entraba la primavera y la animación fue mayor. Caminamos hacía el Parque del Agua recorriendo el Soto de Ranillas, una franja de bosque de ribera que bordea el meandro del río. En pocos metros te olvidas que estás junto a una gran ciudad y te dejas sorprender por la vegetación y por la fauna típica que abunda en la zona.      

Nos asomamos a un descampado en la ribera, un proyecto que consiste en dejar el terreno desprovisto de cualquier diseño y por tanto todo lo que suceda será por azar. Solo el viento, la lluvia o el sol influirán en su desarrollo.

Seguimos varios senderos con la idea de perdernos, pero a lo lejos ya vemos la Torre del Agua, los huertos, el campo de golf. Estamos de nuevo en la city y lo clásico es tomarnos algo y la charradica. En este caso lo hicimos en la terraza del club deportivo Siglo XXI.

     Fue una mañana muy agradable, con buena temperatura y una excelente compañía. Un pequeño grupo nos quedamos con ganas de seguir y seguimos por el Actur hasta encontrar un sitio para comer. Nos costó encontrarlo pero al final lo conseguimos.

     Hay muchos parajes para disfrutar incluso sin tener que irnos lejos. Habrá más, hasta la próxima.

Vermú, bailes y solares

Una vez más, acudimos sin dudarlo a la invitación de Carmen y Jesús para un vermú-comida-tertulia en su terreno de Cadrete. Nos habíamos visto el día anterior pero eso no impidió volvernos a juntar un buen grupo. Y es que hay muchas ganas de compartir y disfrutar lo bueno de la vida. 

Queda constancia de que en el grupo hay muchas/os cocinitas y ya tenemos voluntarias para cocinar cuando estemos juntos, eso sí, en días especiales o cuando cada una quiera. El resto, felices.      

Poco a poco las mesas preparadas en el exterior para el evento, se fueron llenando de vinagrillos, patés, tortillas, quiché, huevos rellenos, ensaladilla, empanadas, pimientos, sardinas y un largo etcétera. A todo ello le precedió ese fabuloso cóctel que nos preparan los anfitriones. De los postres ¡qué decir! Gracias, Pilar y María José, por la riquísima tarta de chocolates y el tiramisú. ¡Qué nivel!

Tras saborear y disfrutar del momento gastronómico, llegó el de hablar y comentar la reunión del día anterior y nuestras preferencias sobre los diversos solares. Cada Crisálida expuso su opinión, y nos emplazamos para seguir tratando este tema crucial e ilusionante con todo el grupo.

Pedro, María José, Manuela, Françoise y Amalio pudieron hacerse una idea de lo que les espera. Sin duda pasamos unas horas muy agradables y fue un placer conocerlos y compartir esos momentos.

   Y qué mejor final que unas danzas entre cuerdos y locos para acabar la jornada. Mil gracias una vez más a Jesús y Carmen por abrirnos su casa y por hacerlo tan fácil.

   ¡Hasta pronto!

Entre realidades y sueños

Han pasado justo dos años desde aquel 2 de enero de 2020; sería un año extraño y duro pero todavía no lo sabía, esperaba con alegría ese día para poder inscribirme como socia en una Asociación que emprendía un largo viaje y que todavía sigue su camino: Las Crisálidas.      

Tenía impaciencia, como si me fuera a quedar sin billete y recuerdo que me sentí feliz cuando ya tuve mi número de socia. Fue mi regalo de Reyes anticipado. Es lo que tienen los años, no vale cualquier regalo y éste me hacía soñar de nuevo. Comenzaba en compañía de otras personas un desconocido y atrayente periplo con una mochila cargada de proyectos e ilusiones.    

 En mi nevera escribí una frase que voy cambiando según el trayecto y que me recuerda cada día donde estoy, la primera fue: “Todo comienza con un sueño»      

Tras esa salida sin prisa, sin un destino concreto, hemos recorrido caminos a veces tortuosos, nos hemos caído y nos hemos levantado, sabemos que la meta está más cerca pero todavía queda viaje…      

Mientras avanzamos, voy conociendo a esos compañeros como yo cargados de dudas, incertidumbres, anhelos, desalientos y también esperanza y fuerza en culminar nuestros deseos.      

Han sido dos años con pandemia incluida, eso nos ha retrasado y nos ha enseñado a vivir de otra manera, nos ha hecho ver nuestra vulnerabilidad y también a saber convivir con lo inesperado y con las dificultades que seguro vamos a encontrar en nuestro peculiar recorrido. Entre la niebla, como en este día que escribo, siempre buscaremos esa rendija por donde se filtren unos rayos de luz a nuestro futuro.

2022 es un año esperanzador; crear la cooperativa nos acerca un poco más a nuestro estupendo sueño de compartir no sólo un espacio, sino una fusión de afectos donde sentir que el estar juntos merece la pena. Necesitamos descender a la realidad y éste es un primer paso. Nos falta el lugar concreto, vamos rodeando la ciudad, jugando con el río, sorteando caminos hacía pueblos futuribles que nos acojan. Todo es posible e ilusionante, buscar nuestra futura casa donde vivir y compartir nuestra última etapa de vida no es ninguna tontería y seguramente no va a ser fácil pero yo confío en esta gran familia que poco a poco vamos construyendo.        

Conjugar realidad y sueños será nuestra tarea en este viaje que emprendimos hace dos inviernos. Necesitamos el calor de cada uno para poder superar el frío invierno…    

 En la nevera tengo nueva frase: “Se hace camino al andar». No sé cuál será la siguiente. Seguiré andando, pero mientras tanto escucharé a Machado que es un buen compañero de viaje.

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Reunión de grupos: moviendo las viviendas colaborativas

El día 22 nos reunimos con miembros de A Cobijo, de Somos Cuidados Comunes y con un representante de La Replazeta.      

Tenemos objetivos comunes, entre ellos dar a conocer nuestros modelos cooperativos de viviendas y de cuidados, y nos planteamos acciones conjuntas de cara al futuro, como seguir nuestros contactos con la Administración presentando propuestas concretas, intentar una mayor interacción con prensa y realización de unas jornadas de divulgación.

Se valoró el trabajo de Las Crisálidas en la difusión del modelo con los diferentes grupos parlamentarios.      

Queda encima de la mesa el entrar a formar parte como colaboradores en REAS Aragón, la Red de Economía Alternativa y Solidaria de Aragón. A nivel estatal formaríamos parte de REAS, altavoz y paraguas en el que recoger nuestras causas comunes.      

Se ha abierto una línea de trabajo en común. Continuamos en diciembre.

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Paseo junto al río

Una vez más quedamos Las Crisálidas para disfrutar de la mañana del domingo, día 21, entre paseo y terraza. La idea es que combinando ambas propuestas podamos juntarnos mayor número de personas.

En esta ocasión fuimos un grupo numeroso aunque el recorrido fue corto. El día era frío con una ligera brisa ya preludio del invierno. Quedamos en la Pasarela del Voluntariado, recordando nuestros inicios, y dimos un pequeño paseo por la ribera dirección al azud imaginando y comentando cómo sería vivir junto al río, tener una terraza mirando al Pilar y la arboleda o cuántas alturas harían falta. Y ahí quedaron para otro día el solar, las preguntas y nuestros sueños…

Posteriormente nos juntamos en una terraza con el resto del grupo, compartiendo la hora del café con la hora del vermut. Fue un rato de tertulia e intercambio de ideas. Jesús había trabajado sobre los espacios comunes y nos invitó a reflexionar un poco sobre el tema. Habrá que seguir dando vueltas a muchos detalles mientras el río sigue su curso ajeno a nuestros proyectos      

La próxima vez intentaremos caminar un poco más porque, como alguien recordó, también tenemos que cuidarnos y un poco de ejercicio nos vendrá bien a todos.

¡Hasta pronto!

Las Crisálidas y las dos sabinas

Sábado, 9 de octubre. Es el día elegido para visitar Blancas atendiendo a la invitación que Jesús y Carmen nos hicieron para conocer su pueblo y las dos sabinas: una, la sabina milenaria; y la otra, la réplica en hierro que ha realizado Jesús.      

La jornada pintaba muy bien, el día era soleado, fresco por la mañana y sin apenas viento. A las once quedamos en Blancas. Es un pueblecito de Teruel en la Comarca del Jiloca de poco mas de 100 habitantes y situado por encima de los 1.000 m. en medio de un inmenso páramo.       

Tras juntarnos las 22 Crisálidas, nos dirigimos, en un breve paseo, hasta la sabina de hierro, una escultura a tamaño natural realizada con aladros reciclados y en su mayor parte donados por los vecinos del pueblo. Pudimos escuchar con atención las explicaciones de Jesús de cómo fue forjando la idea y cómo la iba desarrollando. 

Es una magnífica escultura abrazando el horizonte con un gran tronco bien enraizado y cientos de hojas salpicando el cielo azul. Una sabina hermosa realizada con mucho trabajo y sin duda con mucho amor. Después pudimos visitar el parque escultórico repleto de figuras que nos llevaban por escaleras sorteando las dificultades de la vida o nos asomaban por ventanas hacía un mundo difícil de entender. Hierros y hierros retorcidos en pájaros, caras o corazones…

Tras los momentos vividos tocaba el momento gastronómico y llegó con un vermuteo entre los últimos preparativos para comer en el exterior. Ya todos acomodados disfrutamos de ensaladas, una riquísima caldereta de carne y arroz preparada por nuestra anfitriona Carmen y exquisitos postres especialidad de algunas crisálidas.

Para completar el día y después de la sobremesa, dimos un pequeño paseo para conocer el pueblo y nos quedaba todavía ver la sabina milenaria que se encuentra a unos tres kilómetros.

La sabina de Blancas se considera uno de los árboles mas viejos de Aragón y una reliquia de lo que debió ser un espeso bosque de carrascas y sabinas. Se estima que tiene entre 1.000 y 1.500 años de vida y competirá en 2022 para ser el árbol europeo del año.

Cobijados bajo sus frondosos brazos nos despedimos de un día magnífico que no olvidaremos.

Gracias de corazón a Carmen y Jesús por lo bien que nos hicieron sentir y por lo bien que lo prepararon todo. Quizá nos faltó ver el atardecer o el viento agitando con fuerza las hojas, pero estamos hablando de lugares milenarios. Seguro que nos esperarán ahí para otras ocasiones.

Las Crisálidas en Morillo de Tou

  Tras un año sin poder acercarnos personalmente todo lo que nos hubiera gustado: darnos abrazos, ver nuestras sonrisas, estar más cerca en definitiva, llegó el momento de nuestra primera escapada juntas.

   Todas estábamos ansiosas por ver cómo serían esos días y tras el trabajo de Pepa por ir a Orihuela del Tremedal (que nos queda pendiente), nos vimos obligadas debido a la pandemia, a cambiar la ubicación y nos fuimos al Sobrarbe, tierra sin duda con solera y muy hermosa, en concreto a Morillo de Tou, al lado de Ainsa y a orillas del Embalse de Mediano.

   No fuimos todas, era difícil, pero estuvo bien juntarnos 33 Crisálidas, algunas solamente el fin de semana.

   Durante cinco días hemos compaginado naturaleza, gastronomía, danzas, tertulias, pequeños paseos y sobre todo, hemos tenido la suerte de poder estar más tiempo juntas.    Dispersas en un pequeño poblado, unas en bungalows, otras en apartamentos o en pequeñas casas, hemos imaginado cómo sería nuestra vida en ese sueño que todas albergamos dentro y creo no equivocarme al pensar, que nos hemos sentido unidas y bastante felices en el roce diario.

   Cada comida era un descubrimiento: Íbamos conociendo cuántos hijos tenemos o no tenemos, cómo fue nuestra infancia, qué nos gusta hacer, cuáles son nuestros platos preferidos…

   Aquellas que tuvimos la suerte de compartir apartamento, vivimos los susurros de la noche, escuchando los ecos de otros tiempos, siempre interesantes y que nos va dando idea de las personas que están a nuestro lado.

  También hubo tiempo para que Javier nos planteara dónde está el límite de la tolerancia o Alfredo nos hiciera pensar sobre nuestras certezas y creencias.

 Hubo pequeños regalos simbólicos para disfrutar de la generosidad y de unas danzas armonizadas por el grupo de danzarinas que tenemos la suerte de tener entre nosotras.      

Los pequeños paseos por Alquézar, Tella o Pineta, nos reencontró con la naturaleza y eso siempre nos hace más humanas. El Pirineo y Prepirineo siempre es un regalo y en primavera está precioso.    

 De la mano de Alicia pudimos saber cómo se impulsó y cuánto tiempo costó hacer algo tan especial como el complejo de Morillo. Su biblioteca, sus salones y sobre todo los recuerdos del pueblo reconstruido por muchos voluntarios, nos hicieron también partícipes de todo el esfuerzo para conseguirlo. ¡¡Mil gracias, Alicia, por la emoción que nos transmitías al contarlo!!!       

En definitiva, creo que han sido unos días estupendos, donde ha habido armonía y sin duda será un bonito recuerdo para las Crisálidas cuando hagamos balance de esta primera andadura.      

Era un pequeño reto, ojalá todos nuestros retos sean tan gratificantes como éste.    

 Para acabar, y recordando nuestro último día con la visita a la bodega Enate, me gustaría brindar por nuestro futuro:    

 «El mejor vino no es necesariamente el más caro, sino el que se comparte»

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Fiesta de cumpleaños

Acuarela de Javier Vicente

Me siento feliz, ha sido un día trepidante y lleno de emociones. He celebrado mi cumpleaños, 75 nada menos y qué bien lo he pasado con mis Crisálidas. Conocen mi amor por la montaña y que añoro no poder ir con la frecuencia de antaño, así que me han preparado una fiesta por todo lo alto: Han reunido a todos mis queridos trotamundos y ¡oh sorpresa!, cuando he bajado al comedor, ahí estaban cantando el cumpleaños feliz. Mis amigos de siempre y mis amigos de ahora. Todos juntos. Ha sido un momentazo y no he podido evitar unas lagrimillas de felicidad. ¡A veces la vida te sorprende con detalles!

Me acuerdo cuando empezó la idea de irnos a vivir juntos, el conocernos, nuestros recelos,  el saber como sería nuestro futuro, si seríamos tolerantes, si nos ayudaríamos, como sería nuestra vida en común… Han pasado catorce años y parece que fue ayer cuando preparábamos nuestras primeras jornadas en Morillo de Tou. Luego vinieron las jornadas en Murcia, las de Benasque, las de León y muchas más. 

Cuántas dudas al principio, y qué contenta de estar aquí. Costó encontrar este pueblecito; todo eran pegas y fue difícil hallar el equilibrio, pero ahora ya formamos parte de él y creo que nos aprecian los vecinos. La vista que tengo desde mi terraza es magnífica. Los árboles están crecidos y me paso mucho tiempo mirándolos. Cuido de mis plantas y creo que ellas también de mi.

Los debates que tenemos sobre lo divino y  lo humano a veces me agotan pero es muy gratificante que alguien te escuche y sobre todo no sentirme sola. Siempre hay alguien para poder conversar un rato. Me encanta cuando nos juntamos a ver una película y durante dos horas nos olvidamos de todo. Cuando tengo insomnio y miro si alguien tiene luz todavía  y llamo a su puerta y nos contamos batallitas. Cuando estoy pachucha y no me falta el café calentito por la mañana. Cuando tengo el día tonto y siempre hay alguien que me aguanta durante un rato porque sabe lo que es eso. Cuando…

Debería pensar en apagar ya la luz, mañana nos espera otro día emocionante. Como en  esta gran familia bullen tantas ideas, no hay ni un día de descanso. La última ha sido que a alguien se le ocurrió hermanarnos con un cohousing francés y mañana vienen a visitarnos. Hemos ensayado un recibimiento en francés y una danza. En fin, que me voy a dormir. A ver que se les ocurre para los 80 porque con lo que ha costado llegar hasta aquí y lo a gusto que estoy, tenemos celebraciones para rato.

¡Buenas noches, mundo!

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