Exposición de Eva Armisén en la Lonja

El pasado domingo día 20 quedamos para ver la Exposición de Eva Armisen (Zaragoza 1969) en el Palacio de “La Lonja” de Zaragoza.      

La exposición se titula Alegría. El recorrido se realiza a través de distintas etapas, pintar la vida, el amor, la lucha y la fragilidad. Inspiración y celebración.

El itinerario está íntimamente ligado a la vida personal de la artista y es un mensaje de optimismo a la vez que comprometido con su tiempo.

El itinerario está íntimamente ligado a la vida personal de la artista y es un mensaje de optimismo a la vez que comprometido con su tiempo.

En vista de la gente que había para verla nos fuimos poniendo en la fila según íbamos llegando. La exposición es un descanso para los sentidos, alegre y luminosa, con mensaje, como todo lo que la artista transmite con su pintura y escultura, fresca y divertida. Nos gustó mucho.

No tuvimos tiempo de ver el audiovisual, había mucha gente en espera y la entrada era por turnos de pocas personas. En estas actividades vamos viendo los gustos y preferencias y nos damos cuenta que hay que ir haciendo cosas diferentes, para llegar a todo el grupo e irnos conociendo.

Lo que siempre tiene gran éxito es la hora del vermú. A la salida fuimos un pequeño grupo de avanzadilla hasta la Plaza del Justicia, donde encontramos un buen sitio para reunirnos.

Allí en buena compañía haciendo proyectos de futuras quedadas, risas, cañas y algo más para resistir hasta la comida, acabamos una muy buena mañana.      

 ¡Hasta la próxima!

Una mañana bailando

[19 de diciembre de 2021, 11:00]

Teníamos una cita para hacer un taller de danzas en el V Festival de “Música en las Nubes” que programa el Centro Cívico Delicias, con el grupo de “Danzas del Mundo” de Tertulia Albada.    

Al taller nos sumamos un grupo de Crisálidas que Previamente nos habíamos registrado para poder asistir al mismo, por los límites de aforo.    

La mañana pasó rápida entre músicas y las diferentes danzas que se habían seleccionado, las participantes que asistieron lo pasaron muy bien aprendiendo y bailan cada día mejor.

Cuando danzamos nuestra mente se libera de todas las preocupaciones, surgen las sensaciones agradables y positivas ¡te sientes libre y feliz!

Acabado el taller nos reunimos a tomar un vermú en el bar del mismo centro, por supuesto con el protocolo y cuidados lógicos.      

En fin, una buena mañana compartiendo danzas y más.      

¡Os esperamos en el próximo taller!

Caco

Me llaman Caco porque mis hermanos pequeños me llamaban Camen, Macamen y Caco, los niños son cacofónicos

Al final me quedé con Caco, pero en DNI soy María del Carmen Sanz Foz. Nací en Zaragoza en un mes de agosto a mediados del siglo pasado. ¡Me gusta esta ciudad!      

Estudié en colegio de monjas ¡cómo no! Luego, el instituto. Como soy la mayor de siete hermanos, me tocó la responsabilidad de ser segunda madre y esto es difícil si eres una niña, aunque supongo que después me ha servido para ser como soy.  

De joven trabajé de cuidadora, acompañando a personas invidentes o mayores y como dependienta en el verano y navidades. A la vez estudiaba en horarios nocturnos, ya que en casa se necesitaba mi aportación.

Mi padre trabajaba por las mañanas en la Confederación Hidrográfica del Ebro y por la tarde hacía el taxi. Mi madre daba clases de francés y tricotaba preciosos trajes de punto para bebés. Cuánto agradezco lo que trabajaron para sacarnos adelante y pasarnos un ejemplo de vida.

Por fin me coloqué en una clínica dental, trabajo en el que he estado hasta la jubilación, primero como higienista y luego como ayudante en cirugía.

Mis aficiones son viajar, la fotografía, la música (sobre todo el jazz) y la montaña, donde he tenido la suerte de organizar durante unos años la sección de mi club y conocer a grandes amigas y amigos.      

Recuerdo con nostalgia las vacaciones en el Valle de Hecho con la familia y amigos. Me encanta bailar danzas del mundo, el cine, la lectura.

En mi habitación infantil tenía una pequeña librería con libros de aventuras y viajes que leía de noche debajo de las sabanas, con linterna para que mi madre no viera la luz. También me gustaba ir a los hospitales a leer a las personas que no podían hacerlo.  

Estuve casada, ahora divorciada, feliz con la vida que llevo después de superar peores circunstancias, aunque la felicidad son ratos y momentos muy ligados a la superación de los problemas que podamos tener y aprendiendo cada día.      

Muy ilusionada en el proyecto que tenemos entre manos, al tiempo que preocupada por cómo llegaremos a conseguirlo, pero entregada a la causa, con la ilusión de ir conociéndonos y hacer un buen grupo para la vida en común.      

Nunca olvido que… “La vida es eso que pasa mientras hacemos planes de futuro”.

Quedadas veraniegas

   Este verano a los que nos quedamos a ratos y a días en la ciudad nos apetecía seguir viéndonos, decidimos quedar un día a la semana a última hora de la tarde para librarnos del calor en algún sitio agradable para charrar un ratico

   Así quedamos los martes en una terracita del centro de la ciudad y entre cañas conversación y risas hicimos unas reuniones muy agradables, acudiendo l@s que podíamos sin ninguna obligación, la verdad es que ha sido estupendo quedar y vernos para mantener el contacto y espero que podamos seguir mientras se pueda. Cuando llegue el frio ya veremos

   Hasta entonces, seguiremos disfrutando.

Configurando mi futuro

 ¿Cómo quiero vivir mi mayoría de edad?    

No sé cómo, pero me encuentro en el principio de una mayoría de edad.    

La definitiva.   

Ahora recuerdo lo que me dijo una vez mi padre: ese señor mayor que me devuelve la imagen en el espejo, no soy yo.   

Es lo mismo que veo ahora en mi espejo, porque me siento joven y con ganas de hacer cosas nuevas, diferentes, liberada ya de las obligaciones de la vida. Ahora empezamos la vida de aquel futuro que veíamos tan lejano desde la niñez y la juventud desde la que nos vemos inmortales, una vida de estudio, trabajo, y por fin ¡la jubilación!   

Una vida en la que todo es nuevo y raro en la que no tengo horario y hago lo que quiero y a la hora que quiero, luego me voy organizando para hacer deporte, viajes (fuera de las fechas obligadas de vacaciones) montaña. Cocina, tertulias literarias, danzas, todo lo que me gusta.   

Pero… tengo que pensar en mi futuro próximo.   

¿Sola? Estoy bien y tengo una vida plena con diferentes actividades que me llenan y con la gente que me gusta estar y compartir, pero a la larga la soledad ¿Cómo la viviré?Si pudiera vivir en comunidad con personas de mi edad con las que compartir y colaborar para seguir aprendiendo y enriquecernos mutuamente ¡es complicado!   

¿Me gustará volver a convivir con alguien?   

Si pudiera compaginar ratos de privacidad tan necesarios con una convivencia social, si es cerca de la ciudad donde vivo podría ir y venir siempre que necesite, aunque eso será durante algún tiempo mientras tenga ganas de hacerlo, de entrada da pereza otro cambio pero es la solución para tener ese tiempo bajo mi voluntad.   

¡Esa es la duda resuelta! Si vivo en un sitio en el que tengo todo lo que necesito y acompañada de personas como yo que saben lo que quieren vivir y cómo quieren hacerlo, tal vez no tenga esa necesidad de escape y mis dudas desaparezcan.   

¡Y aquí estoy! En un ilusionante proyecto de futuro inmediato en el que el viaje ya merece la pena.

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