Javier Lardiés

Hola a todos mis futuros compañer@s de vida.

   Me piden realice una semblanza de mi persona, voy a ello.

   En primer lugar, estoy divorciado, tengo una hija de 33 años, un hijo de 27, un nieto y una nieta guapiiiisimos.

   Siempre he tenido una sensación de inferioridad, lo cual me ha hecho esforzarme por mejorar.

   Me considero vergonzoso, aunque he trabajado mucho en ello y casi no se me nota.

    Empático, aunque a veces mi vehemencia me hace hablar más rápido de lo que pienso y eso me juega malas pasadas, pero estoy intentando corregirlo.

   Me gusta respetar la ley y que los demás también la respeten, en definitiva, que juguemos todos con las mismas reglas.

   Tengo algunas virtudes y muchísimos defectos que intento corregir.

Vengo de una familia humilde, mi padre trabajaba en el IRIDA, era maquinista de Colonización, haciendo pueblos por toda España, mi madre una abnegada ama de casa, trabajó muchísimo para sacar adelante a sus cuatro hijos.

   Hasta que cumplí los 10 años no había vivido un año entero en un mismo lugar. El recuerdo más arraigado de aquellos años es cada vez que a mitad de curso entraba en una clase repleta de niños y me presentaba el profesor o profesora de turno, recibiendo la mirada de toda la clase.

   Desde los diez años viví en Pinsoro, un pueblo de los llamados de Colonización, donde le dieron tierras a mis padres y allí comenzó mi historia continua.

   Cuando contaba 15 años falleció mi padre, y aun siendo el tercero de cuatro hermanos, entre mi madre y yo nos encargamos de intentar enderezar nuestras vidas arrastrando una deplorable situación económica.

   Luego vino la mili, de voluntario en el cuartel de Valdespartera, en Automóviles. Al acabar volví al pueblo y fundé mi primera empresa con 21 años, que por cierto fue una ruina. La dejé y me fui de vacaciones una semana a Valencia donde encontré trabajo en una firma de elaboración de pescado.

 Estando trabajando en esa fábrica, fundé mi segunda empresa de distribución de alimentos congelados. Fue otra ruina aún mayor, seguí trabajando y pagando las deudas. A los seis años me fichó una empresa de Alicante mucho mayor y allí permanecí doce años, pero la morriña era demasiado grande y decidí (dejándome las puertas abiertas), volverme a Zaragoza.

   Como soy muy previsor, antes de irme de Alicante ya había fundado mi tercera empresa en Zaragoza, con un cuñado como único trabajador y yo dirigiendo desde Alicante. Cuando ya podíamos tener un pequeño sueldo los dos, decidí volverme a Zaragoza con toda la familia. Esta empresa sigue funcionado desde hace 26 años.

   Estando inmerso en esta ultima empresa, fundé mi cuarta empresa que fue otra ruina.

Actualmente estoy delegando y pensando como vosotros en nuestra estupenda cooperativa, ya no quiero mas empresas, que sean otros emprendedores los que las acometan, que falta nos hace.

   Un saludo a todos y ánimo que ya falta menos.