Los Grupos de Debate

En mi opinión, hay varios pilares sobre los que se asienta nuestra asociación. Uno, que yo considero fundamental, es el de los Grupos de Debate y Formación.      

Actualmente los denominamos: A, B, C. No son un periódico. Pero, en cierta medida, se aproximan a ese formato, ya que también son un medio para recibir información con detalle, para intercambiar opiniones y para hacer preguntas, propuestas o sugerencias.      

Cada grupo puede ser un ente vivo en el que las ideas y sentimientos individuales, una vez puestos en común, conformen un entorno de cercanía, confianza y acogida. En definitiva, esta manera de compartir anticipa la convivencia y el tipo de relaciones que quisiera en nuestras viviendas colaborativas.      

Si pienso en otras cualidades posibles de los Grupos de Debate, derivadas de lo antes expresado, me surge una primera, y muy importante para mí: el sentimiento de pertenencia; el saberse partícipe de un sueño común. Cultivado y fortalecido en la dinámica que viene dada por su pequeño formato, adquiere su plenitud al ponerlo en común con el resto de compañeras/os en la Asamblea General.      

Desde un punto de vista organizativo y de gestión, también es para valorar como asociación el hecho de que su tamaño debería hacer más fácil el encuentro y su desarrollo: el mayor tiempo en el uso de la palabra, el que sea una charla tipo “mesa camilla” que incentive la participación de las personas que habitualmente no lo hacen en grupos más grandes, el poder replantear algo que no se entendió bien, la posibilidad de organizar las intervenciones con familiaridad y sin la rigidez de la reunión de gran formato, etc.      

Otras virtudes de esta forma original de relacionarnos en Las Crisálidas las dejo a vuestra reflexión personal y así no seré más exhaustivo aquí.      

Finalmente, cabe decir que la utilidad de Los Grupos de Debate queda bien redondeada considerando que también permiten llevar a la Junta Coordinadora la voz de la Asociación, y viceversa, en el tiempo que transcurre entre asambleas.

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Todavía es pronto … (carta a una amiga)

He pensado mucho en tu respuesta de aquel día en que te conté que, por fin, había iniciado el camino de mi sueño con una gente que se hacen llamar Las Crisálidas.
    Como tú y yo somos de generaciones distintas; tú bastante más joven, me respondiste que todo eso estaba muy bien, pero… “todavía es pronto para mí”.
    Le doy muchas vueltas a tus palabras y cada vez veo más claro que en ese sueño cabe toda la gente: la que viene a título individual, la que llega caminando junto a otra u otras personas. También si vienen con hijos, pequeños o mayores. Siento que la diversidad, bien armonizada y aglutinada, es un potencial digno de explorar. Es antesala de riqueza, progreso y permanencia.

  Si cierro los ojos, me encanta ver a la chiquillería jugando en la pradera, a la orilla del río, no muy lejos de mi casa. Allí están sus padres, y también corren algunas de sus mascotas.

Al poco rato salgo a pasear y me acerco para ayudarles a coger la pelota que ha caído al agua o quedó “encalada” (*) en un árbol. Me gusta imaginar que les hablo de cuando en mi infancia jugábamos a los bolos o a las canicas y de cómo eran esas interminables y emocionantes partidas. Luego aprovecho para comentar con sus padres la propuesta que van a presentar en la próxima asamblea comunitaria… Esos agradables momentos compartidos al aire libre dan paso a otro de reconocimiento cuando me acerco a la biblioteca para continuar con el libro que llevo a mitad. Por la tarde tenemos reunión, en nuestras instalaciones, con la asociación de vecinos del barrio. Me siento activo y útil.

Ya ves, amiga mía, en mi visión toda persona, animal o elemento del entorno natural y social tienen su lugar y, como en la línea de la vida, cada generación también ocupa el suyo.

Todos compartiremos el presente que construyamos juntos y, en su momento, cuando algunos caminemos por el tramo final, ahí estaréis tú y tu gente, haciendo posible la continuidad de este espacio físico y emocional. Y así se podrá repetir con quienes a ti te sucedan…
   En el transcurrir de este sueño compartimos lo que queremos y sabemos. Y siento que vale la pena.
    Espero verte algún día en Las Crisálidas.
    Un abrazo, mi joven amiga.


(*) Así decíamos en Jaca, de niños, cuando algo con lo que jugábamos quedaba atrapado en un balcón, terraza o árbol; fuera de nuestro alcance y con difícil acceso.

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