Una mañana bailando

[19 de diciembre de 2021, 11:00]

Teníamos una cita para hacer un taller de danzas en el V Festival de “Música en las Nubes” que programa el Centro Cívico Delicias, con el grupo de “Danzas del Mundo” de Tertulia Albada.    

Al taller nos sumamos un grupo de Crisálidas que Previamente nos habíamos registrado para poder asistir al mismo, por los límites de aforo.    

La mañana pasó rápida entre músicas y las diferentes danzas que se habían seleccionado, las participantes que asistieron lo pasaron muy bien aprendiendo y bailan cada día mejor.

Cuando danzamos nuestra mente se libera de todas las preocupaciones, surgen las sensaciones agradables y positivas ¡te sientes libre y feliz!

Acabado el taller nos reunimos a tomar un vermú en el bar del mismo centro, por supuesto con el protocolo y cuidados lógicos.      

En fin, una buena mañana compartiendo danzas y más.      

¡Os esperamos en el próximo taller!

Entre realidades y sueños

Han pasado justo dos años desde aquel 2 de enero de 2020; sería un año extraño y duro pero todavía no lo sabía, esperaba con alegría ese día para poder inscribirme como socia en una Asociación que emprendía un largo viaje y que todavía sigue su camino: Las Crisálidas.      

Tenía impaciencia, como si me fuera a quedar sin billete y recuerdo que me sentí feliz cuando ya tuve mi número de socia. Fue mi regalo de Reyes anticipado. Es lo que tienen los años, no vale cualquier regalo y éste me hacía soñar de nuevo. Comenzaba en compañía de otras personas un desconocido y atrayente periplo con una mochila cargada de proyectos e ilusiones.    

 En mi nevera escribí una frase que voy cambiando según el trayecto y que me recuerda cada día donde estoy, la primera fue: “Todo comienza con un sueño»      

Tras esa salida sin prisa, sin un destino concreto, hemos recorrido caminos a veces tortuosos, nos hemos caído y nos hemos levantado, sabemos que la meta está más cerca pero todavía queda viaje…      

Mientras avanzamos, voy conociendo a esos compañeros como yo cargados de dudas, incertidumbres, anhelos, desalientos y también esperanza y fuerza en culminar nuestros deseos.      

Han sido dos años con pandemia incluida, eso nos ha retrasado y nos ha enseñado a vivir de otra manera, nos ha hecho ver nuestra vulnerabilidad y también a saber convivir con lo inesperado y con las dificultades que seguro vamos a encontrar en nuestro peculiar recorrido. Entre la niebla, como en este día que escribo, siempre buscaremos esa rendija por donde se filtren unos rayos de luz a nuestro futuro.

2022 es un año esperanzador; crear la cooperativa nos acerca un poco más a nuestro estupendo sueño de compartir no sólo un espacio, sino una fusión de afectos donde sentir que el estar juntos merece la pena. Necesitamos descender a la realidad y éste es un primer paso. Nos falta el lugar concreto, vamos rodeando la ciudad, jugando con el río, sorteando caminos hacía pueblos futuribles que nos acojan. Todo es posible e ilusionante, buscar nuestra futura casa donde vivir y compartir nuestra última etapa de vida no es ninguna tontería y seguramente no va a ser fácil pero yo confío en esta gran familia que poco a poco vamos construyendo.        

Conjugar realidad y sueños será nuestra tarea en este viaje que emprendimos hace dos inviernos. Necesitamos el calor de cada uno para poder superar el frío invierno…    

 En la nevera tengo nueva frase: “Se hace camino al andar». No sé cuál será la siguiente. Seguiré andando, pero mientras tanto escucharé a Machado que es un buen compañero de viaje.

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Lo necesario y lo importante

Hace unos días, en una de las reuniones de nuestro grupo, no recuerdo cómo, surgió una cuestión que bien merece, a mi entender, unos minutos de reflexión. Se trata de saber distinguir entre lo necesario y lo importante.      

Esta diferenciación no es un concepto universal. Depende de factores como la escala de valores de cada uno, las experiencias positivas o negativas, incluso del momento vital por el que estamos pasando. Es un concepto, desde luego, bastante subjetivo.      

Pero intentando aplicar esta reflexión a nuestro proyecto, que es por otra parte en lo que ocupo últimamente una porción importante de mis pensamientos, me hago las siguientes consideraciones:      

Me parece obviamente necesario:

  • Conocernos (estamos en ello).
  • Formar un grupo consolidado suficiente para crear la Cooperativa.
  • Conseguir un solar que cumpla, aunque sea en parte, nuestras necesidades.
  • Encontrar la manera de financiarlo, de forma que sea asequible para todos.
  • Construir un espacio donde vivir.

     Ahora vamos con lo importante, a mi parecer:

  • Aceptarnos unos a otros tal como somos y entender que la diferencia enriquece, pues ninguno estamos en posesión de la verdad.
  • Compartir, si no la ideología, que es por supuesto libre, una serie de valores fundamentales para la vida y la convivencia.
  • Dialogar, que es hablar y sobre todo escuchar.
  • Estar dispuestos a ceder en lo personal, en beneficio del grupo.
  • Colaborar cada uno en la medida que pueda.
  • Plantear problemas —por supuesto, cuando sea necesario— pero siempre con el ánimo de resolverlos.
  • Respetar. Siempre respetar. En la forma y en el fondo.
  • Tomar la firme decisión de apostar por este proyecto y afrontar las dificultades que vayan surgiendo.

     Y en los momentos bajos que pudieran llegar, recordar esa canción tan aragonesa que para mí es como un himno “S´ha feito de nuei”, cuando dice “Cuando l´uno caye, l´otro ha a debantar”. Pues eso. Que así sea, que cuando uno caiga, el otro levante.      

Desearos un año, que puede ser decisivo, en el que mantengamos levantada la esperanza, no contra viento y marea, sino contra cierzo e inundaciones.    

Feliz año a estrenar.

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2022, comenzamos ciclo

Desde los comienzos de la historia, el ser humano, indeciso a veces sobre su devenir y hacer, consultaba, o ponía las decisiones sobre su futuro en manos de oráculos, astrólogos o magos. No comenzaría una batalla si astrólogos o sacerdotes lo desaconsejaban: la influencia benéfica de los astros era casi tan importante como la fuerza del ejército. Aún hoy en muchos países de Oriente las fechas de las bodas las fijan los astrólogos.      

A través de los siglos, al unísono del ser humano, oráculos y mancias han evolucionado, pero…¿qué nos dice la astrología del año 2022? 

Dicen los astrólogos que, tras dos años muy complicados, las importantes conjunciones de 2020 y 2021 han puesto la semilla de un profundo cambio que se empezará a desarrollar en 2022. Planetas benéficos como Júpiter nos van a acompañar hacia un ciclo con un futuro más prometedor y feliz. Nada será igual que antes: habrá nuevos problemas, pero también nuevas soluciones. Se tejerán nuevas alianzas. Habrá nuevas oportunidades.      

En la primera mitad del año el tránsito de Júpiter por Piscis, formando conjunción con Neptuno, hará que florezcan energías espirituales muy positivas, el filantropismo, que se canalicen bien conflictos y tensiones. En el segundo semestre la conjunción de la energía bélica de Marte podría hacer estallar conflictos encallados.    

En esta nueva etapa será evidente la necesidad de trabajar unidos y dedicarnos a reconstruir un mundo en el que todos podamos vivir, será importante actuar contra el cambio climático y aminorar la brecha de la desigualdad económica. Tenderemos hacia la simplicidad y un estilo de vida más ecológico.   

Numerologicamente, el número del año es el 6: trabajo, acuerdos, alianzas, amistad, amor, comunidad, generosidad, cuidado, idealismo…

¿Y por qué escribo estas notas de astrología? Porque el 2022 va a ser muy importante para el proyecto de Las Crisálidas. Está acabando el año y tod@s estamos en ebullición, como una colmena, trabajando cada cual en su faceta. Y, al leer el pronóstico del 2022, hay palabras que me resonaron muy bien: oportunidades, cambio, evolución, simplicidad, ecologismo, alianzas, igualdad, energías espirituales…

¿Tendrán razón los astrólogos?

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¿Qué cuidados queremos?

Todos deseamos gozar de buena salud. Continuar activos nos permitirá mantenernos estupendamente mucho tiempo. Podemos hacer una convivencia gozosa, con risas, bailes y viajes. Reír y disfrutar son principios básicos para prevenir el envejecimiento prematuro. Eso y la ayuda mutua serán el primer escudo en defensa de la salud.

Pero, cuidado: no somos invulnerables (¡qué pena!). En todo caso sí debemos ser solidarios, de manera que podamos evitar que alguien se sienta solo y desprotegido.       

¿Qué pasa cuando alguien tenga un tropiezo de salud? Si es leve puede bastar con la ayuda mutua. Cosas como cortarle la carne si se ha roto un brazo, prestarle apoyo para caminar, escucharle en momentos de bajón…  

En todos los casos contaremos con la atención que presten los servicios públicos de salud. Para ello, el Salud nos adjudicará profesionales de medicina de familia y enfermería y nos dará la posibilidad de hospitalización cuando la situación así lo requiera, ya que no podemos sustituir a la medicina hospitalaria.    

Si la enfermedad es más delicada, aunque sea temporal, habrá que contar con ayuda externa si fuera necesario. Para eso estudiaremos la contratación puntual de ayuda a domicilio por horas o, si la gravedad o el número de asistidos lo requiere, de personal estable.      

Esta atención se prestará en la misma unidad habitacional, siempre que sea posible. No es recomendable sacar a nadie de su entorno íntimo si puede evitarse. Cuando el tipo de atención o el número de asistidos lo requiera, podrá tomarse la decisión de trasladarlos a las unidades asistenciales que tendremos preparadas. Será una decisión que habrá que consensuar entre la persona afectada, su conviviente si lo hubiera y la comisión de cuidados. En caso de conflicto, resolverá el Consejo Rector o la Asamblea y, en todo caso, si quien necesita asistencia insiste en permanecer en su apartamento en contra del criterio definido, tendrá que hacerse cargo del coste extra que eso suponga.  

   Cuando haya más de una persona que necesite atención permanente puede ser necesario, por economía de escala, que sean trasladadas a la unidad asistencial. De esa forma, el personal contratado podrá atender a varias personas sin tener que desplazarse de un apartamento a otro. 

 En cualquier caso, nadie será desatendido. Al contrario, la Comisión de cuidados y todos velaremos por que sean cuidados con eficacia y profesionalidad, asegurando el tratamiento adecuado y una situación confortable. Y, por supuesto, todo el que quiera puede echar una mano. Acompañar del bracete para dar un paseo, o hacerle compañía cuando llega el deterioro mental y hablarle, aunque no entienda nada más allá de su mente dormida.

Todo esto está muy bien, diréis. Pero ¿cómo se financia?      

Tenemos que ser previsores, por eso me uno a la propuesta de crear un Fondo de Atención a la Dependencia. Una especie de seguro interno, en el cual aportaremos una cuota mensual proporcional a la edad de ingreso en el centro residencial: los más jóvenes pagarán una cuota más baja pero, previsiblemente, durante más tiempo. A mayor edad se pagarán cuotas progresivamente más altas de manera que, en una fecha hipotética (pongamos dentro de 35 años), todos habríamos pagado lo mismo. En este momento no tenemos a nadie que requiera asistencia, así que si instauramos este fondo, en los primeros tiempos acumularíamos remanente para cuando lo necesitemos. En todo caso, el importe de la cuota (manteniendo la proporcionalidad) podría revisarse anualmente según el número y gravedad de los casos a atender.    

 Este fondo cubriría una parte de la atención. Otra parte de la misma se pagaría con la aportación de la persona atendida, bien a través de las ayudas que reciba por la “ley de dependencia”* o bien mediante una cuota suplementaria a determinar con carácter general por la Asamblea y a ajustar a cada caso por la Comisión de cuidados, si fuera necesario.      

En todo caso, si el número de personas asistidas o su gravedad representan un problema importante, debemos contar con la ayuda de las administraciones públicas. La “ley de dependencia” prevé el servicio de atención residencial prestado en centros públicos o concertados, por lo que debemos aspirar a que, llegado el caso, nuestro centro de convivencia pueda ser concertado con el Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS) para la prestación de ese servicio. Un “criterio interpretativo” similar al del Principado de Asturias es el objetivo que debemos perseguir en nuestras negociaciones con el Gobierno de Aragón.      

Como último recurso, en el caso de personas con “gran dependencia” que necesiten atención continuada, podrá requerirse a la persona atendida el pago del coste extra que dicha atención suponga. Este importe podría descontarse del capital a recuperar en caso de baja o fallecimiento, aunque eso supondría que la cooperativa adelantase el pago de la atención, lo que podría suponer un déficit económico. Mejor sería que la persona atendida o sus familiares se hicieran cargo del gasto extra, si es necesario recurriendo al alquiler o venta de un piso, si lo tuvieran. Cualquier solución es preferible a pagar el precio de una residencia privada, que no le dará el calor que merece y que nuestra comunidad le aporta.      

Todo esto es complejo y requiere mucho estudio y debate. También conocer cómo lo han resuelto en otras comunidades de cohousing. En la Comisión de cuidados y dependencia de Las Crisálidas estamos haciendo un buen trabajo de plantear dudas y posibles soluciones. Otras comisiones y, en último término, la Asamblea deberán unirse al debate común. La elaboración del capítulo de Cuidados dentro del Reglamento de Régimen Interno será un trabajo que se extiende más allá del momento de iniciar nuestra convivencia, a cada momento en que tengamos que revisar las decisiones en función de las circunstancias.      

Pero lo que no me cabe en la cabeza es dejar a la intemperie a nadie. Si en los estatutos nos definimos como una comunidad finalista, si reconocemos la prohibición de expulsar a nadie por enfermedad o incapacidad parcial o total sobrevenida con posterioridad a su ingreso, entonces tenemos que garantizar que cumpliremos con nuestro compromiso. He apuntado propuestas debatidas en la Comisión de cuidados y dependencia para que la atención sea viable. Pero, en todo caso, tenemos que garantizar la atención hasta el final de nuestros días. Si todas las previsiones fallan, tendremos que ser solidarios para no dejar a nadie desatendido.      

Tenemos que ser un modelo en cuidados, cueste lo que cueste. Podemos hacerlo para que todos ganemos en autoestima y podamos decir que hemos hecho lo que queríamos hacer y sentirnos orgullosos de ello.


* Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia(«BOE» núm. 299, de 15/12/2006).

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El Grupo de Vivienda de REAS

 [16 de diciembre de 2021, 13:30]

Ante el proceso de coordinación con otros grupos de cohousing de Aragón, nos planteamos la posibilidad de unirnos a REAS como entidad colaboradora. Para informarnos, tuvimos una reunión con Pilar Monzón, quien nos informó ampliamente.      

REAS Aragón es la Red de Economía Alternativa y Solidaria de Aragón, la cual está integrada en REAS Red de Redes, que abarca todo el territorio nacional.      

La Economía Solidaria se define como    

 “un movimiento mundial que reúne filosofías y prácticas útiles para satisfacer nuestras necesidades mediante una relación equilibrada con el medio ambiente y desde el respeto por todas las comunidades humanas.
   Hacemos Economía Solidaria cuando reflexionamos sobre el modelo de consumo, cuando desarrollamos redes de intercambio alejadas del lucro o cuando situamos a las personas por delante del desarrollo empresarial”.

En el seno de REAS Aragón se está formando un Grupo de vivienda colaborativa en el que ya está Somos Cuidados Comunes y en el que tiene previsto incorporarse A Cobijo.      

Por parte de la Junta Coordinadora de Las Crisálidas nos parece interesante unirnos a esta iniciativa, ya que nos permitirá una acción conjunta y coordinada frente a las administraciones públicas, así como una mayor difusión de nuestro modelo.  

La adhesión plena solo es posible para empresas en funcionamiento, por lo que nuestra participación sería como entidad colaboradora. No obstante, dejamos la decisión para debatir y aprobar, si procede, en la próxima asamblea.

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Colaboración con los grupos de cohousing de Aragón

[20 de diciembre de 2021, 18:00]

Ya llevamos tres quedadas con representantes de los otros proyectos de viviendas colaborativas de Aragón (A Cobijo y Somos Cuidados Comunes). Siempre ha habido voluntarias-os de nuestra asociación para atender esta estrecha colaboración.

  En la última reunión, durante este mes de diciembre, se han vuelto a tratar los mismos temas y a ampliar su contenido: el trabajo colaborativo bajo el paraguas de la red de redes de economía social y solidaria REAS, la creación de un sistema de información del modelo al ciudadano, jornadas internas sobre temas concretos, solicitud de subvenciones públicas de fomento y de ayudas europeas para proyectos comunes, etc.  

 Entre las tres entidades hemos elaborado una relación exhaustiva de los departamentos de las administraciones públicas más próximas que gestionan algún aspecto que nos atañe. Queremos presentar el modelo a las instituciones para que sean receptivas del mismo a la hora de legislar y gestionar los temas en los que concurrimos, como el sistema cooperativo, el residencial, la cesión de suelo público, los cuidados para el bienestar social de los ciudadanos, etc.    

En Aragón, las leyes de Vivienda, de Cooperativas y de Entidades Privadas de Derechos Sociales son normativas en elaboración que podrían contemplar nuevos conceptos: residencias comunitarias o viviendas colaborativas, cooperativas mixtas y de consumo de bienes y servicios, la prevención a través de los cuidados comunitarios, etc.  

Concluimos proyectando tres vías de trabajo:

  • Buscar las líneas comunes en las que coincidimos para definir un discurso común (hacer un glosario de conceptos), sin por ello olvidar las especificidades de cada modelo.
  • Incidir en los temas con mayores posibilidades como es en lo referente a los servicios sociales. Las leyes de vivienda y cooperativas van más lentas.
  • Para animar un debate común serían bienvenidas aquellas ideas de socias y socios sobre temas que pudieran ser discutidos en foros abiertos a nuestras entidades. Hacer unas jornadas “hacia dentro”.

     Por parte de Las Crisálidas, proponemos participar en la Cincomarzada difundiendo nuestro modelo de convivencia.

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Maribel Oliver

Retazos de vida

Soy una mujer nacida en los 60, que pasó su infancia disfrutando de la vida en el pueblo durante el largo verano, en un Teruel en el que todavía había gente todo el año, y que crecí en la cultura del trabajo y del esfuerzo. Hija de obreros, que me educaron y apoyaron para que me formará en la universidad y tuviera un futuro con más opciones de las que tuvieron ellos.    

Pronto empecé a trabajar y he tenido la suerte de que mi trabajo me apasione y consiga que me implique totalmente. Junto a mi pareja hemos formado una numerosa familia con tres chicos que ya son adultos y casi independientes.

Durante toda mi vida he tenido una gran ilusión, viajar, conocer mundo, gentes…, y disfrutar de todo lo que me rodea. Aunque me incorporé tarde también he disfrutado mucho, y pienso seguir haciéndolo, de los paseos y rutas en bicicleta con gente estupenda que siempre me aporta.      

En este momento de mi vida, aunque aún esté activa laboralmente y todavía tenga hijos en el “nido”, he empezado a pensar en cómo quiero que sea mi futuro, y creo que quiero estar con personas con las que me encuentre bien y con las que pueda compartir vivencias, aportando y recibiendo cada día y, en definitiva, viviendo tranquila y feliz.    

 Estas líneas son un pequeño esbozo de mi vida que comparto con vosotros, que espero y quiero que forméis parte de ese futuro que nos espera.

El amor en su lugar

El pasado día 30 de noviembre asistimos al preestreno de la película “El amor en su lugar” con presentación y posterior coloquio con su director, Rodrigo Cortés, en los cines Palafox. Proyectada en versión original (inglés) con subtítulos en castellano a petición del director para poder apreciar el buen trabajo de los actores.

La película se basa en una obra de teatro que se representaba en el teatro Fémina durante la ocupación nazi en el gueto de Varsovia, que toca una vertiente humana y dramática que no se ha reflejado en obras de ficción tantas veces como otros aspectos de esa tragedia humanitaria.

   Durante unas pocas semanas del invierno de 1942 unos cuantos actores judíos, bajo el eterno lema de “el espectáculo debe continuar”, su amor al teatro y porque tampoco tenían mucho más que hacer, representaron la obra escrita por Jerzy Jurandot, una comedia musical, de la que se encontró el guión, no así el libreto de las canciones que se interpretaban en la misma. Se narra el drama de un triángulo amoroso entre dos actores y una actriz, cuya resolución compaginan durante la representación de la obra ante el público, compuesto por otros judíos del gueto, que mientras disfrutaban de la obra se olvidaban de lo que ocurría fuera del teatro: hambre, penurias y muerte, queriendo vivir “media hora más”.

   Comienza con un plano secuencia en exteriores muy conseguido y el resto ocurre prácticamente todo en el interior del teatro Fémina, tanto en el escenario como en los camerinos y bambalinas haciendo que la película coincida en duración con la obra representada a un ritmo que no deja respiro. Una fotografía, en mi opinión, muy buena, de Rafael García y una música estupenda de Víctor Reyes, así como un buen diseño de producción, que ha merecido una nominación a los premios Goya, artística y técnicamente es irreprochable, muy acorde con la trayectoria de Rodrigo Cortés.

Al finalizar la película, y después de un buena salva de aplausos, subió al escenario el director, que respondió primero a las preguntas del moderador, citando a Billy Wilder, Peter Bogdanovich o Alfred Hitchcok como sus grandes inspiradores. La película se rodó antes de la pandemia durante seis semanas, cuatro de ellas en un teatro y el resto en estudio, en un duplicado del teatro. También comentó que los actores no eran famosos, aunque sí muy profesionales, pues debían saber cantar y bailar, así como cambiar muy rápidamente de registro entre la obra de teatro y la propia actuación.

   A preguntas del público explicó cómo fue el trabajo con Rafael García, que, a pesar de ser su primera película, consiguió una fotografía luminosa y con la textura idónea para el film; que al ser unas tomas tan largas tuvieron problemas con la iluminación, teniendo que evitar continuamente la proyección de sombras de los sonidistas o de cualquier otra persona que realizaban su trabajo en ese espacio. Nos contó que lo que más le interesaba de la película era contar la historia, en minúsculas, más que la Historia, en mayúsculas, las historias de los personajes, inmersos en la tragedia de la ocupación nazi. Destacó el buen trabajo de Víctor Reyes con la música, al que ayudó en alguna pequeña composición musical y el de Alberto Valcárcel, encargado del vestuario, que, según contó, confeccionó las prendas de vestir y luego las retocó, rompiendo y zurciendo para que estuvieran de acuerdo con las que pudieron ver en su labor de documentación.

   Se le veía contento y alegre y haciendo gala de su buen humor, nos hizo reír en más de una ocasión con sus ocurrencias y confesiones.

   Una película bonita, emotiva, tierna y divertida a veces, de factura clásica pero con las técnicas más avanzadas, con grandes profesionales que hacen fluir el relato a través de un ritmo, a veces frenético, llevando al espectador a sentir, reír y sufrir con los personajes en la lucha del amor y el arte frente al terror de la guerra y la muerte. A mi parecer muy recomendable en cualquier momento.

Dirección: Rodrigo Cortés
Guión: Rodrigo Cortés, David Safier.
Obra original: Jerzy Jurandot
Música: Víctor Reyes
Fotografía: Rafael García
Actores principales: Clara Rugaard, Ferdia Walsh-Peelo, Magnus Krepper, Freya Parks, Jack Roth, Henry Goodman, Dalit Streett Tejeda, Anastasia Hille, Valentina Bellè, Mark Davison
Productora: Nostromo Pictures

¿Son relevantes las acciones individuales para combatir el cambio climático?

En relación con la Conferencia sobre el cambio climático Cop26, celebrada en Glasgow recientemente, encontré en las redes un artículo de Luis González Reyes publicado en el periódico digital El Salto con el título “Apología de la relevancia de las acciones individuales”, el cual nos puede llevar a reflexionar a los socios de Las Crisálidas.

En dicho artículo el autor se pregunta si sirven de algo los cambios de hábitos individuales en las grandes transformaciones sociales.      

Para el cambio socioeconómico y cultural que la humanidad necesita, las trasformaciones de hábitos individuales son centrales.

1.- Significan un ejercicio de empoderamiento. Cuando me responsabilizo y tomo control de mis actos individuales estoy construyendo una imagen de que soy sujeto y no objeto. Se pueden hacer de forma individual o en coordinación con otras personas: cerrar el grifo, apagar luces, articular cooperativas energéticas renovables y circuitos cortos de comercialización o huertos comunitarios productivos. La irrelevancia del acto individual se transforma en la relevancia del poder colectivo. La gimnasia ciudadana se torna en un ejercicio real de contrapoder.

 2.- Siendo que “no actuamos como pensamos” sino que “pensamos como actuamos”, el hábito es importante para los cambios de “imaginarios”, de “sistemas de valores”. Adaptarnos a los límites que nos pone el planeta, a la austeridad consumidora, nos llevará a la justicia global.    

 En resumen, los cambios de hábitos, las pequeñas acciones cotidianas individuales y colectivas, tienen que ver con un proceso educativo interno y externo imprescindible para que se produzcan transformaciones sociales.