Las Crisálidas en Morillo de Tou

  Tras un año sin poder acercarnos personalmente todo lo que nos hubiera gustado: darnos abrazos, ver nuestras sonrisas, estar más cerca en definitiva, llegó el momento de nuestra primera escapada juntas.

   Todas estábamos ansiosas por ver cómo serían esos días y tras el trabajo de Pepa por ir a Orihuela del Tremedal (que nos queda pendiente), nos vimos obligadas debido a la pandemia, a cambiar la ubicación y nos fuimos al Sobrarbe, tierra sin duda con solera y muy hermosa, en concreto a Morillo de Tou, al lado de Ainsa y a orillas del Embalse de Mediano.

   No fuimos todas, era difícil, pero estuvo bien juntarnos 33 Crisálidas, algunas solamente el fin de semana.

   Durante cinco días hemos compaginado naturaleza, gastronomía, danzas, tertulias, pequeños paseos y sobre todo, hemos tenido la suerte de poder estar más tiempo juntas.    Dispersas en un pequeño poblado, unas en bungalows, otras en apartamentos o en pequeñas casas, hemos imaginado cómo sería nuestra vida en ese sueño que todas albergamos dentro y creo no equivocarme al pensar, que nos hemos sentido unidas y bastante felices en el roce diario.

   Cada comida era un descubrimiento: Íbamos conociendo cuántos hijos tenemos o no tenemos, cómo fue nuestra infancia, qué nos gusta hacer, cuáles son nuestros platos preferidos…

   Aquellas que tuvimos la suerte de compartir apartamento, vivimos los susurros de la noche, escuchando los ecos de otros tiempos, siempre interesantes y que nos va dando idea de las personas que están a nuestro lado.

  También hubo tiempo para que Javier nos planteara dónde está el límite de la tolerancia o Alfredo nos hiciera pensar sobre nuestras certezas y creencias.

 Hubo pequeños regalos simbólicos para disfrutar de la generosidad y de unas danzas armonizadas por el grupo de danzarinas que tenemos la suerte de tener entre nosotras.      

Los pequeños paseos por Alquézar, Tella o Pineta, nos reencontró con la naturaleza y eso siempre nos hace más humanas. El Pirineo y Prepirineo siempre es un regalo y en primavera está precioso.    

 De la mano de Alicia pudimos saber cómo se impulsó y cuánto tiempo costó hacer algo tan especial como el complejo de Morillo. Su biblioteca, sus salones y sobre todo los recuerdos del pueblo reconstruido por muchos voluntarios, nos hicieron también partícipes de todo el esfuerzo para conseguirlo. ¡¡Mil gracias, Alicia, por la emoción que nos transmitías al contarlo!!!       

En definitiva, creo que han sido unos días estupendos, donde ha habido armonía y sin duda será un bonito recuerdo para las Crisálidas cuando hagamos balance de esta primera andadura.      

Era un pequeño reto, ojalá todos nuestros retos sean tan gratificantes como éste.    

 Para acabar, y recordando nuestro último día con la visita a la bodega Enate, me gustaría brindar por nuestro futuro:    

 «El mejor vino no es necesariamente el más caro, sino el que se comparte»

Esta entrada fue publicada en Blog y etiquetada como . Agrega a marcadores el enlace: enlace permanente.

El espíritu de Morillo

Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

Nietzsche

   No era precisamente un abismo, tampoco vamos a exagerar. Quizá solo una grieta, pero era algo que podía separarnos. Y tuvimos miedo.

    Discrepancias sobre la forma de organizar la asociación se enarbolaron como banderas, se empezaron a oír tambores de guerra. Pero la tropa fue más razonable que sus capitanes y pidió paz y concordia. Hubo negociaciones, pero las espadas seguían en alto cuando se declaró la tregua.

    No creo que tuviera relación, pero nuestras ganas de salir del confinamiento y pasar unos días juntos habían puesto en marcha a la activa Pepa, quien propuso unas jornadas de convivencia en Orihuela del Tremedal. Ya se habían anunciado cuando la residencia en la que iban a celebrarse avisó de que no abriría hasta julio. Rápidamente se pensó en una alternativa: Morillo de Tou, ese bonito pueblo del Sobrarbe rehabilitado por los trabajadores de un sindicato.

    El eficiente grupo organizador elaboró un programa y coordinó viajes, estancias, reservas y actividades. Y allí fuimos, dejando a un lado las diferencias de criterio y procurando buscar lo que nos une.    De lo que allí ocurrió han dado cuenta los grupos de wasap con múltiples fotos, vídeos y mensajes que acreditan un ambiente de grata convivencia y amistad.

    Pero fue en el merendero de Enate, ante una mesa bien surtida y bien regada, ante un horizonte montañoso y un cielo azulísimo decorado de preciosas nubes cuando, entre risas y bailes, tuvimos la revelación de que el acuerdo era no solo necesario, sino también posible.

   Podíamos pensar que todo era efecto del vino del Somontano, pero ya de vuelta en Zaragoza el espíritu de Morillo persistió y el acuerdo se ha hecho realidad.

    En septiembre tendremos un borrador de reforma de estatutos de la asociación que votaremos en asamblea y a partir de ahí iniciaremos una nueva fase de mayor compromiso, con la constitución de la cooperativa, la adquisición de suelo y la construcción de nuestro proyecto. 

   Tal vez surjan nuevas discrepancias y tensiones, pero no debemos tener miedo. Ahora sabemos que siempre podremos invocar el espíritu de Morillo.

Esta entrada fue publicada en Blog y etiquetada como . Agrega a marcadores el enlace: enlace permanente.

Cuál fue el escenario elegido para el primer encuentro grupal fuera de nuestro entorno

   Nuestro primer objetivo no era un viaje de entretenimiento “per se”, sino de comunicación y crecimiento personal y grupal.      

Se buscaban beneficios para el grupo de Las Crisálidas: una rica oportunidad de intercambio y relación humana, una experiencia grupal que generase cohesión y nos permitiese elevar la estima de cada uno facilitándonos el abrirnos a los otros.    

 Se buscó un lugar que facilitase ese encuentro, un lugar rodeado de parajes naturales que fuesen escenario de nuestra relación interpersonal, grupal, y con el medio. En esta ocasión no pudo ser Orihuela del Tremedal, y una segunda opción fue acertada, un pueblo de la Confederación Hidrográfica del Ebro rehabilitado por CC.OO. para Centro de Vacaciones en el mismo Pirineo, Morillo de Tou (Aínsa).      

Los elementos propiciaron nuestros objetivos: un lugar recogido, sin muchas distracciones, en contacto con la naturaleza, el silencio, el agua, y próximo a parajes de alto valor paisajístico: el río Vero en la Sierra de Guara, las sendas horadadas en las paredes verticales del Estrecho del Entremón, el Circo de Pineta y las panorámicas pirenaicas desde el mirador de Tella. Paseamos por poblaciones históricas que han pasado por intensos procesos de rehabilitación: Alquézar, Aínsa, Bielsa, Ligüerre de Cinca y Morillo de Tou.      

Hasta la gastronomía local, y la no tan local, nos hizo honor, con buenos productos como el jabalí y la degustación de los vinos del Somontano en Bodegas del Somontano (Enate).      

Hemos tenido descanso reparador, actividad física al aire libre, buenos alimentos, pequeñas dosis de reflexión intelectual y ratos de creatividad, juego y expresión corporal.      

El lugar ha influido en nuestras emociones y en favorecer un comportamiento comunitario. Nos hemos identificado con el espacio tanto para disfrutarlo como para cuidarlo de forma responsable.    

 En Morillo de Tou conocimos de su inicio “utópico”, de su experiencia, del trabajo colectivo y solidario de una Organización para la recuperación de unas infraestructuras, las brigadas de trabajo, y de sus proyectos sociales y económicos como las Escuelas Taller, turismo social, colonias, etc.. Cómo en Morillo de Tou, piedra a piedra, metro a metro, con las aportaciones de cada uno de nosotros, con el trabajo del equipo de Las Crisálidas, vamos a conseguir hacer realidad un proyecto integral de convivencia y cuidados mutuos

Esta entrada fue publicada en Blog y etiquetada como . Agrega a marcadores el enlace: enlace permanente.

Suceso en Ligüerre de Cinca

 

 Los ancianos de Ligüerre
 se han vuelto de armas tomar
 para beberse una Fanta
 asaltaron el lugar 

Nuestro corresponsal en la zona, —El Boletín va tomando cuerpo y especialistas— nos envía una crónica de un hecho sorprendente. Parece que en el Resort Bodas de Ligüerre ocurrió un incidente insólito el pasado domingo sobre las ocho de la tarde. Pasamos a reproducir su relato pergeñado después de haber entrevistado a algunos de sus protagonistas.


Ayer domingo día 20 de junio de 2021, ya al final de la tarde, unos ancianos, según algunos ocho y cotejadas otras fuentes nueve, después de haber caminado admirando la belleza del pueblo y de las vistas del pantano, con el pretexto de que tenían sed obtuvieron por sus propios medios el remedio, ejerciendo lo que en antiguos términos revolucionarios se llamaba la acción directa, se apropiaron primero de un par de Fantas y alguna botella de agua mineral.      

Esta primera acción fue encabezada por una belicosa anciana apodada La avispa roya. En una subsiguiente acción la avispa roya consiguió el apoyo inmediato de otro anciano apodado Pasos tartajeantes, quien fue sorprendido e interpelado por el encargado del local cuando llevaba en sus manos el botín consistente en cuatro botellas de agua mineral con gas marca Lunares.      

En un primer momento, el encargado del Resort Bodas, con un delicado acento argentino emprendió un fuerte alegato en favor de la propiedad privada y acusando a los dos ancianos de allanamiento de morada y de haber accedido empleando la fuerza o entrando por la ventana. No sabía el pobre con quienes se la estaba jugando, los ancianos comenzaron a argumentar que en su ánimo estaba haber dejado el dinero para cubrir el gasto de sus consumiciones y que habían entrado a pie enjuto por la puerta automática que les había invitado a entrar en cuanto que se aproximaron.      

Después de argumentaciones en pro y en contra, parece que al pobre encargado lo que más le pesaba es que lo habían despertado de una larga y placentera siesta, no solo llegaron a un acuerdo sino que el argentino encargado fue a por unos vasos con hielo y un abridor, los ancianos pretendían abrir las botellas a mordiscos, no sabemos si con los dientes o con sendos cuchillos de punta con que se habían pertrechado. Pagaron los ancianos la consumición, aunque quedaron con la duda de si el dinero habría ido a la caja del establecimiento o a los bolsillos privados del encargado argentino.      

Entre risas y chanzas La avispa roya y Pasos tartajeantes aún tuvieron fuerzas y humor para recordar lemas como “la propiedad es el robo” o “ni Dios ni amo” y es que algunos ancianos son tercos y contumaces.  

El corresponsal de El Boletín en la zona, Tito Liviano.

Esta entrada fue publicada en Blog y etiquetada como . Agrega a marcadores el enlace: enlace permanente.

Rivas se atreve

El Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid, a través de la Empresa Municipal de Vivienda, ha convocado concurso para la selección de iniciativas que lleven a cabo el proyecto de construcción de viviendas colaborativas en suelo dotacional de propiedad municipal mediante constitución de derecho de superficie por 75 años.

Es una buena noticia que un ayuntamiento reconozca el interés social de las iniciativas de vivienda colaborativa. Os invitamos a leer las bases de la convocatoria y a seguir con interés el desarrollo de la misma.

Página de Cohabita Rivas

Bases de la convocatoria de proyectos de cohousing

Lleno en el Salón de Actos Edificio Atrio en la presentación del programa Cohabita Rivas. Fotografía: Pedro del Cura vía Twitter, 8-2-2019
Esta entrada fue publicada en Blog y etiquetada como . Agrega a marcadores el enlace: enlace permanente.

La tolerancia y sus límites

“No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo”  

Stephen G. Tallentyre, pseudónimo de Evelyn Beatrice Hall (atribuida a Voltaire)

Aunque el concepto fue acuñado y desarrollado por los filósofos de la ilustración, fundamentalmente por John Locke y Voltaire, en lo que llamamos el pensamiento posmoderno se hace continuamente referencia a la necesidad de ser tolerantes con las diferencias que nos separan de la manera de ser de los demás, es un pensamiento loable en principio. Sin embargo, también hemos de tener en cuenta la necesidad de ser intolerantes con aquello que conculca los derechos y las libertades del conjunto de la población. Es lo que se ha dado en llamar la paradoja de la tolerancia, que se expresaría más o menos así: Si extendemos la tolerancia ilimitada aun a aquellos que son intolerantes; si no nos hallamos preparados para defender una sociedad tolerante contra las tropelías de los intolerantes, el resultado será la destrucción de los tolerantes y, junto con ellos, de la tolerancia.      

Entonces ¿ante qué debemos ser intolerantes? En principio ante la propia intolerancia y también ante todo aquello que atenta contra los derechos humanos, la salud, la democracia o las libertades. Y también, claro está, debemos ser intolerantes ante la homofobia, el machismo, el fascismo, la violencia en general y específicamente ante la violencia contra la mujer.      

Seguramente os estaréis preguntando, a estas alturas del texto, a qué viene esta reflexión sobre la tolerancia y sus límites. La respuesta está en las reflexiones que en mi grupo de debate y reflexión, el grupo 3 de Las Crisálidas, se produjeron en una de sus sesiones. Nos preocuparon específicamente los problemas que se crean con algunos negacionismos que pueden afectar a la salud y la convivencia de nuestra futura cooperativa de vivienda colaborativa. Evidentemente hay negacionismos que sólo son un peligro para los propios defensores de ese negacionismo, por ejemplo los terraplanistas o los creacionistas. No son un problema para la convivencia aunque sean un sinsentido en lo cognitivo. Pero sí que es un problema para la convivencia del grupo el negacionismo antivacunas en una comunidad cuyo objetivo es el cuidado mutuo.      

En mi opinión, la plena vacunación de todos los miembros de la comunidad es un elemento de protección indispensable, por lo que habrá que dejar bien claro —bien en los estatutos o bien en el reglamento de régimen interior de la cooperativa— que nos regiremos en los aspectos que tengan que ver con la salud por lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud y por el Ministerio de Sanidad de nuestro país y que estas recomendaciones deberán ser de obligado cumplimiento.      

No puedo ser de ninguna forma tibio en mis reflexiones sobre este asunto ya que a mí, antes siquiera de cumplir un año, me atacó el virus de la polio al igual que a unas 300.000 personas de mi generación, de las que tres mil de ellas murieron. En todo el mundo desarrollado hacían vacunaciones masivas, pero en España el franquismo tardó casi diez años en hacer lo mismo, aunque la vacuna era muy barata. Recordemos también cómo las vacunas acabaron con la tuberculosis (en este caso de origen bacteriano), la viruela, el sarampión, la fiebre amarilla, la gripe española, etc… y ahora el coronavirus. Nos vacunamos por dos motivos: para protegernos y para proteger a todos los demás. Cuando la mayoría de personas están vacunadas, aquellas que no lo están se protegen también. Es lo que se conoce como inmunidad de grupo.      

Para terminar, ya la reflexión va un poco larga, diría que debemos ser tolerantes con todo lo que no atente contra nuestra salud, nuestra integridad física y contra los derechos humanos y las libertades.      A mí no me gustan las canciones de Julio Iglesias, pero defendería con mi vida tu derecho a escucharlas o cantarlas (eso sí en voz baja, por favor).

Esta entrada fue publicada en Blog y etiquetada como . Agrega a marcadores el enlace: enlace permanente.

Fiesta de cumpleaños

Acuarela de Javier Vicente

Me siento feliz, ha sido un día trepidante y lleno de emociones. He celebrado mi cumpleaños, 75 nada menos y qué bien lo he pasado con mis Crisálidas. Conocen mi amor por la montaña y que añoro no poder ir con la frecuencia de antaño, así que me han preparado una fiesta por todo lo alto: Han reunido a todos mis queridos trotamundos y ¡oh sorpresa!, cuando he bajado al comedor, ahí estaban cantando el cumpleaños feliz. Mis amigos de siempre y mis amigos de ahora. Todos juntos. Ha sido un momentazo y no he podido evitar unas lagrimillas de felicidad. ¡A veces la vida te sorprende con detalles!

Me acuerdo cuando empezó la idea de irnos a vivir juntos, el conocernos, nuestros recelos,  el saber como sería nuestro futuro, si seríamos tolerantes, si nos ayudaríamos, como sería nuestra vida en común… Han pasado catorce años y parece que fue ayer cuando preparábamos nuestras primeras jornadas en Morillo de Tou. Luego vinieron las jornadas en Murcia, las de Benasque, las de León y muchas más. 

Cuántas dudas al principio, y qué contenta de estar aquí. Costó encontrar este pueblecito; todo eran pegas y fue difícil hallar el equilibrio, pero ahora ya formamos parte de él y creo que nos aprecian los vecinos. La vista que tengo desde mi terraza es magnífica. Los árboles están crecidos y me paso mucho tiempo mirándolos. Cuido de mis plantas y creo que ellas también de mi.

Los debates que tenemos sobre lo divino y  lo humano a veces me agotan pero es muy gratificante que alguien te escuche y sobre todo no sentirme sola. Siempre hay alguien para poder conversar un rato. Me encanta cuando nos juntamos a ver una película y durante dos horas nos olvidamos de todo. Cuando tengo insomnio y miro si alguien tiene luz todavía  y llamo a su puerta y nos contamos batallitas. Cuando estoy pachucha y no me falta el café calentito por la mañana. Cuando tengo el día tonto y siempre hay alguien que me aguanta durante un rato porque sabe lo que es eso. Cuando…

Debería pensar en apagar ya la luz, mañana nos espera otro día emocionante. Como en  esta gran familia bullen tantas ideas, no hay ni un día de descanso. La última ha sido que a alguien se le ocurrió hermanarnos con un cohousing francés y mañana vienen a visitarnos. Hemos ensayado un recibimiento en francés y una danza. En fin, que me voy a dormir. A ver que se les ocurre para los 80 porque con lo que ha costado llegar hasta aquí y lo a gusto que estoy, tenemos celebraciones para rato.

¡Buenas noches, mundo!

Esta entrada fue publicada en Blog y etiquetada como . Agrega a marcadores el enlace: enlace permanente.

Sin miedo al cambio

Siempre podemos emprender otra vida. Sin miedo al cambio

 

También los que vivimos en pareja optamos, al menos algunos, por participar en proyectos ilusionantes como el de Las Crisálidas. ¿Qué nos mueve a ello si ya tenemos compañía? Hay otras cosas que nos motivan. Evidentemente cuando nos vamos haciendo mayores vamos dejando atrás aspectos de la vida que antes vertebraban nuestra actividad. En primer lugar el ámbito laboral, del que además conviene poner terreno de por medio ahora y saber que nos podemos dedicar a otros menesteres más gratificantes y placenteros. Se nos abren las puertas para hacer todas aquellas cosas que no hemos podido hacer en nuestra época de prioridades laborales. Quizás nos gustaría, por primera vez en mucho tiempo, hacer sólo lo que quisiéramos realmente hacer. Poder contestar como Bartleby: «Preferiría no hacerlo» ante propuestas o situaciones en las que no nos encontramos a gusto.      

También en el ámbito familiar las cosas han cambiado, nuestros hijos han levantado el vuelo y aunque seguimos vinculados afectivamente a ellos y a los nietos, si los tenemos, y por los que a menudo sentimos verdadera debilidad, vemos que necesitan su propio espacio y tomar sus propias decisiones. Decía Freud que para ser uno mismo hay que matar al padre, lo decía en sentido figurado o metafórico, es decir para poder afirmar nuestra personalidad es necesario romper las tutelas y las dependencias anteriores. Pues bien, algo así tenemos que hacer en nuestra situación de mayores, ser capaces de vivir por y para nosotros mismos, emprender un nuevo proyecto, reinventarnos y afirmarnos para disfrutar de un envejecimiento activo, sin trabas.      

En los proyectos de viviendas colaborativas senior suele haber una gran proporción, mayoritaria casi siempre, de personas que vivían solas por propia elección o por avatares de la vida: separaciones, divorcios, viudedades, etc. Pero como decíamos más arriba también para las parejas es muy atractivo compartir espacio, actividades, charlas, paseos, comidas… en una sola palabra, la vida, con otras personas que tienen parecidos intereses.      Las parejas solemos cuidarnos mutuamente pero también echamos en falta las amistades con otras personas que vivan cerca y que compartan con nosotros una vida activa e ilusionante, los placeres de las comidas y sobremesas bien conversadas, los paseos en grupo, los juegos de mesa, en fin la vida amigable.      

Además, sin que sea lo esencial, a los emparejados, de forma previsora, nos gusta pensar que, caso de que alguno de los dos falte, la otra parte de la pareja va a seguir teniendo alrededor apoyos, todo un colchón afectivo que le va a permitir superar esa ausencia mucho mejor.

Esta entrada fue publicada en Blog y etiquetada como . Agrega a marcadores el enlace: enlace permanente.

Tenemos que hablar (y bailar)

Me hicieron creer que los que somos altos y fuimos jóvenes desgalichados no tenemos gracia para bailar. No he tenido oportunidad de desmentirlo, así que yo soy más de hablar.   

Tenemos que hablar, sí. Mucho. Diréis que ya hemos hablado, que llevamos bastante tiempo dándole vueltas a nuestro proyecto. Es cierto, pero también es verdad que la comunicación ha sido mediada por la tecnología, fragmentada en grupos y recompuesta después. Ha habido acercamientos y tal vez alejamientos, paseos, confidencias, cervezas y cafés. Hemos hecho lo que hemos podido, dadas las circunstancias. Y lo hemos hecho razonablemente bien..  

Pero se abre una nueva etapa. Cabe esperar que la vacunación consiga doblegar la pandemia y podamos vernos cara a cara y que nuestra conversación empiece a concretarse en acuerdos firmes sobre los que edificar nuestra futura convivencia. Estamos concluyendo nuestra primera fase de formación y talleres de debate. Nos enfrentamos ahora al momento crucial de constituirnos en una cooperativa que, llegado el momento, pueda firmar la escritura de propiedad de un solar donde ubicarnos.  

A esa cooperativa nos uniremos aquellos que compartamos una idea de convivencia que deberá estar previamente plasmada en unos estatutos y una normativa de régimen interno. Para su redacción partiremos de lo trabajado hasta ahora y continuaremos contando con ayuda externa, si así se decide, pero el debate y las decisiones son nuestras.  

Tenemos que hablar, pues, y para ello proponemos la realización de lo que podríamos llamar tertulias-café y jornadas de convivencia (como la prevista en Morillo de Tou) en las que, de forma presencial y voluntaria, charlemos distendidamente sobre los temas que nos preocupan. Charlas y debates que solo tienen el objetivo de servir de base para la redacción de los proyectos de estatutos y reglamentos, los cuales tendremos que aprobar en la asamblea constituyente de la cooperativa.  

Que nadie tema, por tanto, que estos debates suplanten la decisión soberana de la asamblea. Y tampoco se sientan relegados quienes no puedan o, por precaución sanitaria, no quieran asistir a estas charlas. En todas ellas estaremos abiertos a la participación a través de nuestro boletín, de la web y, si es necesario, por correo electrónico o cualquier otro medio. Nadie debe quedarse al margen de la discusión, ni mucho menos de las decisiones vinculantes.

¿Y bailar? De mí no esperéis mucho más que un leve movimiento del pie al compás de la música mientras tomo un gin-tonic. Diréis que bailar sentado no es bailar y tendréis razón, pero en mi defensa quiero proponer el baile en un sentido más amplio. Bailar como todo aquello que no tiene que ver con la palabra. Bailar como risa, como guiño, como caricia. Abrazarse aunque no haya música. Comer, beber, pasear en silencio o diciendo tonterías. Danzar, vivir.

Esta entrada fue publicada en Blog y etiquetada como . Agrega a marcadores el enlace: enlace permanente.

Llegó la hora

  Después de habernos formado en las materias que parecían imprescindibles para tener un conocimiento formal de lo que afecta a un proyecto como el nuestro: socios, solares, construcción, economía… y de haber intentado conocernos a través de las actividades que se han podido realizar debido a las causas que todos sabemos y a las que, por razones de cada uno, no todos los socios de Las Crisálidas han asistido, llega el momento de dar el paso final.

   Estamos a las puertas de crear una cooperativa para generarnos un hogar, un lugar compartido donde vivir y seguir activos todos los años posibles, no dependiendo de nadie sino de nosotros mismos, gestionándonos nuestra vida, nuestros anhelos y nuestras ilusiones, acompañados de otras personas que quieren más o menos lo mismo que nosotros. Vamos a comenzar un nuevo reto, uno de los primeros en nuestra comunidad autónoma, si no el primero, y no estamos solos, nos tenemos los unos a los otros, vamos a hacer nuestros estatutos donde plasmaremos cómo queremos que sea nuestro próximo tramo de vida, eso que llaman la tercera edad.

   Será a partir de ahora cuando el esfuerzo que haremos será, además de todos los que ya hemos realizado, económico, habrá que aportar dinero para el capital social de la cooperativa, para la compra del suelo donde irá nuestro futuro hogar, para los gastos que todo ello conlleva… Y, junto con la localización del solar, será el punto final para algunos de nosotros. Esto no debería desanimar al resto (los que continúen), el que algunos se vayan es algo que no se puede evitar. Además, con la concreción del proyecto el interés por unirse a él aumentará e incluso, ojalá, haya que hacer una nueva cooperativa para dar cabida a todas esas personas

    Ahora, más que nunca, va a ser necesaria la colaboración de todos, aportando ideas, aplicando filosofías de vida, provocando debates, aclarando conceptos, etc. etc. Y habrá que hacer asambleas, en cuanto se pueda, hay que votar para aprobar muchas cosas, previa discusión y deliberación, por supuesto.

    Llegó la hora de pasar a la acción. Vamos a hacer realidad el proyecto “Las Crisálidas”.

Esta entrada fue publicada en Blog y etiquetada como . Agrega a marcadores el enlace: enlace permanente.