Entre realidades y sueños

Han pasado justo dos años desde aquel 2 de enero de 2020; sería un año extraño y duro pero todavía no lo sabía, esperaba con alegría ese día para poder inscribirme como socia en una Asociación que emprendía un largo viaje y que todavía sigue su camino: Las Crisálidas.      

Tenía impaciencia, como si me fuera a quedar sin billete y recuerdo que me sentí feliz cuando ya tuve mi número de socia. Fue mi regalo de Reyes anticipado. Es lo que tienen los años, no vale cualquier regalo y éste me hacía soñar de nuevo. Comenzaba en compañía de otras personas un desconocido y atrayente periplo con una mochila cargada de proyectos e ilusiones.    

 En mi nevera escribí una frase que voy cambiando según el trayecto y que me recuerda cada día donde estoy, la primera fue: “Todo comienza con un sueño»      

Tras esa salida sin prisa, sin un destino concreto, hemos recorrido caminos a veces tortuosos, nos hemos caído y nos hemos levantado, sabemos que la meta está más cerca pero todavía queda viaje…      

Mientras avanzamos, voy conociendo a esos compañeros como yo cargados de dudas, incertidumbres, anhelos, desalientos y también esperanza y fuerza en culminar nuestros deseos.      

Han sido dos años con pandemia incluida, eso nos ha retrasado y nos ha enseñado a vivir de otra manera, nos ha hecho ver nuestra vulnerabilidad y también a saber convivir con lo inesperado y con las dificultades que seguro vamos a encontrar en nuestro peculiar recorrido. Entre la niebla, como en este día que escribo, siempre buscaremos esa rendija por donde se filtren unos rayos de luz a nuestro futuro.

2022 es un año esperanzador; crear la cooperativa nos acerca un poco más a nuestro estupendo sueño de compartir no sólo un espacio, sino una fusión de afectos donde sentir que el estar juntos merece la pena. Necesitamos descender a la realidad y éste es un primer paso. Nos falta el lugar concreto, vamos rodeando la ciudad, jugando con el río, sorteando caminos hacía pueblos futuribles que nos acojan. Todo es posible e ilusionante, buscar nuestra futura casa donde vivir y compartir nuestra última etapa de vida no es ninguna tontería y seguramente no va a ser fácil pero yo confío en esta gran familia que poco a poco vamos construyendo.        

Conjugar realidad y sueños será nuestra tarea en este viaje que emprendimos hace dos inviernos. Necesitamos el calor de cada uno para poder superar el frío invierno…    

 En la nevera tengo nueva frase: “Se hace camino al andar». No sé cuál será la siguiente. Seguiré andando, pero mientras tanto escucharé a Machado que es un buen compañero de viaje.

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Lo necesario y lo importante

Hace unos días, en una de las reuniones de nuestro grupo, no recuerdo cómo, surgió una cuestión que bien merece, a mi entender, unos minutos de reflexión. Se trata de saber distinguir entre lo necesario y lo importante.      

Esta diferenciación no es un concepto universal. Depende de factores como la escala de valores de cada uno, las experiencias positivas o negativas, incluso del momento vital por el que estamos pasando. Es un concepto, desde luego, bastante subjetivo.      

Pero intentando aplicar esta reflexión a nuestro proyecto, que es por otra parte en lo que ocupo últimamente una porción importante de mis pensamientos, me hago las siguientes consideraciones:      

Me parece obviamente necesario:

  • Conocernos (estamos en ello).
  • Formar un grupo consolidado suficiente para crear la Cooperativa.
  • Conseguir un solar que cumpla, aunque sea en parte, nuestras necesidades.
  • Encontrar la manera de financiarlo, de forma que sea asequible para todos.
  • Construir un espacio donde vivir.

     Ahora vamos con lo importante, a mi parecer:

  • Aceptarnos unos a otros tal como somos y entender que la diferencia enriquece, pues ninguno estamos en posesión de la verdad.
  • Compartir, si no la ideología, que es por supuesto libre, una serie de valores fundamentales para la vida y la convivencia.
  • Dialogar, que es hablar y sobre todo escuchar.
  • Estar dispuestos a ceder en lo personal, en beneficio del grupo.
  • Colaborar cada uno en la medida que pueda.
  • Plantear problemas —por supuesto, cuando sea necesario— pero siempre con el ánimo de resolverlos.
  • Respetar. Siempre respetar. En la forma y en el fondo.
  • Tomar la firme decisión de apostar por este proyecto y afrontar las dificultades que vayan surgiendo.

     Y en los momentos bajos que pudieran llegar, recordar esa canción tan aragonesa que para mí es como un himno “S´ha feito de nuei”, cuando dice “Cuando l´uno caye, l´otro ha a debantar”. Pues eso. Que así sea, que cuando uno caiga, el otro levante.      

Desearos un año, que puede ser decisivo, en el que mantengamos levantada la esperanza, no contra viento y marea, sino contra cierzo e inundaciones.    

Feliz año a estrenar.

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2022, comenzamos ciclo

Desde los comienzos de la historia, el ser humano, indeciso a veces sobre su devenir y hacer, consultaba, o ponía las decisiones sobre su futuro en manos de oráculos, astrólogos o magos. No comenzaría una batalla si astrólogos o sacerdotes lo desaconsejaban: la influencia benéfica de los astros era casi tan importante como la fuerza del ejército. Aún hoy en muchos países de Oriente las fechas de las bodas las fijan los astrólogos.      

A través de los siglos, al unísono del ser humano, oráculos y mancias han evolucionado, pero…¿qué nos dice la astrología del año 2022? 

Dicen los astrólogos que, tras dos años muy complicados, las importantes conjunciones de 2020 y 2021 han puesto la semilla de un profundo cambio que se empezará a desarrollar en 2022. Planetas benéficos como Júpiter nos van a acompañar hacia un ciclo con un futuro más prometedor y feliz. Nada será igual que antes: habrá nuevos problemas, pero también nuevas soluciones. Se tejerán nuevas alianzas. Habrá nuevas oportunidades.      

En la primera mitad del año el tránsito de Júpiter por Piscis, formando conjunción con Neptuno, hará que florezcan energías espirituales muy positivas, el filantropismo, que se canalicen bien conflictos y tensiones. En el segundo semestre la conjunción de la energía bélica de Marte podría hacer estallar conflictos encallados.    

En esta nueva etapa será evidente la necesidad de trabajar unidos y dedicarnos a reconstruir un mundo en el que todos podamos vivir, será importante actuar contra el cambio climático y aminorar la brecha de la desigualdad económica. Tenderemos hacia la simplicidad y un estilo de vida más ecológico.   

Numerologicamente, el número del año es el 6: trabajo, acuerdos, alianzas, amistad, amor, comunidad, generosidad, cuidado, idealismo…

¿Y por qué escribo estas notas de astrología? Porque el 2022 va a ser muy importante para el proyecto de Las Crisálidas. Está acabando el año y tod@s estamos en ebullición, como una colmena, trabajando cada cual en su faceta. Y, al leer el pronóstico del 2022, hay palabras que me resonaron muy bien: oportunidades, cambio, evolución, simplicidad, ecologismo, alianzas, igualdad, energías espirituales…

¿Tendrán razón los astrólogos?

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¿Qué cuidados queremos?

Todos deseamos gozar de buena salud. Continuar activos nos permitirá mantenernos estupendamente mucho tiempo. Podemos hacer una convivencia gozosa, con risas, bailes y viajes. Reír y disfrutar son principios básicos para prevenir el envejecimiento prematuro. Eso y la ayuda mutua serán el primer escudo en defensa de la salud.

Pero, cuidado: no somos invulnerables (¡qué pena!). En todo caso sí debemos ser solidarios, de manera que podamos evitar que alguien se sienta solo y desprotegido.       

¿Qué pasa cuando alguien tenga un tropiezo de salud? Si es leve puede bastar con la ayuda mutua. Cosas como cortarle la carne si se ha roto un brazo, prestarle apoyo para caminar, escucharle en momentos de bajón…  

En todos los casos contaremos con la atención que presten los servicios públicos de salud. Para ello, el Salud nos adjudicará profesionales de medicina de familia y enfermería y nos dará la posibilidad de hospitalización cuando la situación así lo requiera, ya que no podemos sustituir a la medicina hospitalaria.    

Si la enfermedad es más delicada, aunque sea temporal, habrá que contar con ayuda externa si fuera necesario. Para eso estudiaremos la contratación puntual de ayuda a domicilio por horas o, si la gravedad o el número de asistidos lo requiere, de personal estable.      

Esta atención se prestará en la misma unidad habitacional, siempre que sea posible. No es recomendable sacar a nadie de su entorno íntimo si puede evitarse. Cuando el tipo de atención o el número de asistidos lo requiera, podrá tomarse la decisión de trasladarlos a las unidades asistenciales que tendremos preparadas. Será una decisión que habrá que consensuar entre la persona afectada, su conviviente si lo hubiera y la comisión de cuidados. En caso de conflicto, resolverá el Consejo Rector o la Asamblea y, en todo caso, si quien necesita asistencia insiste en permanecer en su apartamento en contra del criterio definido, tendrá que hacerse cargo del coste extra que eso suponga.  

   Cuando haya más de una persona que necesite atención permanente puede ser necesario, por economía de escala, que sean trasladadas a la unidad asistencial. De esa forma, el personal contratado podrá atender a varias personas sin tener que desplazarse de un apartamento a otro. 

 En cualquier caso, nadie será desatendido. Al contrario, la Comisión de cuidados y todos velaremos por que sean cuidados con eficacia y profesionalidad, asegurando el tratamiento adecuado y una situación confortable. Y, por supuesto, todo el que quiera puede echar una mano. Acompañar del bracete para dar un paseo, o hacerle compañía cuando llega el deterioro mental y hablarle, aunque no entienda nada más allá de su mente dormida.

Todo esto está muy bien, diréis. Pero ¿cómo se financia?      

Tenemos que ser previsores, por eso me uno a la propuesta de crear un Fondo de Atención a la Dependencia. Una especie de seguro interno, en el cual aportaremos una cuota mensual proporcional a la edad de ingreso en el centro residencial: los más jóvenes pagarán una cuota más baja pero, previsiblemente, durante más tiempo. A mayor edad se pagarán cuotas progresivamente más altas de manera que, en una fecha hipotética (pongamos dentro de 35 años), todos habríamos pagado lo mismo. En este momento no tenemos a nadie que requiera asistencia, así que si instauramos este fondo, en los primeros tiempos acumularíamos remanente para cuando lo necesitemos. En todo caso, el importe de la cuota (manteniendo la proporcionalidad) podría revisarse anualmente según el número y gravedad de los casos a atender.    

 Este fondo cubriría una parte de la atención. Otra parte de la misma se pagaría con la aportación de la persona atendida, bien a través de las ayudas que reciba por la “ley de dependencia”* o bien mediante una cuota suplementaria a determinar con carácter general por la Asamblea y a ajustar a cada caso por la Comisión de cuidados, si fuera necesario.      

En todo caso, si el número de personas asistidas o su gravedad representan un problema importante, debemos contar con la ayuda de las administraciones públicas. La “ley de dependencia” prevé el servicio de atención residencial prestado en centros públicos o concertados, por lo que debemos aspirar a que, llegado el caso, nuestro centro de convivencia pueda ser concertado con el Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS) para la prestación de ese servicio. Un “criterio interpretativo” similar al del Principado de Asturias es el objetivo que debemos perseguir en nuestras negociaciones con el Gobierno de Aragón.      

Como último recurso, en el caso de personas con “gran dependencia” que necesiten atención continuada, podrá requerirse a la persona atendida el pago del coste extra que dicha atención suponga. Este importe podría descontarse del capital a recuperar en caso de baja o fallecimiento, aunque eso supondría que la cooperativa adelantase el pago de la atención, lo que podría suponer un déficit económico. Mejor sería que la persona atendida o sus familiares se hicieran cargo del gasto extra, si es necesario recurriendo al alquiler o venta de un piso, si lo tuvieran. Cualquier solución es preferible a pagar el precio de una residencia privada, que no le dará el calor que merece y que nuestra comunidad le aporta.      

Todo esto es complejo y requiere mucho estudio y debate. También conocer cómo lo han resuelto en otras comunidades de cohousing. En la Comisión de cuidados y dependencia de Las Crisálidas estamos haciendo un buen trabajo de plantear dudas y posibles soluciones. Otras comisiones y, en último término, la Asamblea deberán unirse al debate común. La elaboración del capítulo de Cuidados dentro del Reglamento de Régimen Interno será un trabajo que se extiende más allá del momento de iniciar nuestra convivencia, a cada momento en que tengamos que revisar las decisiones en función de las circunstancias.      

Pero lo que no me cabe en la cabeza es dejar a la intemperie a nadie. Si en los estatutos nos definimos como una comunidad finalista, si reconocemos la prohibición de expulsar a nadie por enfermedad o incapacidad parcial o total sobrevenida con posterioridad a su ingreso, entonces tenemos que garantizar que cumpliremos con nuestro compromiso. He apuntado propuestas debatidas en la Comisión de cuidados y dependencia para que la atención sea viable. Pero, en todo caso, tenemos que garantizar la atención hasta el final de nuestros días. Si todas las previsiones fallan, tendremos que ser solidarios para no dejar a nadie desatendido.      

Tenemos que ser un modelo en cuidados, cueste lo que cueste. Podemos hacerlo para que todos ganemos en autoestima y podamos decir que hemos hecho lo que queríamos hacer y sentirnos orgullosos de ello.


* Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia(«BOE» núm. 299, de 15/12/2006).

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El Grupo de Vivienda de REAS

 [16 de diciembre de 2021, 13:30]

Ante el proceso de coordinación con otros grupos de cohousing de Aragón, nos planteamos la posibilidad de unirnos a REAS como entidad colaboradora. Para informarnos, tuvimos una reunión con Pilar Monzón, quien nos informó ampliamente.      

REAS Aragón es la Red de Economía Alternativa y Solidaria de Aragón, la cual está integrada en REAS Red de Redes, que abarca todo el territorio nacional.      

La Economía Solidaria se define como    

 “un movimiento mundial que reúne filosofías y prácticas útiles para satisfacer nuestras necesidades mediante una relación equilibrada con el medio ambiente y desde el respeto por todas las comunidades humanas.
   Hacemos Economía Solidaria cuando reflexionamos sobre el modelo de consumo, cuando desarrollamos redes de intercambio alejadas del lucro o cuando situamos a las personas por delante del desarrollo empresarial”.

En el seno de REAS Aragón se está formando un Grupo de vivienda colaborativa en el que ya está Somos Cuidados Comunes y en el que tiene previsto incorporarse A Cobijo.      

Por parte de la Junta Coordinadora de Las Crisálidas nos parece interesante unirnos a esta iniciativa, ya que nos permitirá una acción conjunta y coordinada frente a las administraciones públicas, así como una mayor difusión de nuestro modelo.  

La adhesión plena solo es posible para empresas en funcionamiento, por lo que nuestra participación sería como entidad colaboradora. No obstante, dejamos la decisión para debatir y aprobar, si procede, en la próxima asamblea.

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Colaboración con los grupos de cohousing de Aragón

[20 de diciembre de 2021, 18:00]

Ya llevamos tres quedadas con representantes de los otros proyectos de viviendas colaborativas de Aragón (A Cobijo y Somos Cuidados Comunes). Siempre ha habido voluntarias-os de nuestra asociación para atender esta estrecha colaboración.

  En la última reunión, durante este mes de diciembre, se han vuelto a tratar los mismos temas y a ampliar su contenido: el trabajo colaborativo bajo el paraguas de la red de redes de economía social y solidaria REAS, la creación de un sistema de información del modelo al ciudadano, jornadas internas sobre temas concretos, solicitud de subvenciones públicas de fomento y de ayudas europeas para proyectos comunes, etc.  

 Entre las tres entidades hemos elaborado una relación exhaustiva de los departamentos de las administraciones públicas más próximas que gestionan algún aspecto que nos atañe. Queremos presentar el modelo a las instituciones para que sean receptivas del mismo a la hora de legislar y gestionar los temas en los que concurrimos, como el sistema cooperativo, el residencial, la cesión de suelo público, los cuidados para el bienestar social de los ciudadanos, etc.    

En Aragón, las leyes de Vivienda, de Cooperativas y de Entidades Privadas de Derechos Sociales son normativas en elaboración que podrían contemplar nuevos conceptos: residencias comunitarias o viviendas colaborativas, cooperativas mixtas y de consumo de bienes y servicios, la prevención a través de los cuidados comunitarios, etc.  

Concluimos proyectando tres vías de trabajo:

  • Buscar las líneas comunes en las que coincidimos para definir un discurso común (hacer un glosario de conceptos), sin por ello olvidar las especificidades de cada modelo.
  • Incidir en los temas con mayores posibilidades como es en lo referente a los servicios sociales. Las leyes de vivienda y cooperativas van más lentas.
  • Para animar un debate común serían bienvenidas aquellas ideas de socias y socios sobre temas que pudieran ser discutidos en foros abiertos a nuestras entidades. Hacer unas jornadas “hacia dentro”.

     Por parte de Las Crisálidas, proponemos participar en la Cincomarzada difundiendo nuestro modelo de convivencia.

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Inquietudes y temblores

Conforme avanzamos en nuestro proyecto vamos atravesando por distintos estados de ánimo. Por una parte, la emoción de que cada vez vemos más cerca la realización de nuestro sueño. Por la otra, la inquietud que nos producen los cambios que se avecinan. Cambiar de residencia y convivir con otras personas son decisiones que se suelen tomar en la juventud o primera madurez. Nosotros somos tan osados como para planteárnoslo en nuestra segunda madurez. Y eso, a algunos nos hace temblar las piernas.      

Se percibe esa inquietud en las conversaciones informales: ¿podré pagarlo? ¿estaré a gusto? ¿nos darán un préstamo? ¿cuánto podré recuperar si decido abandonar? ¿intergeneracional o senior? ¿mascotas? ¿niños correteando por los pasillos? Todos nos hacemos las mismas preguntas. Ese nerviosismo es inevitable, pero también favorece que estemos alerta, que nos interesemos por los detalles, que participemos en debates y trabajos de las comisiones.      

Mientras incrementamos la actividad para encontrar un solar adecuado, emprendemos a la vez la constitución de una cooperativa de consumidores y usuarios, fórmula que parece la más adecuada. Elaborar unos estatutos para la misma y —lo que es casi más importante, un reglamento de régimen interno— son nuestras tareas más inmediatas.

Integrarnos en esa cooperativa sin tener todos los datos produce cierta desazón pero, sin embargo, ha quedado claro que es necesario disponer de una personalidad jurídica que nos permita adquirir un solar cuando encontremos el adecuado, sin que la compra se malogre por razones legales.

Lo principal que debemos tener claro es nuestra intención de convivir en una comunidad colaborativa y autogestionada. Si esta voluntad la tenemos clara, la pertenencia a la cooperativa solo supondrá, en principio, la aceptación de sus estatutos y la aportación de una cantidad reducida como capital social, la cual podría recuperarse en caso de abandonarla, según las normas que establezcamos en los estatutos.

Después, cuando se produzca el hallazgo del solar ideal, vendrá el momento de aportar cantidades para su adquisición, elaboración del proyecto e inicio de la construcción. A la vez tendremos que tener listo un plan de viabilidad bien trabajado que nos de acceso a un crédito bancario.

Pero para entonces ya tendremos una visión clara de dónde, cómo, con quién y a qué precio y podremos tomar la decisión con toda la información necesaria.      

Mientras tanto, aprendamos a vivir con ese cosquilleo en el estómago. Es señal de que seguimos vivos.

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La Cooperativa, el próximo escalón

Lo primero en lo que pienso cuando oigo la palabra “cooperativa” es en mi abuelo materno, que me llevaba con él a la cooperativa a buscar vino blanco, de sus propias uvas, que había llevado, en su tiempo, al lagar común. Yo era un niño pequeño y vivía aquello con la normalidad que los niños dan a todo lo que se realiza con asiduidad y acudía allí igual que iba al teleclub, al lavadero o a cualquier otro sitio común del pueblo.  

Más tarde, aún de joven, me dí cuenta de que lo que sucedía con el vino, no pasaba con otros cultivos de mi abuelo y llegué a la conclusión de que las cooperativas tendrían que haber sido un instrumento para el ahorro de costes y la mejora en los procesos agrícolas, con el uso común de maquinaria, lugares de almacenamiento, etc. pero que no era así del todo. No entendía, todavía, que para eso se necesitaba un mínimo de carácter democrático en esas instituciones, algo que en aquella época (la dictadura franquista), no sucedía.

   Ahora nosotros, futuros socios de la cooperativa, en principio, de consumo, que estamos formando en “Las Crisálidas”, lo hacemos en un ambiente democrático, libre y seguro donde podemos opinar, expresar nuestros miedos, nuestras ilusiones. Todo ello necesario para crearla con un consenso generalizado dentro de nuestra asociación. Nuestro objetivo, en estos momentos, es crear el marco normativo en el que funcionará la cooperativa, sus estatutos y las normas internas con las que nos regiremos en los próximo años de nuestras vidas.      

La formación y la asociación en cooperativas está fomentada en la Constitución Española en su artículo 129.2 y regulada en Aragón por la ley de Cooperativas de Aragón de 2014 y en ella se dice que:      

1. Las cooperativas son sociedades que asocian a personas para realizar actividades económicas y sociales de interés común y de naturaleza empresarial, según las condiciones establecidas en la presente ley.      

2. Las cooperativas deberán ajustar su estructura y funcionamiento a los principios cooperativos y, en especial, los fijados por la Alianza Cooperativa Internacional, que serán aplicados en el marco de la presente ley. Dentro de ésta, actuarán con plena autonomía e independencia respecto de cualesquiera organizaciones y entidades públicas o privadas. Las cooperativas pueden realizar cualquier actividad económica y social.      

3. Y en ello estamos, con ayuda de “La Replazeta”, haciendo nuestros los estatutos, a nuestra conveniencia y a nuestra imagen y semejanza, concretando y acordando sobre el objeto social, las personas socias, el régimen económico, el régimen de cesión de uso y los órganos sociales.      

Esperemos que sea lo suficientemente rápido para que las ilusiones no declinen con el tiempo y pasemos al siguiente escalón en el avance hasta nuestra nueva vida en común: nuestra casa.

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Los Grupos de Debate

En mi opinión, hay varios pilares sobre los que se asienta nuestra asociación. Uno, que yo considero fundamental, es el de los Grupos de Debate y Formación.      

Actualmente los denominamos: A, B, C. No son un periódico. Pero, en cierta medida, se aproximan a ese formato, ya que también son un medio para recibir información con detalle, para intercambiar opiniones y para hacer preguntas, propuestas o sugerencias.      

Cada grupo puede ser un ente vivo en el que las ideas y sentimientos individuales, una vez puestos en común, conformen un entorno de cercanía, confianza y acogida. En definitiva, esta manera de compartir anticipa la convivencia y el tipo de relaciones que quisiera en nuestras viviendas colaborativas.      

Si pienso en otras cualidades posibles de los Grupos de Debate, derivadas de lo antes expresado, me surge una primera, y muy importante para mí: el sentimiento de pertenencia; el saberse partícipe de un sueño común. Cultivado y fortalecido en la dinámica que viene dada por su pequeño formato, adquiere su plenitud al ponerlo en común con el resto de compañeras/os en la Asamblea General.      

Desde un punto de vista organizativo y de gestión, también es para valorar como asociación el hecho de que su tamaño debería hacer más fácil el encuentro y su desarrollo: el mayor tiempo en el uso de la palabra, el que sea una charla tipo “mesa camilla” que incentive la participación de las personas que habitualmente no lo hacen en grupos más grandes, el poder replantear algo que no se entendió bien, la posibilidad de organizar las intervenciones con familiaridad y sin la rigidez de la reunión de gran formato, etc.      

Otras virtudes de esta forma original de relacionarnos en Las Crisálidas las dejo a vuestra reflexión personal y así no seré más exhaustivo aquí.      

Finalmente, cabe decir que la utilidad de Los Grupos de Debate queda bien redondeada considerando que también permiten llevar a la Junta Coordinadora la voz de la Asociación, y viceversa, en el tiempo que transcurre entre asambleas.

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Mi primer año crisálido. Reflexiones

Finalizando este importante año y primera fase del Proyecto de Las Crisálidas, miro hacia atrás y valoro lo mucho que he aprendido y sentido. Veo que me encanta y llena de sentido y proyección a una parte muy importante de mi historia y momento vital.


   Como ante todo lo importante, repaso lo vivido e intento llegar a unas conclusiones iniciales y provisionales de toda primera fase de un proyecto. Resumo que 3 han sido los estados en los que me he ido moviendo: Sorpresas, Disgustos y Alarmas.


   Lo mayoritario han sido las Sorpresas. He topado con un grupo muy valioso e interesante con el que comparto el interés por una forma de vida colaborativa, entusiasta y afectiva. También he tenido sorpresas no estimulantes, como temores, individualismos, dejarse hacer, revoltijos y viscerales sentimientos negativos e incluso dañinos.
   

En segundo lugar han estado los Disgustos. Unas veces porque no he podido hacer todo lo que me hubiera gustado y otras porque se han hecho cosas que me han disgustado.


   Y por último lugar, están las Alarmas. No poco importantes por ser las últimas, dado que su foco se proyecta en varias direcciones.


   Todo esto me estimula y a la vez preocupa. Por eso sigo viendo muy claro la necesidad de continuar construyendo nuestro proyecto, reflexionando y valorando lo que hemos hecho, acordar qué es lo que queremos y cómo conseguirlo de la forma más eficaz.      

El proceso de Elecciones que hemos vivido recientemente ha sido para mí importantísimo, pues me ha transportado a multitud de situaciones que seguro se darán en nuestra, ya presente y futura, vida colaborativa, con sus Sorpresas, Disgustos y Alarmas.    

Mi experiencia grupal me enseña lo importante e imprescindibles que son las INICIATIVAS de todo tipo, así como la obligada y conveniente necesidad de apoyar y colaborar, siempre y sobre todo de forma inicial, con las personas que tienen iniciativas, en tanto éstas se acuerdan o instauran. Ya sean Paseos, Comidas, Excursiones, Elecciones, Estatutos y Actividades en general.      

Tengo claro que dependiendo de quién y cuándo se propone algo, las dudas y efectos que obtenemos son diferentes. No son las diferencias las que me alarman, pero sí las inquietudes que se provoquen a nivel individual o grupal. Por eso hemos de ser cautelosos y respetuosos con el grupo, para evitar generar inquietudes.      

Pienso que estamos en uno de tantos peldaños del camino en el que si miramos y vemos nuestro alrededor, revisamos procedimientos, acogemos y realzamos entusiasmos, aceptamos las diferencias por enriquecedoras, somos claros, nos implicamos sin excesivas incertidumbres, hacemos debates sinceros y relajados pero no laxos, y alimentamos la ilusión y la confianza de unos en otros, seguro llegaremos a nuestro PROYECTO VITAL COLABORATIVO.  

17 de octubre de 2021

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