De solares y algo más…

Ha terminado la reunión plenaria sobre solares y me voy a coger el bus para casa. Voy en compañía de las hermanas Antolín y comentando  “salga adelante una u otra idea, o dos diferentes, estaría muy bien que siguiéramos unidos por el espíritu y sentimiento de Las Crisálidas”. En la calle Don Jaime nos separamos; ellas hacia casa y yo, por la orillica del Ebro, a mi parada.     

Hace tiempo que vivo con muchas dudas sobre el asunto de los solares, uno de los temas claves que nos ocupan. La reunión que acabamos de compartir sigue dando vueltas en mi cabeza y me distrae del frío que hace a estas horas cruzando el Puente de Santiago.     

Mientras escuchaba a Pablo y miraba la pantalla, me iba diciendo “este está bien, pero…; este otro está mejor, pero le falta…; bueno, a ver qué tal el siguiente…”. Siento que la información está muy bien planteada (genial el vídeo de Alicia sobre Villamayor; y qué decir del de Zuera…). Se ha propuesto que las preguntas sean todas juntas al final de la exposición, pero nuestra impaciencia e interés cambian el plan y vamos preguntando dudas puntuales sin que ello altere la buena marcha de la sesión.

Tengo la impresión de que esta vez nos hemos juntado más Crisálidas que nunca (cuento aproximadamente 40 ó 45, llenando la sala). La expectación es evidente por la importancia del tema que nos convoca.      

Después de las últimas preguntas y respuestas, Pablo pone el epílogo a su intervención y nos deja solos para un coloquio asociativo que, por lo avanzado de la hora, ya se ve que se va a quedar corto, como así se confirmó al final. Tendremos una próxima ocasión de debatir y empezar a decidir…      

Intentamos hacer un círculo con las sillas para vernos las caras, pero el tamaño de la sala y el número de asistentes no lo permite, así que quedamos algunas pocas frente al resto y empiezan las intervenciones: reflexiones, opiniones y preguntas; algunas de las cuales quedan sin respuesta porque todavía queda camino por andar.      

Nos llevamos a casa la información recibida y la impresión más o menos subjetiva del sentir del grupo, según sus manifestaciones y sus silencios. En medio de todo ello está nuestro plan personal, coincidente o divergente con unas y otras. Seguirá la maduración de una visión compartida que, con seguridad, nos planteará asumir alguna discrepancia respecto a la que individualmente tuviéramos.

Yo sigo con algunas certezas y varias dudas; resuelvo algunas, pero me surgen otras: ¿cuál y cómo será nuestro lugar, qué precio tendrá, lo podremos pagar todas con un esfuerzo razonable, nos mantendremos unidas en un mismo proyecto o nacerán varias cooperativas hermanadas en la Asociación Las Crisálidas, la que nos vio nacer?      

Afortunadamente hoy no teníamos que decidir nada y eso nos permite poder ir modelando las dudas que todavía tengamos, pero es verdad que nos vamos acercando a la hora de la verdad… Algunas habéis manifestado ganas de acelerar la marcha, otras somos de digestión más lenta. Pensamos que el dónde, el qué y el cómo son muy importantes pero, para mí, el con quién lo es mucho más para compartir una vida en común durante, al menos, los próximos veinte años. Por eso todo este proceso, y lo que nos queda, nos permite un día a día en el que nos conocemos más, nos acercamos, nos tocamos; y si hay algún roce o arañazo, nos podemos dar el tiempo para superar la situación y dar un salto de crecimiento, personal y como comunidad.      

No tengo respuestas para casi ninguna de mis preguntas, pero sí os puedo hablar de mis certezas: sigo lleno de ilusión por seguir el camino con todas vosotras hasta donde la vida nos lleve… Siento la emoción de esta ruta porque, a pesar de algún tropiezo, caída, agotamiento puntual y momentos de desorientación, estamos construyendo algo nuevo entre gente que, en gran número, no nos conocíamos previamente y, con nuestras diferencias, dibujamos un bonito arcoíris.      

Se ha hecho muy tarde y me voy a la cama. Voy a seguir pensando y a dejarme sentir sobre todo esto.      

Me llega el sopor, así que lo dejo para otro momento o tal vez lo sueñe. Ya casi dormido, me parece sentir que mi cara sonríe.      

Buenas noches y buena vida, compañeras crisálidas.
   Zaragoza, 25 de febrero de 2022.

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De lugares soñados

  Hace unos años me regalaron el libro “Atlas de los lugares soñados”, de Dominique Lanni.      Recoge un buen número de lugares soñados a través de los tiempos por hombres y mujeres que proyectaban en esos lugares desconocidos su imaginario colectivo, sus deseos, temores y fantasías.      

Los mapas dejaban entrever las lagunas, las dudas, los interrogantes y las certezas de la humanidad. Delimitaban territorios, marcaban mares y ríos, dibujaban a los habitantes, y los relatos de los exploradores daban vida a esos nuevos mundos.    

Así, junto a mares y tierras conocidos, surgidos del océano o fruto de la imaginación aparecieron en diferentes puntos del globo y en épocas más o menos remotas regiones, islas, tierras y reinos envueltos en un aura misteriosa, rodeados de leyendas o totalmente soñados.    

 ¿Hasta dónde llega el borde del mundo? ¿Hasta dónde estamos dispuestos a ir?      

¿Dónde empieza Berberia? ¿Es comienzo o final?¿Hay transporte publico?      

Catay, Cipango y las Indias representaban el mundo fabuloso de Oriente, y despertaban las ilusiones de cartógrafos, mercaderes y viajeros. ¿Será Zaragoza? ¿Será un pueblo ribereño? ¿Habrá suficiente vegetación?¿Olerá a ricas especias o a granja?

Muchas de esas tierras tenían su mito o leyenda asociado: Troya, Citerea, el país de las amazonas. El Gihón, afluente de las Fuentes del Nilo, llevaba al paraíso. Durante siglos los exploradores arriesgaron vidas buscándolo. ¿Seremos felices allí?      

¿Podremos desarrollar nuestro proyecto? Cuando Marco Polo volvía, sus hombres sacaban de los dobladillos de sus ropajes perlas y piedras preciosas. El reino de Saba, el Dorado prometían riquezas sin fin. El ansia de gobernantes y mercaderes impulsaba nuevas expediciones. No importaban los peligros, las vidas perdidas ni los temibles monstruos.

Los viajeros esperaban encontrar su Ítaca, y ponían su empeño en llegar y perder las menos vidas posibles por el camino. Porque sabían que todos eran necesarios en la navegación y a la llegada, cuando realmente empezaba la aventura y el trabajo. Allí todos eran imprescindibles. Los beneficios vendrían luego.

A la vuelta, cada uno daba su visión. Todas con matices diferentes. La mente interpreta lo que el ojo ve, y una llanura puede ser un secarral, un paisaje arbolado una utopía, una montaña un obstáculo, una pared florida un nido de bichos, un río cercano abundancia o peligro. Brumas inquietantes o amigas, sol acogedor o agente cancerígeno. Las emociones y sensaciones son subjetivas, y lo mismo puede ser insoportable, tolerable, inapropiado, imprescindible o pasar inadvertido para unos u otros.      

Las crisálidas buscan un lugar para convertirse en seres alados. Lugar lleno de tesoros y riquezas, o idílico donde el alma se reencuentre consigo misma y con el universo. Con aroma a flores, a bosque, a mar, a ciudad. Cerca o lejos. Poblado por seres amables con los que poder relacionarse. Calor o fresco, brisa o cierzo.      

Buscamos un Cipango idealizado en el que seguir volando. Queremos ser colon@s de un espacio aún sin nombre que haremos nuestro, que será nuestra casa y convertiremos en hogar compartido.      

Ahora sólo queda aunar y entretejer nuestros imaginarios, y dotar bien las carabelas para que tengamos víveres hasta el final, evitar la inanición y el agotamiento, sujetar bien el mapa y…¡Viento en popa a toda vela!

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En el Consejo Aragonés de las Personas Mayores (COAPEMA)

[22 de Enero de 2022, 12:00]  

Hemos tenido ocasión de visitar al Presidente y Vicepresidente de la Comisión Permanente del COAPEMA en su sede en Zaragoza. Nos explicaron que son una entidad, como se percibe en su “Manifiesto de 2021”, que apuesta por trabajar por las necesidades de las personas mayores en todo el territorio aragonés. Combatir la soledad, valorar la experiencia acumulada, luchar por unas pensiones dignas, alinearse con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, son algunas de sus muchas líneas de trabajo.

   Las Crisálidas coincide con uno de sus principales programas: “El envejecimiento activo y saludable, la calidad de vida y la prevención de la dependencia”.

Nos ofrecen un espacio de su revista donde explicar nuestro Proyecto de Convivencia Colaborativa (modelo conocido, externamente, como cohousing o viviendas colaborativas).

   También vamos a solicitar al COAPEMA que consideren que somos un colectivo de personas mayores que nos hemos agrupado para iniciar un proyecto que tiene como uno de sus fines principales el cuidado de sus integrantes, y nos acojan para participar con los otros y otras socias en programas de mejora de la calidad del bienestar social.

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Entre realidades y sueños

Han pasado justo dos años desde aquel 2 de enero de 2020; sería un año extraño y duro pero todavía no lo sabía, esperaba con alegría ese día para poder inscribirme como socia en una Asociación que emprendía un largo viaje y que todavía sigue su camino: Las Crisálidas.      

Tenía impaciencia, como si me fuera a quedar sin billete y recuerdo que me sentí feliz cuando ya tuve mi número de socia. Fue mi regalo de Reyes anticipado. Es lo que tienen los años, no vale cualquier regalo y éste me hacía soñar de nuevo. Comenzaba en compañía de otras personas un desconocido y atrayente periplo con una mochila cargada de proyectos e ilusiones.    

 En mi nevera escribí una frase que voy cambiando según el trayecto y que me recuerda cada día donde estoy, la primera fue: “Todo comienza con un sueño»      

Tras esa salida sin prisa, sin un destino concreto, hemos recorrido caminos a veces tortuosos, nos hemos caído y nos hemos levantado, sabemos que la meta está más cerca pero todavía queda viaje…      

Mientras avanzamos, voy conociendo a esos compañeros como yo cargados de dudas, incertidumbres, anhelos, desalientos y también esperanza y fuerza en culminar nuestros deseos.      

Han sido dos años con pandemia incluida, eso nos ha retrasado y nos ha enseñado a vivir de otra manera, nos ha hecho ver nuestra vulnerabilidad y también a saber convivir con lo inesperado y con las dificultades que seguro vamos a encontrar en nuestro peculiar recorrido. Entre la niebla, como en este día que escribo, siempre buscaremos esa rendija por donde se filtren unos rayos de luz a nuestro futuro.

2022 es un año esperanzador; crear la cooperativa nos acerca un poco más a nuestro estupendo sueño de compartir no sólo un espacio, sino una fusión de afectos donde sentir que el estar juntos merece la pena. Necesitamos descender a la realidad y éste es un primer paso. Nos falta el lugar concreto, vamos rodeando la ciudad, jugando con el río, sorteando caminos hacía pueblos futuribles que nos acojan. Todo es posible e ilusionante, buscar nuestra futura casa donde vivir y compartir nuestra última etapa de vida no es ninguna tontería y seguramente no va a ser fácil pero yo confío en esta gran familia que poco a poco vamos construyendo.        

Conjugar realidad y sueños será nuestra tarea en este viaje que emprendimos hace dos inviernos. Necesitamos el calor de cada uno para poder superar el frío invierno…    

 En la nevera tengo nueva frase: “Se hace camino al andar». No sé cuál será la siguiente. Seguiré andando, pero mientras tanto escucharé a Machado que es un buen compañero de viaje.

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Lo necesario y lo importante

Hace unos días, en una de las reuniones de nuestro grupo, no recuerdo cómo, surgió una cuestión que bien merece, a mi entender, unos minutos de reflexión. Se trata de saber distinguir entre lo necesario y lo importante.      

Esta diferenciación no es un concepto universal. Depende de factores como la escala de valores de cada uno, las experiencias positivas o negativas, incluso del momento vital por el que estamos pasando. Es un concepto, desde luego, bastante subjetivo.      

Pero intentando aplicar esta reflexión a nuestro proyecto, que es por otra parte en lo que ocupo últimamente una porción importante de mis pensamientos, me hago las siguientes consideraciones:      

Me parece obviamente necesario:

  • Conocernos (estamos en ello).
  • Formar un grupo consolidado suficiente para crear la Cooperativa.
  • Conseguir un solar que cumpla, aunque sea en parte, nuestras necesidades.
  • Encontrar la manera de financiarlo, de forma que sea asequible para todos.
  • Construir un espacio donde vivir.

     Ahora vamos con lo importante, a mi parecer:

  • Aceptarnos unos a otros tal como somos y entender que la diferencia enriquece, pues ninguno estamos en posesión de la verdad.
  • Compartir, si no la ideología, que es por supuesto libre, una serie de valores fundamentales para la vida y la convivencia.
  • Dialogar, que es hablar y sobre todo escuchar.
  • Estar dispuestos a ceder en lo personal, en beneficio del grupo.
  • Colaborar cada uno en la medida que pueda.
  • Plantear problemas —por supuesto, cuando sea necesario— pero siempre con el ánimo de resolverlos.
  • Respetar. Siempre respetar. En la forma y en el fondo.
  • Tomar la firme decisión de apostar por este proyecto y afrontar las dificultades que vayan surgiendo.

     Y en los momentos bajos que pudieran llegar, recordar esa canción tan aragonesa que para mí es como un himno “S´ha feito de nuei”, cuando dice “Cuando l´uno caye, l´otro ha a debantar”. Pues eso. Que así sea, que cuando uno caiga, el otro levante.      

Desearos un año, que puede ser decisivo, en el que mantengamos levantada la esperanza, no contra viento y marea, sino contra cierzo e inundaciones.    

Feliz año a estrenar.

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2022, comenzamos ciclo

Desde los comienzos de la historia, el ser humano, indeciso a veces sobre su devenir y hacer, consultaba, o ponía las decisiones sobre su futuro en manos de oráculos, astrólogos o magos. No comenzaría una batalla si astrólogos o sacerdotes lo desaconsejaban: la influencia benéfica de los astros era casi tan importante como la fuerza del ejército. Aún hoy en muchos países de Oriente las fechas de las bodas las fijan los astrólogos.      

A través de los siglos, al unísono del ser humano, oráculos y mancias han evolucionado, pero…¿qué nos dice la astrología del año 2022? 

Dicen los astrólogos que, tras dos años muy complicados, las importantes conjunciones de 2020 y 2021 han puesto la semilla de un profundo cambio que se empezará a desarrollar en 2022. Planetas benéficos como Júpiter nos van a acompañar hacia un ciclo con un futuro más prometedor y feliz. Nada será igual que antes: habrá nuevos problemas, pero también nuevas soluciones. Se tejerán nuevas alianzas. Habrá nuevas oportunidades.      

En la primera mitad del año el tránsito de Júpiter por Piscis, formando conjunción con Neptuno, hará que florezcan energías espirituales muy positivas, el filantropismo, que se canalicen bien conflictos y tensiones. En el segundo semestre la conjunción de la energía bélica de Marte podría hacer estallar conflictos encallados.    

En esta nueva etapa será evidente la necesidad de trabajar unidos y dedicarnos a reconstruir un mundo en el que todos podamos vivir, será importante actuar contra el cambio climático y aminorar la brecha de la desigualdad económica. Tenderemos hacia la simplicidad y un estilo de vida más ecológico.   

Numerologicamente, el número del año es el 6: trabajo, acuerdos, alianzas, amistad, amor, comunidad, generosidad, cuidado, idealismo…

¿Y por qué escribo estas notas de astrología? Porque el 2022 va a ser muy importante para el proyecto de Las Crisálidas. Está acabando el año y tod@s estamos en ebullición, como una colmena, trabajando cada cual en su faceta. Y, al leer el pronóstico del 2022, hay palabras que me resonaron muy bien: oportunidades, cambio, evolución, simplicidad, ecologismo, alianzas, igualdad, energías espirituales…

¿Tendrán razón los astrólogos?

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¿Qué cuidados queremos?

Todos deseamos gozar de buena salud. Continuar activos nos permitirá mantenernos estupendamente mucho tiempo. Podemos hacer una convivencia gozosa, con risas, bailes y viajes. Reír y disfrutar son principios básicos para prevenir el envejecimiento prematuro. Eso y la ayuda mutua serán el primer escudo en defensa de la salud.

Pero, cuidado: no somos invulnerables (¡qué pena!). En todo caso sí debemos ser solidarios, de manera que podamos evitar que alguien se sienta solo y desprotegido.       

¿Qué pasa cuando alguien tenga un tropiezo de salud? Si es leve puede bastar con la ayuda mutua. Cosas como cortarle la carne si se ha roto un brazo, prestarle apoyo para caminar, escucharle en momentos de bajón…  

En todos los casos contaremos con la atención que presten los servicios públicos de salud. Para ello, el Salud nos adjudicará profesionales de medicina de familia y enfermería y nos dará la posibilidad de hospitalización cuando la situación así lo requiera, ya que no podemos sustituir a la medicina hospitalaria.    

Si la enfermedad es más delicada, aunque sea temporal, habrá que contar con ayuda externa si fuera necesario. Para eso estudiaremos la contratación puntual de ayuda a domicilio por horas o, si la gravedad o el número de asistidos lo requiere, de personal estable.      

Esta atención se prestará en la misma unidad habitacional, siempre que sea posible. No es recomendable sacar a nadie de su entorno íntimo si puede evitarse. Cuando el tipo de atención o el número de asistidos lo requiera, podrá tomarse la decisión de trasladarlos a las unidades asistenciales que tendremos preparadas. Será una decisión que habrá que consensuar entre la persona afectada, su conviviente si lo hubiera y la comisión de cuidados. En caso de conflicto, resolverá el Consejo Rector o la Asamblea y, en todo caso, si quien necesita asistencia insiste en permanecer en su apartamento en contra del criterio definido, tendrá que hacerse cargo del coste extra que eso suponga.  

   Cuando haya más de una persona que necesite atención permanente puede ser necesario, por economía de escala, que sean trasladadas a la unidad asistencial. De esa forma, el personal contratado podrá atender a varias personas sin tener que desplazarse de un apartamento a otro. 

 En cualquier caso, nadie será desatendido. Al contrario, la Comisión de cuidados y todos velaremos por que sean cuidados con eficacia y profesionalidad, asegurando el tratamiento adecuado y una situación confortable. Y, por supuesto, todo el que quiera puede echar una mano. Acompañar del bracete para dar un paseo, o hacerle compañía cuando llega el deterioro mental y hablarle, aunque no entienda nada más allá de su mente dormida.

Todo esto está muy bien, diréis. Pero ¿cómo se financia?      

Tenemos que ser previsores, por eso me uno a la propuesta de crear un Fondo de Atención a la Dependencia. Una especie de seguro interno, en el cual aportaremos una cuota mensual proporcional a la edad de ingreso en el centro residencial: los más jóvenes pagarán una cuota más baja pero, previsiblemente, durante más tiempo. A mayor edad se pagarán cuotas progresivamente más altas de manera que, en una fecha hipotética (pongamos dentro de 35 años), todos habríamos pagado lo mismo. En este momento no tenemos a nadie que requiera asistencia, así que si instauramos este fondo, en los primeros tiempos acumularíamos remanente para cuando lo necesitemos. En todo caso, el importe de la cuota (manteniendo la proporcionalidad) podría revisarse anualmente según el número y gravedad de los casos a atender.    

 Este fondo cubriría una parte de la atención. Otra parte de la misma se pagaría con la aportación de la persona atendida, bien a través de las ayudas que reciba por la “ley de dependencia”* o bien mediante una cuota suplementaria a determinar con carácter general por la Asamblea y a ajustar a cada caso por la Comisión de cuidados, si fuera necesario.      

En todo caso, si el número de personas asistidas o su gravedad representan un problema importante, debemos contar con la ayuda de las administraciones públicas. La “ley de dependencia” prevé el servicio de atención residencial prestado en centros públicos o concertados, por lo que debemos aspirar a que, llegado el caso, nuestro centro de convivencia pueda ser concertado con el Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS) para la prestación de ese servicio. Un “criterio interpretativo” similar al del Principado de Asturias es el objetivo que debemos perseguir en nuestras negociaciones con el Gobierno de Aragón.      

Como último recurso, en el caso de personas con “gran dependencia” que necesiten atención continuada, podrá requerirse a la persona atendida el pago del coste extra que dicha atención suponga. Este importe podría descontarse del capital a recuperar en caso de baja o fallecimiento, aunque eso supondría que la cooperativa adelantase el pago de la atención, lo que podría suponer un déficit económico. Mejor sería que la persona atendida o sus familiares se hicieran cargo del gasto extra, si es necesario recurriendo al alquiler o venta de un piso, si lo tuvieran. Cualquier solución es preferible a pagar el precio de una residencia privada, que no le dará el calor que merece y que nuestra comunidad le aporta.      

Todo esto es complejo y requiere mucho estudio y debate. También conocer cómo lo han resuelto en otras comunidades de cohousing. En la Comisión de cuidados y dependencia de Las Crisálidas estamos haciendo un buen trabajo de plantear dudas y posibles soluciones. Otras comisiones y, en último término, la Asamblea deberán unirse al debate común. La elaboración del capítulo de Cuidados dentro del Reglamento de Régimen Interno será un trabajo que se extiende más allá del momento de iniciar nuestra convivencia, a cada momento en que tengamos que revisar las decisiones en función de las circunstancias.      

Pero lo que no me cabe en la cabeza es dejar a la intemperie a nadie. Si en los estatutos nos definimos como una comunidad finalista, si reconocemos la prohibición de expulsar a nadie por enfermedad o incapacidad parcial o total sobrevenida con posterioridad a su ingreso, entonces tenemos que garantizar que cumpliremos con nuestro compromiso. He apuntado propuestas debatidas en la Comisión de cuidados y dependencia para que la atención sea viable. Pero, en todo caso, tenemos que garantizar la atención hasta el final de nuestros días. Si todas las previsiones fallan, tendremos que ser solidarios para no dejar a nadie desatendido.      

Tenemos que ser un modelo en cuidados, cueste lo que cueste. Podemos hacerlo para que todos ganemos en autoestima y podamos decir que hemos hecho lo que queríamos hacer y sentirnos orgullosos de ello.


* Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia(«BOE» núm. 299, de 15/12/2006).

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El Grupo de Vivienda de REAS

 [16 de diciembre de 2021, 13:30]

Ante el proceso de coordinación con otros grupos de cohousing de Aragón, nos planteamos la posibilidad de unirnos a REAS como entidad colaboradora. Para informarnos, tuvimos una reunión con Pilar Monzón, quien nos informó ampliamente.      

REAS Aragón es la Red de Economía Alternativa y Solidaria de Aragón, la cual está integrada en REAS Red de Redes, que abarca todo el territorio nacional.      

La Economía Solidaria se define como    

 “un movimiento mundial que reúne filosofías y prácticas útiles para satisfacer nuestras necesidades mediante una relación equilibrada con el medio ambiente y desde el respeto por todas las comunidades humanas.
   Hacemos Economía Solidaria cuando reflexionamos sobre el modelo de consumo, cuando desarrollamos redes de intercambio alejadas del lucro o cuando situamos a las personas por delante del desarrollo empresarial”.

En el seno de REAS Aragón se está formando un Grupo de vivienda colaborativa en el que ya está Somos Cuidados Comunes y en el que tiene previsto incorporarse A Cobijo.      

Por parte de la Junta Coordinadora de Las Crisálidas nos parece interesante unirnos a esta iniciativa, ya que nos permitirá una acción conjunta y coordinada frente a las administraciones públicas, así como una mayor difusión de nuestro modelo.  

La adhesión plena solo es posible para empresas en funcionamiento, por lo que nuestra participación sería como entidad colaboradora. No obstante, dejamos la decisión para debatir y aprobar, si procede, en la próxima asamblea.

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Colaboración con los grupos de cohousing de Aragón

[20 de diciembre de 2021, 18:00]

Ya llevamos tres quedadas con representantes de los otros proyectos de viviendas colaborativas de Aragón (A Cobijo y Somos Cuidados Comunes). Siempre ha habido voluntarias-os de nuestra asociación para atender esta estrecha colaboración.

  En la última reunión, durante este mes de diciembre, se han vuelto a tratar los mismos temas y a ampliar su contenido: el trabajo colaborativo bajo el paraguas de la red de redes de economía social y solidaria REAS, la creación de un sistema de información del modelo al ciudadano, jornadas internas sobre temas concretos, solicitud de subvenciones públicas de fomento y de ayudas europeas para proyectos comunes, etc.  

 Entre las tres entidades hemos elaborado una relación exhaustiva de los departamentos de las administraciones públicas más próximas que gestionan algún aspecto que nos atañe. Queremos presentar el modelo a las instituciones para que sean receptivas del mismo a la hora de legislar y gestionar los temas en los que concurrimos, como el sistema cooperativo, el residencial, la cesión de suelo público, los cuidados para el bienestar social de los ciudadanos, etc.    

En Aragón, las leyes de Vivienda, de Cooperativas y de Entidades Privadas de Derechos Sociales son normativas en elaboración que podrían contemplar nuevos conceptos: residencias comunitarias o viviendas colaborativas, cooperativas mixtas y de consumo de bienes y servicios, la prevención a través de los cuidados comunitarios, etc.  

Concluimos proyectando tres vías de trabajo:

  • Buscar las líneas comunes en las que coincidimos para definir un discurso común (hacer un glosario de conceptos), sin por ello olvidar las especificidades de cada modelo.
  • Incidir en los temas con mayores posibilidades como es en lo referente a los servicios sociales. Las leyes de vivienda y cooperativas van más lentas.
  • Para animar un debate común serían bienvenidas aquellas ideas de socias y socios sobre temas que pudieran ser discutidos en foros abiertos a nuestras entidades. Hacer unas jornadas “hacia dentro”.

     Por parte de Las Crisálidas, proponemos participar en la Cincomarzada difundiendo nuestro modelo de convivencia.

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Inquietudes y temblores

Conforme avanzamos en nuestro proyecto vamos atravesando por distintos estados de ánimo. Por una parte, la emoción de que cada vez vemos más cerca la realización de nuestro sueño. Por la otra, la inquietud que nos producen los cambios que se avecinan. Cambiar de residencia y convivir con otras personas son decisiones que se suelen tomar en la juventud o primera madurez. Nosotros somos tan osados como para planteárnoslo en nuestra segunda madurez. Y eso, a algunos nos hace temblar las piernas.      

Se percibe esa inquietud en las conversaciones informales: ¿podré pagarlo? ¿estaré a gusto? ¿nos darán un préstamo? ¿cuánto podré recuperar si decido abandonar? ¿intergeneracional o senior? ¿mascotas? ¿niños correteando por los pasillos? Todos nos hacemos las mismas preguntas. Ese nerviosismo es inevitable, pero también favorece que estemos alerta, que nos interesemos por los detalles, que participemos en debates y trabajos de las comisiones.      

Mientras incrementamos la actividad para encontrar un solar adecuado, emprendemos a la vez la constitución de una cooperativa de consumidores y usuarios, fórmula que parece la más adecuada. Elaborar unos estatutos para la misma y —lo que es casi más importante, un reglamento de régimen interno— son nuestras tareas más inmediatas.

Integrarnos en esa cooperativa sin tener todos los datos produce cierta desazón pero, sin embargo, ha quedado claro que es necesario disponer de una personalidad jurídica que nos permita adquirir un solar cuando encontremos el adecuado, sin que la compra se malogre por razones legales.

Lo principal que debemos tener claro es nuestra intención de convivir en una comunidad colaborativa y autogestionada. Si esta voluntad la tenemos clara, la pertenencia a la cooperativa solo supondrá, en principio, la aceptación de sus estatutos y la aportación de una cantidad reducida como capital social, la cual podría recuperarse en caso de abandonarla, según las normas que establezcamos en los estatutos.

Después, cuando se produzca el hallazgo del solar ideal, vendrá el momento de aportar cantidades para su adquisición, elaboración del proyecto e inicio de la construcción. A la vez tendremos que tener listo un plan de viabilidad bien trabajado que nos de acceso a un crédito bancario.

Pero para entonces ya tendremos una visión clara de dónde, cómo, con quién y a qué precio y podremos tomar la decisión con toda la información necesaria.      

Mientras tanto, aprendamos a vivir con ese cosquilleo en el estómago. Es señal de que seguimos vivos.

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