El sueño del tiempo

 El sueño del tiempo trata uno de los temas fundamentales para el ser humano: el envejecimiento y la longevidad.      

Desde tiempos inmemoriales se probaron métodos para alargar la vida o acercarse a la inmortalidad. No hace falta conseguir el Santo Grial: remedios de lo más variopinto han hecho creer a hombres y mujeres que su vida sería más larga. Del cuerno de unicornio azul a las lágrimas de ninfa, de la sangre de dragón vegetariano al polvo de zafiro disuelto en zumo de melocotón, la fantasía humana ha ideado a lo largo de su historia todo tipo de brebajes para evitar la vejez.      

El libro tiene como base un estudio histórico científico cuántico del tiempo y la evolución del deseo de pervivir a través de la historia. El cuerpo del libro es el análisis científico de por qué el cuerpo envejece. El aroma es la esperanza, consejos y expectativas.      

Nuestro tiempo biológico vive en nosotros, es el tiempo de nuestra vida. Nosotros vivimos en el tiempo del mundo. Nuestros relojes internos tienen distintos cronómetros y diferentes amplitudes. Por eso, si tenemos suerte y tenemos el tiempo suficiente (bastante vida), nuestros relojes internos se desajustarán, perderán sincronicidad, y nuestro tiempo ya no irá parejo con el tiempo cronológico.      

Nuestro cuerpo es un microbiota, un ecosistema mucho más complejo que la selva amazónica. Células progenitoras, senescentes, telómeros, encimas y proteínas de nombres impronunciables, genomas y epigenomas, ciclos circadianos, cortocircuitos en las comunicaciones intercelulares, factores sistémicos reguladores del envejecimiento… claves del envejecimiento analizadas y descritas a microscopio.      

Con total aridez. Las combinaciones que se den en nuestro genoma harán que envejezcamos a un ritmo u otro.        

Pero la ciencia avanza a ritmos acelerados. Millonarios de todo el mundo patrocinan ensayos para conseguir resultados que puedan retrasar su propio envejecimiento. Y nos preguntamos, si la ciencia ha adelantado tanto, ¿por qué no se utilizan los avances? ¿Serán sólo para ellos, los millonarios? Parece que se ha avanzado mucho en la investigación con ratones, pero los humanos no somos ratones, así que faltarán unos cuantos años hasta que se desarrollen los experimentos y el ser humano pueda disfrutar de ellos. Sí se están empleando para alargar la vida en ciertas enfermedades incurables, pero, al ser el cuerpo humano un mecanismo tan complejo, podemos mejorar una función pero dañar a otras. El estudio global que permitiría tratar todos los telómeros a la vez aún no se ha realizado.      

Tampoco los procedimientos que intentan provocar la inmortalidad, como la criogenización y similares dan muchas certezas de momento.      

Cuando ya nos hemos deprimido y creemos que todo es inevitable,el texto describe los productos químicos que nos perjudican (tóxicos) y que pueden ayudarnos (elixires de la longevidad). Consejos y recomendaciones. Quizás no conseguiremos vivir más años, pero sí vivir mejor hasta el final. Ejercicio físico, autofagia, vida social y activa, mantener el compás interno, ciclos de sueño. Dedicar tiempo al sueño es alargar el sueño del tiempo.

La inmortalidad no existe, el envejecimiento es inexorable. El sueño del tiempo es ralentizar el paso del tiempo, pero la vida es un reloj de arena que avanza imparable. ¿Habrá tiempo suficiente para vencer al tiempo?  

Tanto el serrablés Carlos López Otín como Guido Kroemer son biólogos moleculares, y la redacción del libro es fruto de sus investigaciones. El sueño del tiempo es un tratado científico que hay que leer a sorbitos.

Carlos López Otín y Guido Kroemer, El sueño del tiempo: un ensayo sobre las claves del envejecimiento y la longevidad, Paidós, 2020

La hija oscura

(Sobre las relaciones)

  A lo largo de los años nos vemos inmersos en multitud de relaciones: laborales, de amistad, de pareja, paterno filiales… y también tóxicas. Innumerables relaciones. Unas son más intensas y cortas que otras, otras de mayor calado y más duraderas, aunque todas evolucionan con el tiempo y en ocasiones se transforman sustancialmente.      

Desde que nacemos estamos inmersos en ellas, nos vienen impuestas o voluntariamente las iniciamos. Salir de ellas puede ser más o menos complicado, casi más que cuando las comenzamos y con cierto coste emocional si no sabemos gestionar bien los tiempos, ya que casi todos sentimos desasosiego cuando se rompen lazos y podemos tener alteraciones en nuestra personalidad, y ni que decir que en nuestro carácter. A veces abandonar una relación abruptamente puede ser lo mejor, nuestra salvación, sobre todo si es una relación tóxica y ello sirve para el resurgimiento de nuestra identidad.      

Nuestras relaciones nos identifican, condicionan y humanizan, y sus interrelaciones son numerosas sin podernos preservar de sus efectos, solo algunas personas con un alto grado de conciencia y control mental son capaces o podrían ser capaces de aislarlos. El desarrollo de una relación que no sigue nuestras expectativas ocasiona cierto sufrimiento y problemas.

Y… a estas alturas del escrito os preguntaréis: ¿a qué viene esta reflexión de alguien no “docto” en la materia? Os diré que surge al hilo de haber visto el largometraje “La hija oscura”.    

 “… drama psicológico dirigido con precisión por Maggie Gyllenhaal, que llega con tres nominaciones a los Oscar: guion, y para dos de sus actrices, Olivia Colman y Jessie Buckley.”      

La película se basa en una novela del autor/a Elena Ferrante.      

La relación de una madre con sus hijas la somete a la disyuntiva de renunciar a su carrera profesional como factor de desarrollo personal o dedicarse a una vida familiar que le absorbe y a la que socialmente se ve abocada por su rol de madre. Su elección le llevará, en un futuro viaje a Grecia, a revisar su vida y relación con sus hijas, cuando la revive observando las relaciones de una joven madre. Las dos se observan y reflejan sus carencias en la otra. La maternidad vivida con cierta culpabilidad nos hace replantearnos la necesidad de revisar las relaciones materno-filiales en pos de un mejor desarrollo personal de la mujer.

Cuando nuestro proyecto sea realidad, muchas de nuestras relaciones ya maduras se verán condicionadas por las que se darán. Deberemos ser muy conscientes y decantarnos por aquello que nos desarrolle personalmente en ese momento, por aquello que nos permita “volar” aunque rompamos viejos clichés atribuidos a personas mayores.  

LA HIJA OSCURA 2021

Directora: Maggie Gyllenhaal

Un instante eterno

Si Felipe González dijo una vez que su libro de cabecera era Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar, opinión que yo suscribía plenamente, tengo que decir que hoy yo añadiría Un instante eterno: Filosofía de la longevidad, de Pascal Bruckner. Habría que subrayarlo entero.      

Este escritor y filósofo francés habla de esa etapa de la vida, a los 50 o los 60 años, en la que vislumbramos o nos obligan a hacerlo, por cómo nos miran, por cómo nos mal-tratan o por cómo nos relegan, a pesar de ser un 30% de la población mundial, de que ya no somos jóvenes. Pero nosotros sentimos que seguimos siendo los mismos “lo que cambia es la mirada de los demás”.      

¿Qué hacer con ese tiempo “de más” que la ciencia o las mejores condiciones de vida nos han ido regalando? Lo cierto es que no es que vivamos más, es que somos viejos más tiempo. “La longevidad es una variedad estadística, no una garantía personal”.      

El ensayista francés defiende una vejez viva e intensa. Hoy ya no hay una, sino muchas edades de mayores, y solo la que está inmediatamente antes de la muerte merece el nombre de anciana. Por lo tanto, se necesita un desglose más fino de la escala generacional.      

Es excelente que las personas mayores de 50 años no deseen hoy en día permanecer al margen, sino persistir en su expresión. Los jóvenes y los mayores no tienen las mismas habilidades y pueden complementarse mutuamente. El fin obligatorio (o semiobligatorio) a esta edad nos sumerge en la maldición del ocio absoluto como forma de vida, decidir que las pruebas han terminado y entrar en el mundo de los viejecitos que echan la partida, que juegan a la petanca mientras esperan la sopa. Un ocio que no se utiliza para actividades culturales sino para hipnotizarse delante de las pantallas.      

El escritor da respuestas con una cualidad disyuntiva, o lo uno o lo otro, porque nunca responderemos de manera homogénea a cuestiones vitales: No poner límites o decidir que las pruebas han terminado, aunque “Estar a merced de las tripas, los bronquios y las articulaciones es una hermosa lección de humildad”.      

Pues NO y NO!!, que diría mi nieto, y yo, que soy abuela.      

El autor anima a la rebelión. A renacer envejeciendo y desterrar lo que Montaigne llamaba ”las arrugas del alma”: “el gruñón, el malhumorado y el refunfuñón están al acecho dentro de nosotros, listos para salir a la mínima decepción”      

Se podría decir que el secreto de una vejez feliz radica en cultivar todas tus pasiones, todas las capacidades hasta bien avanzada la vida, en no abandonar nunca ningún placer ni ninguna curiosidad, el lanzarse a retos imposibles, en continuar hasta el último día amando, porque más allá de los 60 no hay un desierto sentimental ni erótico; trabajando, viajando y permaneciendo abierto al mundo y a los demás. Teniendo en cuenta lo que dijo Aristóteles: “No todo lo que está inmóvil está en reposo” y sin monotonía no es posible transformación alguna.      

“Me apasiona el final de mi vida. No me siento viejo en absoluto, excepto cuando me afeito y me veo en el espejo”. Keith Richards.      

Quizás algunos nos parezcan patéticos, ridículos en su afán por resistir, por recuperar el encanto de los primeros días. Buen ejemplo de ello, la desaparecida duquesa de Alba, poniéndose al mundo por montera. Olé sus… ¡¡ovarios!!. “Es mejor adherirse apasionadamente al paso del tiempo que maldecirlo” porque “La certeza de que algún día moriremos transforma la vida en tragedia y pasión”      

La experiencia y el conocimiento suelen avanzar con los años. “Solo los años traen el arte del matiz”. Ahí están Picasso, Miró, Goya en sus últimos años. La última ópera de Verdi, la última obra de Chateaubriand… Directores de cine maravillosos como Woody Allen, Clint Eastwood, Roman Polanski… “Mientras amemos, mientras creemos, seguiremos siendo inmortales”.      

Mantener o recuperar una actividad significa volver a poner a las personas en contacto, al servicio de los demás, convirtiéndolas en actores de nuevo, en el pleno sentido de la palabra. Significa poner fin al prejuicio de que los mayores son una clase parásita, de la que se espera ansiosamente que ceda el paso a los más jóvenes. Significa (y tenemos que evitarlo con todas nuestras fuerzas), beber demasiado té de hierbas de los ojos que es la televisión o la web.      

“A cualquier edad tenemos la opción entre el tormento fértil y el bienestar soso” y vivir es siempre admirar más allá de uno mismo. El ejemplo de un ser humano vale todos los principios de la filosofía.      

El autor termina con que la única palabra que debemos decir cada mañana, en reconocimiento del regalo que se nos ha dado, es: Gracias.

En resumen, un ensayo imprescindible para entender la longevidad y la generación silver, esa en la que pasar de los 60 significa alegría, júbilo y poder disfrutar de muchos, muchos años venideros:

“Espero vivir hasta mi muerte” (Jean Paulhan).    

UN INSTANTE ETERNO, Filosofía de la longevidad.
Autor: Pascal Bruckner
Editorial Siruela Biblioteca de Ensayo.
204 páginas. ISBN: 9788418436635 Año 2021.

“Dostadning”, el arte sueco de ordenar antes de morir

Margareta Magnusson es una anciana sueca, como dice ella, entre 80 y 100 años, que nos enseña el “Dostadning”, el arte sueco de ordenar antes de morir.        

Aunque el título sobrecoja el corazón, ella nos cuenta con simpatía y humor, cómo va deshaciendo su casa familiar cuando, ya mayor, va a ir a vivir a un piso de dos habitaciones a otra ciudad, Estocolmo, más cerca de sus hijos.      

El dostadning no sólo se hace pensando en la muerte y en liberar a los familiares del enorme trabajo de dilapidar las propias posesiones. Según ella, se debería hacer cada 10 años, pues nuestra vida va cambiando, y lo que antes nos servía, ahora ya no tiene un lugar en nuestra vida. De hecho, lo hacemos cada vez que nos cambiamos de casa.

 Comprimir una casa no es algo que se haga en unas pocas horas: es un trabajo costoso que hay que hacer con tranquilidad y tomándose el tiempo necesario, de manera que esa “revisión” de nuestras pertenencias, además de permitirnos saber qué queremos conservar y de lo que podemos prescindir, nos sirva de disfrute y satisfacción: nos dé la oportunidad de reencontrar el significado y los recuerdos asociados a cada objeto, recrear momentos felices y volver a vivir nuestra historia con los objetos que vamos desechando.

Donar a amigos, a familia, a vecinos, a asociaciones benéficas… no sólo aligerará nuestra casa. Reciclar beneficia al planeta y a las personas que reciben algo que pueden necesitar. Vender algunos objetos hará que otras personas creen sus propios recuerdos en base a ellos.

Nos quedaremos con lo que nos cabe, nos gusta, nos hace la vida más cómoda y placentera, tenemos un cariño especial o queremos que nos acompañe para mirarlo de vez en cuando. Ordenar las pertenencias y tirar la mayoría de las cosas materiales es un proceso emocional que ayuda a valorar y reflexionar sobre lo que realmente se necesita para ser feliz y lo que no.

En el mundo en que vivimos, tendemos a acumular. Las pertenencias crecen y pueden llegar a descontrolarse. Una nueva visión nos llevará a ver la vida más cómoda y agradable si nos liberamos de parte de la abundancia. Disfrutar de los objetos sin necesidad de poseerlos.        

Magnusson es directa, práctica, una anciana simpática y consciente, solidaria y comprensiva. Dice que “envejecer no es cosa para debiluchos”. Hay mucho que hacer.      

Aunque, como humanos, nos incomoda pensar en la muerte, el libro de Magnusson nos ayuda a plantearnos de forma práctica el adelgazamiento de nuestra casa de cara a vivir en una vivienda más reducida, con un tipo de vida más simplificada. Hacia el decrecimiento y minimalismo. Y hay tiempo.

El amor en su lugar

El pasado día 30 de noviembre asistimos al preestreno de la película “El amor en su lugar” con presentación y posterior coloquio con su director, Rodrigo Cortés, en los cines Palafox. Proyectada en versión original (inglés) con subtítulos en castellano a petición del director para poder apreciar el buen trabajo de los actores.

La película se basa en una obra de teatro que se representaba en el teatro Fémina durante la ocupación nazi en el gueto de Varsovia, que toca una vertiente humana y dramática que no se ha reflejado en obras de ficción tantas veces como otros aspectos de esa tragedia humanitaria.

   Durante unas pocas semanas del invierno de 1942 unos cuantos actores judíos, bajo el eterno lema de “el espectáculo debe continuar”, su amor al teatro y porque tampoco tenían mucho más que hacer, representaron la obra escrita por Jerzy Jurandot, una comedia musical, de la que se encontró el guión, no así el libreto de las canciones que se interpretaban en la misma. Se narra el drama de un triángulo amoroso entre dos actores y una actriz, cuya resolución compaginan durante la representación de la obra ante el público, compuesto por otros judíos del gueto, que mientras disfrutaban de la obra se olvidaban de lo que ocurría fuera del teatro: hambre, penurias y muerte, queriendo vivir “media hora más”.

   Comienza con un plano secuencia en exteriores muy conseguido y el resto ocurre prácticamente todo en el interior del teatro Fémina, tanto en el escenario como en los camerinos y bambalinas haciendo que la película coincida en duración con la obra representada a un ritmo que no deja respiro. Una fotografía, en mi opinión, muy buena, de Rafael García y una música estupenda de Víctor Reyes, así como un buen diseño de producción, que ha merecido una nominación a los premios Goya, artística y técnicamente es irreprochable, muy acorde con la trayectoria de Rodrigo Cortés.

Al finalizar la película, y después de un buena salva de aplausos, subió al escenario el director, que respondió primero a las preguntas del moderador, citando a Billy Wilder, Peter Bogdanovich o Alfred Hitchcok como sus grandes inspiradores. La película se rodó antes de la pandemia durante seis semanas, cuatro de ellas en un teatro y el resto en estudio, en un duplicado del teatro. También comentó que los actores no eran famosos, aunque sí muy profesionales, pues debían saber cantar y bailar, así como cambiar muy rápidamente de registro entre la obra de teatro y la propia actuación.

   A preguntas del público explicó cómo fue el trabajo con Rafael García, que, a pesar de ser su primera película, consiguió una fotografía luminosa y con la textura idónea para el film; que al ser unas tomas tan largas tuvieron problemas con la iluminación, teniendo que evitar continuamente la proyección de sombras de los sonidistas o de cualquier otra persona que realizaban su trabajo en ese espacio. Nos contó que lo que más le interesaba de la película era contar la historia, en minúsculas, más que la Historia, en mayúsculas, las historias de los personajes, inmersos en la tragedia de la ocupación nazi. Destacó el buen trabajo de Víctor Reyes con la música, al que ayudó en alguna pequeña composición musical y el de Alberto Valcárcel, encargado del vestuario, que, según contó, confeccionó las prendas de vestir y luego las retocó, rompiendo y zurciendo para que estuvieran de acuerdo con las que pudieron ver en su labor de documentación.

   Se le veía contento y alegre y haciendo gala de su buen humor, nos hizo reír en más de una ocasión con sus ocurrencias y confesiones.

   Una película bonita, emotiva, tierna y divertida a veces, de factura clásica pero con las técnicas más avanzadas, con grandes profesionales que hacen fluir el relato a través de un ritmo, a veces frenético, llevando al espectador a sentir, reír y sufrir con los personajes en la lucha del amor y el arte frente al terror de la guerra y la muerte. A mi parecer muy recomendable en cualquier momento.

Dirección: Rodrigo Cortés
Guión: Rodrigo Cortés, David Safier.
Obra original: Jerzy Jurandot
Música: Víctor Reyes
Fotografía: Rafael García
Actores principales: Clara Rugaard, Ferdia Walsh-Peelo, Magnus Krepper, Freya Parks, Jack Roth, Henry Goodman, Dalit Streett Tejeda, Anastasia Hille, Valentina Bellè, Mark Davison
Productora: Nostromo Pictures

¿Son relevantes las acciones individuales para combatir el cambio climático?

En relación con la Conferencia sobre el cambio climático Cop26, celebrada en Glasgow recientemente, encontré en las redes un artículo de Luis González Reyes publicado en el periódico digital El Salto con el título “Apología de la relevancia de las acciones individuales”, el cual nos puede llevar a reflexionar a los socios de Las Crisálidas.

En dicho artículo el autor se pregunta si sirven de algo los cambios de hábitos individuales en las grandes transformaciones sociales.      

Para el cambio socioeconómico y cultural que la humanidad necesita, las trasformaciones de hábitos individuales son centrales.

1.- Significan un ejercicio de empoderamiento. Cuando me responsabilizo y tomo control de mis actos individuales estoy construyendo una imagen de que soy sujeto y no objeto. Se pueden hacer de forma individual o en coordinación con otras personas: cerrar el grifo, apagar luces, articular cooperativas energéticas renovables y circuitos cortos de comercialización o huertos comunitarios productivos. La irrelevancia del acto individual se transforma en la relevancia del poder colectivo. La gimnasia ciudadana se torna en un ejercicio real de contrapoder.

 2.- Siendo que “no actuamos como pensamos” sino que “pensamos como actuamos”, el hábito es importante para los cambios de “imaginarios”, de “sistemas de valores”. Adaptarnos a los límites que nos pone el planeta, a la austeridad consumidora, nos llevará a la justicia global.    

 En resumen, los cambios de hábitos, las pequeñas acciones cotidianas individuales y colectivas, tienen que ver con un proceso educativo interno y externo imprescindible para que se produzcan transformaciones sociales.

Anna Freixas, una visión sobre la mujer

Ya en “Tan frescas”, Anna Freixas planteaba los paradigmas de las nuevas mujeres mayores del Siglo XXI. Una nueva generación de mujeres mayores hijas del «rock & roll» y del feminismo, que han roto moldes en sus vidas y son independientes, activas y exigentes, y no les sirven los estereotipos de la ancianita típica.   

Expone temas y situaciones inéditas, historias vividas que experimentan las mujeres maduras de hoy.      

Habla de la salud, belleza, sexualidad, la cultura vivida, la amistad, así como la forma de ver la vida.

En “Yo vieja” analiza los estereotipos negativos ligados a la vejez y propone una reflexión salpicada de sugerencias para reconciliarse con la palabra y enarbolar los principios de libertad, respeto, dignidad y justicia desdramatizando una etapa de la vida que puede ser tan feliz como cualquier otra.      

En los “Apuntes de supervivencia” para esta nueva generación de viejas plantea un cambio de paradigma siguiendo la línea del feminismo y poniendo el foco en lo que ahora es casi invisible.

La hípervaloración de lo joven y la desvalorización de lo viejo es tan marcada que todo el mundo trata de evitar ese estadio que significa pérdida de

  Pero si los viejos y viejas pararan, el mundo se pararía. No se valora el gran capital que aportan a la sociedad en materia de cuidados, de atención a familiares con problemas de desempleo o de vivienda, las tareas de voluntariado. Es una etapa de supuesta no productividad muy productiva.      

Le molesta el tratamiento blandengue de los medios de comunicación, la anulación de la personalidad en el modelo actual de residencias, las decisiones que otros toman por los viejos, la visión simplista y uniformadora de una época de la vida tan importante como otras.      

Una nueva generación de viejas que enarbolaron banderas de libertad por los derechos de las mujeres, están comenzando la revolución de transformar la mirada de la sociedad sobre la mujer mayor. No quieren someterse a una ancianidad dócil, sumergida en una supuesta inocencia senil, entretenida con los programas de envejecimiento activo, invisible y asexuada.   

 Freixas aboga por una vejez afirmativa, elegante, cómoda, libre de encorsetamientos. Que pueda vivir en su casa o en un lugar público o comunal, partícipe de la vida social, gestora de su vida y su economía.    

Las dos obras están escritas en un lenguaje vivo y sencillo y los temas tratados con humor, lo que permite identificarse con ideas y situaciones. Sus palabras clave serían independencia y empoderamiento de las mujeres mayores.  


Freixas, Anna, Tan frescas: las nuevas mujeres mayores del S. XXI, Paidós, 2013

Freixas, Anna, Yo vieja: guía de supervivencia para seres libres, Capitán Swing 2021

El olvido que seremos

  El pasado día 25 de mayo fuimos a los cines Palafox a ver esta película estimulados por los comentarios en radio y prensa sobre ella. Además tenía el aliciente de que, al finalizar la proyección, habría un coloquio con su director.

Personalmente me pareció una gran obra, todavía no he leído el libro, que compramos al día siguiente, pero no creo que desmerezca ninguno de los dos al otro.

    El libro y, por supuesto, la cinta, tratan sobre Héctor Abad Gómez, padre del autor de la historia, un médico y humanista colombiano que fue asesinado por su firme defensa de las libertades en la Colombia de finales del siglo pasado en Medellín, donde había ejercido de profesor y médico durante muchos años.

    Es un canto a la libertad, a la familia y a los derechos humanos en un tiempo de violencia, tanto terrorista como institucional en ese país en aquellos años, de la que todavía no han podido librarse hoy en día.

    En mi opinión es una película tierna, divertida, optimista, familiar y ensalza la figura del padre, un buen hombre, humanista, adelantado a su tiempo, generoso y muy combatiente con las jerarquías colombianas de su época.    

 Mención aparte merece la actuación de su actor principal, Javier Cámara, encarnando al profesor, padre y médico, dándole toda la carga emocional que el personaje se merece y haciéndole cercano, admirable y conmovedor. 

   Totalmente recomendable a quienes les guste el cine emocional y los buenos trabajos de los actores.

   La guinda al visionado la puso el coloquio con el director, ameno y distendido con un interlocutor de los cines Palafox que le hizo las preguntas oportunas para que Fernando Trueba contara unos cuantos episodios del rodaje y la “fabricación” de su obra.

   Película dirigida por Fernando Trueba, basada en el libro del mismo nombre escrito por Héctor Abad Faciolince, guión adaptado de David Trueba.

   Libro editado por Alfaguara que, por ahora, va por su 17ª edición.

Isidro Alba


Traiciones de la memoria

    Cuando el 25 de agosto de 1987 el médico colombiano Héctor Abad Gómez murió asesinado por paramilitares en el centro de Medellín, su hijo, el escritor Héctor Abad Faciolince, encontró en uno de sus bolsillos un soneto copiado a mano por el doctor y firmado J.L.B. El poema se convirtió en epitafio de la tumba del padre, y el escritor lo atribuyó a Borges.

    Veinte años más tarde, Héctor Abad Faciolince escribe un libro sobre su padre titulado El olvido que seremos, en el que incluye el soneto. Y por el éxito surge la polémica sobre la autoría del soneto, e incluso sobre la invención del hallazgo en el bolsillo de su padre. Héctor Abad F. decide rastrear el origen de los versos -no incluidos ni en la Obra poética ni en las Obras completas de Borges- y comienza una investigación que lo lleva desde Francia hasta Argentina y que termina por confirmar la autoría de Borges, y descubrir cinco poemas inéditos del autor argentino. Hector Abad Faciolince recoge en Traiciones de la Memoria ese largo proceso de búsqueda.

Ya somos el olvido que seremos
 
Ya somos el olvido que seremos.
El polvo elemental que nos ignora
y que fue el rojo Adán y que es ahora
todos los hombres, y que no veremos.

Ya somos en la tumba las dos fechas
del principio y el término. La caja,
la obscena corrupción y la mortaja,
los triunfos de la muerte, y las endechas.

No soy el insensato que se aferra
al mágico sonido de su nombre.
Pienso con esperanza en aquel hombre 
 
que no sabrá que fui sobre la tierra.
Bajo el indiferente azul del cielo,
esta meditación es un consuelo.  

J.L.B

País nómada, de Jessica Bruder

Nomadland se basa en la novela País nómada, de Jessica Bruder. La autora sigue durante varios años a los nómadas americanos, caravanistas en su mayoría sexagenarios pero también septuagenarios que en un momento de su vida, tras la crisis del 2008, han visto que no podían seguir manteniendo una vivienda estable y han optado por lanzarse a la carretera con una furgoneta adaptada o una caravana. Es una escapatoria hacia un futuro sin una perspectiva clara.

Tras el miedo inicial (es mucho lo que hay que saber para poder mantenerse nómada), sobreviene el orgullo de la libertad, la conciencia de grupo, el rechazo a los valores consumistas predominantes y el minimalismo. En Quartsize y otros campamentos disfrutan de la solidaridad nómada, intercambian conocimientos y habilidades y se ponen al día de triquiñuelas como dónde les dejan aparcar, dónde el sheriff es muy duro, y pequeños recursos de supervivencia. Quartsize es un lugar de cita tan importante que hasta se organiza una feria para nómadas, con innovaciones tecnológicas para sus furgonetas, centros de contratación, etc.

   Porque, incapaces de sobrevivir con el subsidio del estado, los nómadas se ven obligados a buscar trabajos temporales y precarios, en grandes compañías (como Amazon, que tiene un programa especial para jubilados e incluso ofrece terrenos donde acampar), como anfitriones en campamentos de parques forestales, como recogedores de remolacha, o en cualquier empleo que les permita acumular dólares para pasar el invierno.

   No les cuesta encontrar trabajo: las empresas quieren trabajadores desechables para los trabajos desechables, y hacen convocatorias especiales para mayores de 60…y hasta más de 80. Se vuelve a los tiempos en que las personas trabajaban mientras tenían fuerza.

   A mí, personalmente, más que los momentos de felicidad y del sentimiento de libertad, el libro me ha generado sensación de angustia: la necesidad de buscar empleo ya mayor, los accidentes laborales propios de trabajos fuertes y repetitivos, la salud que a veces ya no responde, la soledad, la incertidumbre sobre el futuro, cuando ya no puedan conducir. Un campista no soportaría un asilo, le va más el modelo Thelma y Louise…

   Libro muy recomendable, tanto si has visto Nomadland como si no. Son complementarios película y libro para entender un fenómeno real en EEUU. Quizás aquí no tenemos el espíritu de los antiguos colonos, pero nada dice que el nomadismo no vaya a llegar a Europa, si la economía sigue atacando a los más débiles.

Concha Nasarre

Mi identificación con «Nomadland»

“Nomadland” película de la directora Chloé Zhao. 2020

Fernd (Frances McDormand) ante la muerte de su pareja y el cierre de la explotación minera que daba vida a su pueblo, en Nevada , se marcha en su furgoneta, y se convierte en una nómada moderna. Un modelo de vida con el que podemos, o no, identificarnos, en otro contexto, el de una comunidad de viviendas para el apoyo mutuo.

    Como Fernd algunas buscamos una experiencia de vida, un aprendizaje de la convivencia con otros, una salida digna a nuestras cada vez mayores necesidades, una fuerza ilusionante para mantenernos, etc.

    La protagonista inicia un proceso de deconstrucción de su persona e imagen, lleva consigo solo lo necesario para vivir, encuentra unas relaciones humanas únicas con sentimientos de comunidad en un mundo individualista, conecta con su lugar en la naturaleza, y consigue un sentimiento de dignidad para enfrentarse a lo que esté por venir.

    Un canto humanista de gente que puede que ya no se le considere productiva en nuestra sociedad pero que todavía tiene mucho que sentir.

Alicia Aliaga