País nómada, de Jessica Bruder

Nomadland se basa en la novela País nómada, de Jessica Bruder. La autora sigue durante varios años a los nómadas americanos, caravanistas en su mayoría sexagenarios pero también septuagenarios que en un momento de su vida, tras la crisis del 2008, han visto que no podían seguir manteniendo una vivienda estable y han optado por lanzarse a la carretera con una furgoneta adaptada o una caravana. Es una escapatoria hacia un futuro sin una perspectiva clara.

Tras el miedo inicial (es mucho lo que hay que saber para poder mantenerse nómada), sobreviene el orgullo de la libertad, la conciencia de grupo, el rechazo a los valores consumistas predominantes y el minimalismo. En Quartsize y otros campamentos disfrutan de la solidaridad nómada, intercambian conocimientos y habilidades y se ponen al día de triquiñuelas como dónde les dejan aparcar, dónde el sheriff es muy duro, y pequeños recursos de supervivencia. Quartsize es un lugar de cita tan importante que hasta se organiza una feria para nómadas, con innovaciones tecnológicas para sus furgonetas, centros de contratación, etc.

   Porque, incapaces de sobrevivir con el subsidio del estado, los nómadas se ven obligados a buscar trabajos temporales y precarios, en grandes compañías (como Amazon, que tiene un programa especial para jubilados e incluso ofrece terrenos donde acampar), como anfitriones en campamentos de parques forestales, como recogedores de remolacha, o en cualquier empleo que les permita acumular dólares para pasar el invierno.

   No les cuesta encontrar trabajo: las empresas quieren trabajadores desechables para los trabajos desechables, y hacen convocatorias especiales para mayores de 60…y hasta más de 80. Se vuelve a los tiempos en que las personas trabajaban mientras tenían fuerza.

   A mí, personalmente, más que los momentos de felicidad y del sentimiento de libertad, el libro me ha generado sensación de angustia: la necesidad de buscar empleo ya mayor, los accidentes laborales propios de trabajos fuertes y repetitivos, la salud que a veces ya no responde, la soledad, la incertidumbre sobre el futuro, cuando ya no puedan conducir. Un campista no soportaría un asilo, le va más el modelo Thelma y Louise…

   Libro muy recomendable, tanto si has visto Nomadland como si no. Son complementarios película y libro para entender un fenómeno real en EEUU. Quizás aquí no tenemos el espíritu de los antiguos colonos, pero nada dice que el nomadismo no vaya a llegar a Europa, si la economía sigue atacando a los más débiles.

Concha Nasarre

Mi identificación con «Nomadland»

“Nomadland” película de la directora Chloé Zhao. 2020

Fernd (Frances McDormand) ante la muerte de su pareja y el cierre de la explotación minera que daba vida a su pueblo, en Nevada , se marcha en su furgoneta, y se convierte en una nómada moderna. Un modelo de vida con el que podemos, o no, identificarnos, en otro contexto, el de una comunidad de viviendas para el apoyo mutuo.

    Como Fernd algunas buscamos una experiencia de vida, un aprendizaje de la convivencia con otros, una salida digna a nuestras cada vez mayores necesidades, una fuerza ilusionante para mantenernos, etc.

    La protagonista inicia un proceso de deconstrucción de su persona e imagen, lleva consigo solo lo necesario para vivir, encuentra unas relaciones humanas únicas con sentimientos de comunidad en un mundo individualista, conecta con su lugar en la naturaleza, y consigue un sentimiento de dignidad para enfrentarse a lo que esté por venir.

    Un canto humanista de gente que puede que ya no se le considere productiva en nuestra sociedad pero que todavía tiene mucho que sentir.

Alicia Aliaga

Vemos, leemos y compartimos

Crear una vida juntos. Herramientas prácticas para formar ecoaldeas y comunidades intencionales.Diana Leafe Christian

Diana Leafe lleva décadas trabajando en proyectos de vida en comunidad, sobre todo en América del Norte. Editó la revista Communities durante 14 años y ahora dirige la web ecovillagenews.org Afirma que el 90% de las iniciativas de vida en comunidad fracasan, fundamentalmente porque los interesados no han tenido en cuenta el tiempo, el dinero, y las competencias organizativas necesarias para conseguir sacar adelante un proyecto de tal envergadura. y por ello escribe un libro que podría servir de base o inicio a aquellos que ya se han embarcado o quieren comenzar un proyecto de vida en comunidad. Es el libro que a ella le hubiera gustado poder leer hace 20 años.

Habla de ecoaldeas y de comunidades intencionales, y da pautas para que los sueños no se diluyan en el intento. Muchos grupos fracasan por obstáculos relacionados fundamentalmente con las relaciones interpersonales y con temas económicos y financieros. Señala factores que hay que tener en cuenta: de la financiación a los temas legales, la evaluación de costes realista, los posibles conflictos estructurales (puede ser que no todas las personas implicadas tengan el mismo punto de partida sobre el propósito primario del grupo y la comunidad) y ofrece herramientas y experiencias reales para ayudar a enfrentarse a estas cuestiones desde el principio. Explica detalladamente el trabajo de creación de los documentos de visión, misión y objetivos que ayudarán a prevenir un conflicto estructural. Habla sobre el poder y los conflictos derivados de él y da pautas para llegar al consenso. También propone ejercicios preparatorios para sacar a la luz las expectativas ocultas, los valores o los límites de cada persona.

Trata el proceso de búsqueda del terreno, las formas de financiación de la compra y demás gastos de puesta en marcha, aportando ejemplos prácticos de cómo se organizaron económicamente varias comunidades, aunque al ser ejemplos de países con legislaciones en algunos casos muy diferentes a la nuestra, pueden no servirnos para mucho

Señala las características fundamentales que debe tener un grupo fundador, y distingue entre pioneros y colonos: los pioneros son la avanzadilla que pone en marcha el proyecto, los colonos los que acuden cuando ya está realizado. Todos ellos se necesitan entre sí: sin los pioneros no habría proyecto, pero ellos necesitan de los colonos para ocupar las viviendas vacías y cubrir las vacantes que van quedando.

Y, para terminar, es un libro denso pero muy interesante, pues su experiencia indica los peligros que acechan y que conviene ir resolviendo para poder llevar a cabo un proyecto con éxito. Es una ducha de realidad (fría) que ayuda a espabilar.